manada

04.05.2015

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Por más que queramos defender el individualismo, hay situaciones en las que acabas siendo una oveja más en el rebaño. No hablo ya de cómo nos pastorean los medios ni los gobiernos, que eso es otra mandanga; me refiero a que llega un puente, por ejemplo, y salimos todos danzando cual corderos.

 

Me he dado cuenta en estos tres días robados de mayo, quizás porque hacía mucho que no veía tanto jaleo…

 

Yo me cogí mi autobús a Málaga tan contenta y resulta que a 150 personas más se les había ocurrido tan feliz idea exactamente el mismo día y a la misma hora… Pues nada, tres autobuses para allá.

 

Ahora llega el momento de parar.

Área de servicio gigante en medio de la nada de las que, en los días de viento, sólo pasan por allí esas bolas rodantes del desierto (estepicursores, se llaman).

De repente, recién orillados de la carretera, una flota de seis autobuses que desembarca como si aquello fuera Normandía un seis de junio del 44 (pero sin bombas, vaya).

Allá vamos, 288 vejigas orinándose a la vez, 253 muertos de sed, 75 gilipollas bloqueando cada una de las puertas… Y mira que el área de descanso es grande y cuenta con tecnología punta: autoservicio con boles de fruta ya pelada, agua Evian de 750 ml y huesitos a 3,50€ (será por precio), amén de cualquier forma de ocio imaginable que pueda conectarse a la red eléctrica, ya sean tragaperras, sillones de masaje, medidores de índice de masa corporal (lo que antes eran básculas) y otras cuyo uso no comprendo.

Aún así todo está a reventar, la manada desperdigada viene y va. Increíblemente hay gente incluso paseando, cosa que suelo hacer yo sola porque lo común es que haya una multitud que no tenga claro el concepto de ‘estirar las piernas’ (los que salen del bus y se sientan).

Gente en las cajas, en las sillas de dentro, en las de fuera, en los pasillos. Gente debajo de las puñeteras piedras.

 

Y yo arrugando el ceño toda digna porque esto de ser ganado me repugna… Seré ovejita como los demás, pero al menos me doy cuenta de que el hacinamiento huele mal.

Lunes. Buenos días!

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