mano

28.07.2015

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Definitivamente el calor da otra cadencia a las cosas. Impone su propio ritmo que más que lento es lánguido y espeso. La realidad se tiñe con una pátina de ficción en la que parece que todo vale, que todo da igual, que nada es del todo verdad.

Y así, mientras una gota de sudor recorre despacio tu espalda, te desperezas pensando -vaya usted a saber por qué- en cerezas. Te tocas por enésima vez la melena con la palma de la mano abierta pretendiendo que el rizo rebelde se quede detrás de la oreja. Pero tampoco es cosa de ponerse seria, que necesitas -para abanicarte- esa misma mano abierta; más por gusto al gesto que por eficiencia; porque el aire, por más manotazos que le des, ni se mueve ni refresca.

Al menos a mí, porque a la señora de etnia gitana que llevo enfrente le está dando buena ventolera; también es verdad que mueve a 1000 giros por minuto la muñeca. En cuanto pueda me pongo a su vera. Así me aparto del tipo que tengo al lado, que me tiene contenta: su atuendo playero con tripa cervecera no me molesta, pero es que el colega se ha descalzado y me ha plantado sus pinreles a tiro de piedra de mis narices, con unas pedazo de uñas largas y negras que parece que lleva un criadero de mejillones al final de cada pierna. Y para colmo se está hurgando entre ellas ¡! Era preferible cuando sólo se tocaba con sutileza el paquete…  Pa qué, pa qué me meteré yo en estos berenjenales. Que lo cuento por whatsapp y no me creen! Como que no? Allá voy, a por pruebas documentales. Hombre! Y las consigo y las adjunto. Ahí las tenéis. Para eso estamos.
pies descalzos cercanías

Para eso y para llevarnos disgustos, que una cosa es que con la caló relajemos los protocolos y otra cosa que no cuidemos las maneras en lo más mínimo. Que sudar, señores, sudamos todos, pero no con el mismo estilo. He dicho.

Martes. Buenos (y educados) días!

04.03.2015

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Feo está echarse flores, pero la verdad es que tengo unos reflejos increíbles.

Hace muchos años que no me hacen la prueba esa de darte el martillazo en la rodilla, pero yo creo que si me la hicieran mañana le reviento la cabeza al médico de la patada (de lo que se me levantaría la pierna, vaya).

 

No, en serio. Me decía hace tiempo un amigo que era la única persona que conocía capaz de tirar la copa con una mano y recogerla 50 centímetros más abajo con la contraria. Y es verdad! Lo malo es que en esa distancia el líquido se desparrama y atina siempre a caer sobre mi camisa (que de reflejos tampoco está el ron con naranja tan mal)…

 

Pero la principal ventaja que le encuentro es que supone un seguro anti-rotura para el móvil, pues nunca aterriza en el suelo por caída libre vertical si no por chute de diestra en horizontal. Me explico: como sabe todo aquel que haya adquirido conocimientos mínimos de física aplicada viendo de pequeño la Pantera Rosa, si ésta cae en recto de un quinto piso, plof! Mancha rosa en la acera que hay que despegar cual chicle de una suela. Ahora bien, si en la caída va rebotando con el tendedero de un vecino, la antena parabólica de otro y el cartel del supermercado, llega al suelo casi ilesa, quizá tan solo con su culo rosa algo raspado… Pues igualito le pasa al teléfono: que cada vez que se me escurre de las manos le endiño un zapatazo que me toca ir a recogerlo a Chinchón, pero ahí lo tienes, sin huellas del impacto.

 

Al fin y al cabo, es cosa inherente al carácter humano: el instinto reflejo de minimizar daños; o no?

 

Miércoles. Buenos días!!