manos

26.09.2014

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Hay gente con iniciativa, gente bonita y, además, algunas con iniciativas muy bonitas… Este es el caso de Kety Durán  y Nuria Farrés, que han urdido un proyecto participativo para que volver a enviar postales siga teniendo sentido.

A través de http://www.keepintouch.cat/ ponen a nuestra disposición lo mejor que alguien te puede regalar: un espacio en blanco -en este caso, una postal- y el desafío de darle una entidad (¡y enviársela!)

Lo cierto es que se agradece que alguien se tome la molestia de empujarte al borde del abismo de tu propia creatividad porque, probablemente, todos tenemos escondida en la cabeza nuestra postal ideal pero, de otra manera, nunca hubiéramos encontrado el momento de materializarla.

keep in touch
Pero es algo más que eso. Es que el proceso de crear ‘mola’ (por decirlo de un modo informal que le quite un poco de mística al asunto). Al principio, sientes el clásico vértigo al espacio en blanco, después el miedo al qué dirán: a que lo que parece una buena idea en tu cabeza resulte una patochada inmensa pero, cuando asumes con naturalidad el carácter nudista de tus entretelas, todo es disfrutar… La he gozado yo, invirtiendo las horas en que debería dormir y no duermo frente a la pantalla del ordenador, y han acabado por gozarla hasta los de la copistería donde las he llevado a hornear. Todos con la misma ilusión de cuando había cámaras analógicas y llevabas los carretes a revelar.

Y esa es, en suma, la retribución que te espera cuando haces algo con tus propias manos: aunque enseñes tu trabajo a los demás y no despiertes más que tibias sonrisas, en el cuerpo te llevas una satisfacción inmensa… la del artesano.

Gracias por ese regalo.

Good luck & keep in touch!

Buen fin de semana & buenos días!

 

 

19.09.2014

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El otro día me puse a cocinar una lombarda y acabé lesionada. Mira que tengo yo ilusión con la dichosa col morada, primero por su color -que me parece divino- y luego porque durante años no la he comido: a mi madre no le gustaba y no la ponía nunca; pero es que la muy puñetera tiene sus inconvenientes…

 

Para empezar, por más pequeña que la escoja, pesa más de dos kilos, que habría que mirarle el contenido en plomo. Y para seguir, que mira que está dura la bicha; es inmune al más fuerte de los cuchillos: hay que partirla sí o sí con serrucho. Y aún así, cuando llegas al tallo, no hay tu tía. O tienes una motosierra en casa -que no es mi caso- o lo llevas crudo. Que se te queda crudo por no poder trocearlo, vaya.

 

El caso es que, como ya la había comprado y transportado a casa, (que ahí es donde me pude haber hecho la primera lesión) y bruta soy un rato, agarré el machete y me dispuse a reducirla para meterla en la cazuela. Y en esas es donde me dejé la mano hecha un cristo. Porque eso en las pelis de maníacos asesinos no se ve pero, es abrumador lo que duele la mano, cuando descuartizas algo!

 

Lo bueno es que es sana, está rica y -para una persona sola- te dura toda la semana. Y, total, como al viernes hemos llegado, la lombarda se ha acabado y esta semana ya la hemos descuartizado!! Feliz fin de semana. Buenos días!!

15.09.2014

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No tengo costumbre de dormir la siesta. No cabe en mi agenda diaria, ni me parece necesaria (una vez cumplida la edad adulta), así es que -durante 50 semanas al año- la omito. Pero cuando estoy en el pueblo, de vacaciones, se activa un código oculto en mi programación que me impele a echar, todos los días, necesariamente, una cabezadita después de comer [Os hago estas consideraciones previas para que entendáis que el estado mental en el retorno a la realidad está algo…disperso, quizás].

Bueno, pues en una de esas siestas estivales algo raro debí de soñar porque me desperté convencida de que la evolución humana lo estaba haciendo mal. Que deberíamos involucionar y volver a tener rabo. Sí, rabo, cola. De las de por detrás. Como un mandril o un personaje de Avatar. Que nuestra vida sería mucho mejor con una buena cola que nos permitiera un tercer miembro prensor. No? Imaginaros qué bendición para las incontables ocasiones en que nos faltan manos!

Y es que en muchos de mis sueños, yo vuelo. Pero no vuelo como Superman ni como un avión. Es más bien un vuelo corto, a poca distancia del suelo; de lo que deduje aquel día que quizás se trataba de tener un rabito con el que ir dándote impulso. Tipo: un pié aquí, el otro ahí, el rabo enganchado en la farola de allá y ¡zas! Cuatro metros en un solo paso!

Vamos que, francamente, sólo le veo ventajas al asunto. Y no me convencéis de lo contrario, que bastante lo intentó mi pobre amigo Fernando, destinatario aquella tarde de mis desvelos rabiles.

Lo dicho: pido involución. Quiero mi propio rabito (o rabón) y me salto del lunes al viernes de un empujón. Buenos días!!

13.06.2014

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Recuerdo que, al principio, las noches que pasaba a tu lado no pegaba ojo. Cosa rara, porque tengo tendencia a dormir como un cesto cuando estoy tumbada y tengo sueño… Probablemente era la falta de confianza, que una cosa es compartir sexo y otra descanso y hay que conocerse más para eso.

Así es que allí estaba yo, una extraña entre las vigas de tu techo, estudiando cuánta luz entraba por la claraboya, vigilando -sin pretenderlo- tu sueño inquieto. Adaptando mi cuerpo al contacto constante de tu cuerpo; paladeando el silencio.

Y así pasaron las horas, las noches y pasaron aquellos tiempos. A golpe de placeres entre los desperfectos, nos construimos un pasado sin saber que lo estábamos haciendo.

Pero lo que eran bordes dentados se hicieron aristas de hierro. Y con la luz del día, con los días que siguieron, vinieron desvelos nuevos. Senderos tortuosos que nos perdieron. El viento, a poco que sople, desvanece aquello que es etéreo.

Y aún hoy nos seguimos desvaneciendo. Bordando notas de desencanto, bajo amenaza de destierro. Entre el fragor de tanta batalla, entre los ladridos de unos perros que solo saben callarse cuando se muerden algún hueso.

Será que pecamos de imbéciles. Que hay demasiadas sombras que no se disuelven con el fuego. Será que no nos cubre ya la pendiente de aquel techo… estaba tan cerca de nuestras manos que lo tocamos sin quererlo.

 

Viernes. De nuevo.

Buenos días

 

10.06.2014

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No interpretéis mis palabras como una apostasía de las telecomunicaciones, por favor, que no soy ninguna abanderada de volver a los vasitos de Danone y la cuerda.

No entonaré a Chimo Bayo ‘móvil sí, móvil no, el móvil me gusta me lo como yo’, porque está claro que no tenerlo no es una opción. Ni cantaré tampoco a Karina ‘cualquier tiempo pasado nos parece mejor’ porque el pasado esta caput y lo de ahora es lo que tenemos, pero… tiene cojones cómo ha cambiado nuestro mundo el dichoso móvil.

Los tiempos muertos han muerto. Y el best seller ha cambiado el título: ya no es ‘No sin mi hija’, ahora es ‘No sin mi móvil’. Hemos mejorado como electricistas: ahora sabemos dónde están localizados todos los enchufes de nuestra casa, la de nuestros familiares y amigos y, si me apuras, las de los bares que frecuentamos.

Pero es que ha variado hasta nuestra fisonomía: los pulgares ya sirven para algo y el estiramiento cervical está asegurado (la curvatura del cuello es imprescindible para consultar el aparato). Además, se ha eliminado la necesidad de aprender a sostener miradas incómodas (todo el mundo mira hacia abajo) y si te encuentras al vecino del quinto (es feo) y no quieres saludarlo, con una consulta al móvil lo tienes arreglado. Lo malo es que las miradas cómplices también han volado.

Ha cambiado hasta el paisaje urbano! Ya no hay nadie erguido, aburrido, oteando el infinito, solo y esperando. Ya no hay nadie caído de brazos.

Yo? Que qué hago? Nada. Pensando… mientras escribo esto con el móvil entre las manos… ¿Qué os traéis entre las vuestras? Miércoles. Buenos días!!

05.05.2013

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El otro día me pinté las uñas de las manos de rojo. Yo!! Que jamás le doy color a esos apéndices queratinosos (a los de los pies sí, pero a eso estoy ya acostumbrada) pues me dio la ventolera, me armé de esmalte y paciencia y -diez pruebas de precisión después- conseguí unas manos que estaban justo a continuación de mis brazos pero no eran exactamente mías. El caso es que se movían como yo les ordenaba, de hecho, no podía parar de moverlas ante mis narices, pero no había nada que hacer: absolutamente alienadas. Así es que creo que estas manos que llevo pero de las que no soy del todo responsable pueden hacer muchas más cosas que las que tenía antes. Pueden tocar, explicar y bailar mientras yo las observo a una distancia prudente… me resulta divertido y excitante. De momento éstas me las voy a comer como si fuesen las Uvas de la Ira que le dieron el pulitzer a Steinbeck un 6 de mayo de 1940, con sus pipos y todo, bien ahogaditas en acetona; pero no descarto volverlas a invocar el día menos pensado, que presiento que tengo muchas cosas que hacer con ellas aún…

Lunes. San Li Ching Yuen, que no sé si sería santo en realidad, pero tiempo tuvo de intentarlo porque murió un día como hoy en 1933 a la tierna edad de 256 años ¡! El que tenga sus mismas aspiraciones ya puede mudarse a China a recolectar hierbas medicinales y piedras de colores y seguir el consejo del bicentenario: “Mantén un corazón tranquilo, siéntate como una tortuga, camina rápido como una paloma y duerme como un perro”… por mi parte seguro que no llego, porque ni la paz cardiaca ni esa fauna son lo mío. Aunque si es por piedras de colores…. Buenos días!!

15.02.2013

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Ayer volví a disfrutar durante una hora de mi Rajputá particular. Os pongo en antecedentes: un tío que debe ser de Móstoles pero ha adoptado la estética de un hindú de pura cepa, que me da de vez en cuando un masaje a razón de un cupón de esos tan de moda de ‘adquiera usted fabulosas necesidades que no tenía a un módico precio’ El caso es que -creo que por el mes de octubre- me dio el primero de los 5 masajes del cupón y ya fue una experiencia fascinante; no sé qué chakras me tocó, que me dejó mirando los elefantes del Ganges, pero entonces pensé que estaba yo sensible y que el mérito era tanto suyo como de mis emociones desordenadas (de hecho creo que os lo conté). Pero no. Ayer andaba yo alterada por cuestiones terrenales pero con los chakras mejor apuntalados y también caí en su hechizo. Es que este hombre me pone la mano encima y ya no hay nada más en el mundo que eso: sus manos. Durante una hora todo lo que tenía en la cabeza se fue al son de la música relajante -que en otras ocasiones me pone nerviosa- y sólo me quedó activo el sentido del tacto a su contacto. Muy poco profesional por mi parte, lo sé. Y debería sonrojarme y no contarlo, quizá. Podéis llamarme hedonista peeeero… me gusta el placer y a veces es eso justo lo que nos falta: más placer. Así es que no podía negarme el placer de contarlo!!

15 de febrero. Lupercales. Que los elegidos vayan matando a la cabra, ungiéndose en su sangre y su leche, vistiendo las tiras de piel de animales impuros y azotando con su látigo para purificar a cuantos se crucen, que por lo visto es mano de santo contra la esterilidad. Y hablando que santos, que mal me viene hoy que sea San Decoroso. Buenos días…