manos

02.12.2014

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Andaba yo pensando mientras fregaba el inodoro el otro día, que qué desgracia la mía: no sé hacer nada con guantes. De verdad. Absolutamente nada. Ni con los de calle ni con los de casa.

 

A los de exterior ya hace tiempo que renuncié -aún con lo friolera que soy- porque soporto mejor congelarme las extremidades que sentirme tan torpe; ni usar el móvil, ni fumar, ni sacar el abono, ni rascarme un ojo… Que parece que no usamos tanto las manos caminando por la calle, pero es porque no nos paramos a pensarlo.

 

Y en casa peor. Aunque los guantes sean de esos quirúrgicos con sensibilidad total-touch como si metieras los cinco dedos de cada mano en cinco condones, no me las arreglo… El simulacro del tacto no es lo mismo que el contacto, como todos sabemos. Y a mí me resulta imprescindible hasta para limpiar la taza del váter, qué le vamos a hacer!

 

Así me pasa, que siempre termino con heridas en las manos, la manicura descangallada y el magro consuelo de haber cumplido a rajatabla el dicho… ‘Con los deos se hacen los fideos’. Como para hablar yo de mesura…

 

Martes. A saber: manteneros alerta con quien no lleve la mano descubierta… Buenos días!

15.10.2014

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No soporto los fú-fú matamoscas. Quizá tengo algo de bicho porque me sientan fatal. Me revuelvo: me pican los ojos y la garganta, estornudo, toso, lloro y moqueo en cuanto alguien tiene la brillante idea de echarlo en la habitación en la que yo me encuentro.

 

Por suerte, como no me pican los mosquitos y tengo genes de lagarto (para aplastarlos de un manotazo), no suelo necesitar el uso de esos venenos. Pero, de vez en cuando, me encuentro planeando por casa unos bichitos minúsculos que ponen a prueba mi paciencia y mi resistencia al estrabismo (porque tienden a volar sobre el puente de mi nariz, en ese punto exacto en el que, para verlos, tienes que trabar los ojos). En estos casos es cuando echo mano del frasco.

 

Bueno, pues estaba yo tan contenta porque había encontrado un insecticida bueno, bonito y barato, que no huele a nada, no me pone mala usarlo y, como es de una marca blanca, sale de precio apañado y ahora descubro que no, que no. Que todo es un engaño!!

 

Ayer amaneció una mosca en casa -de esas que saben que el verano ya ha acabado y tienen los días contados- y pensé “esta es la mía, le voy a endiñar un chute del ‘flis’ ese concentrado”. Pues la muy asquerosa no se murió! Ni se inmutó. Como aquella que le da en la cara una ráfaga de brisa marina!! Vamos, que volví a casa y la encontré contenta y relajada… hasta vino a darme la patita!!

 

En fin. Era demasiado bonito para ser verdad. Me han debido vender aire embotellado y yo he picado! Será porque se celebra hoy el Día Internacional del Lavado de Manos?

 

Miércoles. Buenos días!!

02.10.2014

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Ya he contado alguna vez la pasión que sentimos en mi oficina por el reciclaje del papel, que usamos los folios hasta que el blanco original no se ve. Lo que no sabíamos nadie es que, algunas veces, esta sana costumbre trae un plus de entretenimiento, como descubrimos ayer.

Ayer, al ir a fotocopiar no sé qué documento, descubrí que la trasera de la hoja era especialmente bonita y colorista. Resulta que era una reproducción de ‘Le Rêve’ de Picasso y, aunque ya conocía el cuadro, nunca me había fijado con tanto detalle en él…

El sueño, dice. Jejejeje. Y unas narices! Sí, sí, si la muchacha estará soñando, pero a ojos vista está con qué. Si lo miras en posición vertical, ya tiene algo de sospechoso dónde reposan sus manos, la sonrisa satisfecha y ese pecho que se le ha escapado del vestido pero, si giras la imagen 90 grados a la derecha ahí sí que se ve bien…

Lo veis? O es fruto de mi mente enferma? Como si de una ilusión óptica se tratase, donde parecía haber un ojo izquierdo de cara picasiana aparece clara(y erecta)mente un pene y donde antes había sonrisa ahora hay lengua juguetona que lo acaricia. Amén de las manos, que tienen un dedo de más, fruto probablemente de no parar de moverse ¡! Total, lo dicho, que Marie-Thérèse estaría soñando, vale; pero que el sueño era caliente y se masturbaba, también! Picasso tenía que ser!!

Analizar y disfrutar del arte. Alguien os había explicado antes ese beneficio del reciclaje? Pues ya lo sabéis… Jueves. Buenos días!

Le Rêve Picasso

26.09.2014

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Hay gente con iniciativa, gente bonita y, además, algunas con iniciativas muy bonitas… Este es el caso de Kety Durán  y Nuria Farrés, que han urdido un proyecto participativo para que volver a enviar postales siga teniendo sentido.

A través de http://www.keepintouch.cat/ ponen a nuestra disposición lo mejor que alguien te puede regalar: un espacio en blanco -en este caso, una postal- y el desafío de darle una entidad (¡y enviársela!)

Lo cierto es que se agradece que alguien se tome la molestia de empujarte al borde del abismo de tu propia creatividad porque, probablemente, todos tenemos escondida en la cabeza nuestra postal ideal pero, de otra manera, nunca hubiéramos encontrado el momento de materializarla.

keep in touch
Pero es algo más que eso. Es que el proceso de crear ‘mola’ (por decirlo de un modo informal que le quite un poco de mística al asunto). Al principio, sientes el clásico vértigo al espacio en blanco, después el miedo al qué dirán: a que lo que parece una buena idea en tu cabeza resulte una patochada inmensa pero, cuando asumes con naturalidad el carácter nudista de tus entretelas, todo es disfrutar… La he gozado yo, invirtiendo las horas en que debería dormir y no duermo frente a la pantalla del ordenador, y han acabado por gozarla hasta los de la copistería donde las he llevado a hornear. Todos con la misma ilusión de cuando había cámaras analógicas y llevabas los carretes a revelar.

Y esa es, en suma, la retribución que te espera cuando haces algo con tus propias manos: aunque enseñes tu trabajo a los demás y no despiertes más que tibias sonrisas, en el cuerpo te llevas una satisfacción inmensa… la del artesano.

Gracias por ese regalo.

Good luck & keep in touch!

Buen fin de semana & buenos días!

 

 

19.09.2014

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El otro día me puse a cocinar una lombarda y acabé lesionada. Mira que tengo yo ilusión con la dichosa col morada, primero por su color -que me parece divino- y luego porque durante años no la he comido: a mi madre no le gustaba y no la ponía nunca; pero es que la muy puñetera tiene sus inconvenientes…

 

Para empezar, por más pequeña que la escoja, pesa más de dos kilos, que habría que mirarle el contenido en plomo. Y para seguir, que mira que está dura la bicha; es inmune al más fuerte de los cuchillos: hay que partirla sí o sí con serrucho. Y aún así, cuando llegas al tallo, no hay tu tía. O tienes una motosierra en casa -que no es mi caso- o lo llevas crudo. Que se te queda crudo por no poder trocearlo, vaya.

 

El caso es que, como ya la había comprado y transportado a casa, (que ahí es donde me pude haber hecho la primera lesión) y bruta soy un rato, agarré el machete y me dispuse a reducirla para meterla en la cazuela. Y en esas es donde me dejé la mano hecha un cristo. Porque eso en las pelis de maníacos asesinos no se ve pero, es abrumador lo que duele la mano, cuando descuartizas algo!

 

Lo bueno es que es sana, está rica y -para una persona sola- te dura toda la semana. Y, total, como al viernes hemos llegado, la lombarda se ha acabado y esta semana ya la hemos descuartizado!! Feliz fin de semana. Buenos días!!

15.09.2014

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No tengo costumbre de dormir la siesta. No cabe en mi agenda diaria, ni me parece necesaria (una vez cumplida la edad adulta), así es que -durante 50 semanas al año- la omito. Pero cuando estoy en el pueblo, de vacaciones, se activa un código oculto en mi programación que me impele a echar, todos los días, necesariamente, una cabezadita después de comer [Os hago estas consideraciones previas para que entendáis que el estado mental en el retorno a la realidad está algo…disperso, quizás].

Bueno, pues en una de esas siestas estivales algo raro debí de soñar porque me desperté convencida de que la evolución humana lo estaba haciendo mal. Que deberíamos involucionar y volver a tener rabo. Sí, rabo, cola. De las de por detrás. Como un mandril o un personaje de Avatar. Que nuestra vida sería mucho mejor con una buena cola que nos permitiera un tercer miembro prensor. No? Imaginaros qué bendición para las incontables ocasiones en que nos faltan manos!

Y es que en muchos de mis sueños, yo vuelo. Pero no vuelo como Superman ni como un avión. Es más bien un vuelo corto, a poca distancia del suelo; de lo que deduje aquel día que quizás se trataba de tener un rabito con el que ir dándote impulso. Tipo: un pié aquí, el otro ahí, el rabo enganchado en la farola de allá y ¡zas! Cuatro metros en un solo paso!

Vamos que, francamente, sólo le veo ventajas al asunto. Y no me convencéis de lo contrario, que bastante lo intentó mi pobre amigo Fernando, destinatario aquella tarde de mis desvelos rabiles.

Lo dicho: pido involución. Quiero mi propio rabito (o rabón) y me salto del lunes al viernes de un empujón. Buenos días!!

13.06.2014

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Recuerdo que, al principio, las noches que pasaba a tu lado no pegaba ojo. Cosa rara, porque tengo tendencia a dormir como un cesto cuando estoy tumbada y tengo sueño… Probablemente era la falta de confianza, que una cosa es compartir sexo y otra descanso y hay que conocerse más para eso.

Así es que allí estaba yo, una extraña entre las vigas de tu techo, estudiando cuánta luz entraba por la claraboya, vigilando -sin pretenderlo- tu sueño inquieto. Adaptando mi cuerpo al contacto constante de tu cuerpo; paladeando el silencio.

Y así pasaron las horas, las noches y pasaron aquellos tiempos. A golpe de placeres entre los desperfectos, nos construimos un pasado sin saber que lo estábamos haciendo.

Pero lo que eran bordes dentados se hicieron aristas de hierro. Y con la luz del día, con los días que siguieron, vinieron desvelos nuevos. Senderos tortuosos que nos perdieron. El viento, a poco que sople, desvanece aquello que es etéreo.

Y aún hoy nos seguimos desvaneciendo. Bordando notas de desencanto, bajo amenaza de destierro. Entre el fragor de tanta batalla, entre los ladridos de unos perros que solo saben callarse cuando se muerden algún hueso.

Será que pecamos de imbéciles. Que hay demasiadas sombras que no se disuelven con el fuego. Será que no nos cubre ya la pendiente de aquel techo… estaba tan cerca de nuestras manos que lo tocamos sin quererlo.

 

Viernes. De nuevo.

Buenos días