mapa

08.09.2015

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En la pared del corral donde me ducho en verano me ha salido un mapamundi completo. El problema es que el mapa no es exactamente del “mundo” que conocemos. Están todos los continentes, pero un poco revueltos; como si la deriva continental que separó Pangea hubiera acontecido de forma similar, pero diferente.

Y recordé esa teoría que algunos mantienen según la cual nuestras decisiones a lo largo de la vida van abriendo infinitos universos paralelos según las distintas posibilidades. Con lo que he concluido que puede ser perfectamente que un baile diferente de las placas tectónicas que separara de otro modo los continentes, originase también un universo paralelo en el que el mapamundi, fuera ese.

La cosa es: una vez aceptada la teoría del multiverso y asumido que ese dibujo del globo terráqueo es posible… Cómo ha llegado éste a mi corral? Porque ahora dicen que los pasillos por los que hacer el trasbordo de un universo a otro son los agujeros negros, ergo, no sé si he tenido un amago de eso en mi propio patio trasero. Que no me extrañaría demasiado, porque disfruto tanto duchándome con agua fría y a cielo abierto en ese punto, que puedo haber despertado la voracidad de un agujero de esos…

Y la otra gran cuestión: en ese otro mundo parecido al nuestro, también es un martes de septiembre despistado en el que mis ojos son dos agujeros negros henchidos de sueño??

Buenos días. Ahí lo dejo.

24.06.2015

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El hombre era nómada.

 

Antes. Al principio. Cuando la historia aún no existía porque no se escribía.

 

Nuestra especie nació haciendo suyo el poema de Machado y al andar no sólo hicieron caminos si no calzadas, carreteras y autovías que les acabaron llevando hasta el hogar.

 

Pero por más que uno firme una hipoteca y saque cada mañana su calcetín del mismo cajón, algo del gen errante de nuestros antepasados anida en cada paso que damos.

 

Somos nómadas de un destino que acaba por ser siempre incierto, que está en constante movimiento. Nómadas en nuestras relaciones, que fluctúan, que se desplazan con las mareas y que unas veces te acercan hasta rozarte y otras te alejan. Nómadas en nuestra profesión, donde hoy es un suicidio quedarte anclado. Somos perpetuos viajeros en fines de semana y fiestas de no guardar nada, vagabundos en nuestra ciudad buscando el mejor rincón para quedar, titiriteros del último grito, saltimbanquis de las modas. Y si no somos nómadas de conciencia es porque ejercemos el principio de coherencia.

 

Somos nómadas hasta en la cama. Recorriendo caminos que no aparecen el las sábanas. Haciendo kilómetros en estática, cuando el movimiento busca un destino en la química y no en el mapa. Muchos somos nómadas de la espalda a la que quedar pegada, o de la mano que por ella sube y baja…

 

Es cierto que dejamos los caminos para criar animales de granja, pero hoy no hay nadie sedentario; excepto, quizás, esas vacas.

 

Miércoles. Ojalá nuestros caminos de nómadas encuentren la manera de cruzarse, aunque sea en ‘los bajos fondos de la inmensidad’. Buenos días!