materia

27.05.2014

Posted on Actualizado enn

¿Qué es el polvo?

No, no. Lo pregunto completamente en serio.

Es que si me piden así de sopetón que lo defina, yo diría que son pequeñas partículas de vete-tú-a-saber-qué en suspensión, que proceden de vete-tú-a-saber-dónde, con marcado carácter molestón e hijoputa y cuyo hábitat natural es cualquier superficie de mi casa; que poseen, además, el don de la inmortalidad, porque las quito de aquí y se posan allá, pero ¿desaparecer? No. Son solubles en agua, cierto es; pero no se van con ella excepto que la expulses por algún desagüe, ergo, así tampoco desaparecen: se trasladan al alcantarillado…

Wikipedia mediante descubro que el polvo doméstico es en su mayoría materia orgánica, restos de nuestro propio cuerpo que se desprenden y alimentan a los ácaros que viven en él, que a su vez defecan ahí, aumentando el caudal orgánico que se posa sobre el alféizar de mi ventana, ensuciando así incluso estas páginas y otorgando (¡oh, milagro!) credibilidad científica a la iglesia cuando dice aquello de ‘polvo somos y en polvo nos hemos de convertir’

Así las cosas, lo que fuera la lúdica idea de echar uno, te deja hecha ídem, porque ya no sabes si te vas a divertir o si alguno quiere criar unos cuantos ácaros a costa de ti ¡! Me parece que por hoy, lo que voy a echar son los polvitos de la madre Celestina y me voy a despedir…

Martes. Buenos días!!

12.12.2012

Posted on Actualizado enn

Que más quisiera yo que tener claros los fundamentos de la física cuántica y desmenuzarlos aquí como los expuso Max Planck allá por el 1900 cuando sentó las bases de la física moderna… Pero me traicionan la estructura mental y el bagaje, y divago cuando leo que “la radiación electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de cuantos de luz o fotones de energía mediante una constante estadística” y yo no visualizo más que otras materias, orgánicas y terminadas en piel, que absorben de forma no sólo constante si no inalterable cuanto magnetismo pueda una irradiar. Y, como en la teoría del alemán, “al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se renuncia al concepto de trayectoria; quedando regido el movimiento de una partícula por una función matemática de probabilidad”, y yo me siento menos mecánica pero más cuántica que el propio Planck porque hay partículas que matemáticamente se me escapan y soy incapaz de fijar, que varían de trayectoria alejándose del rumbo cuanto mayor es la proximidad y que saben burlar con pícara sonrisa todas las leyes de la probabilidad.

Así es que de todo eso tan complejo no vamos a hablar. Hoy sólo toca felicitar con envidia mal disimulada a Marconi, que un 12 de diciembre de 1901 logró la primera comunicación radiofónica transatlántica, porque la que suscribe, que se precia de comunicativa, se sigue estampando -como la cuántica- contra la interacción gravitacional. Miércoles. Virgen de Guadalupe (dame la mano?). Buenos días…