medio

30.01.2015

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Como a todos los que usamos habitualmente el metro, la convivencia con chalados de distinto grado no me sale en absoluto de alto.

No tengo muy claro si el medio los cría o sólo refleja la media poblacional a través de una muestra aleatoria, pero cualquiera de las dos hipótesis es escalofriante: la primera porque se me aparece una imagen en la mente al estilo de la invasión de los ultra-cuerpos en la que las vainas no contienen sustitutos extraterrestres si no dementes. Y la segunda porque, si extrapolamos resultados, hay muchísimo pirado.

El caso es que el otro día me tocó el típico que no atinas a decir si lo suyo es natural o se debe a alguna sustancia, pero al que su fantasía alucinógena le lleva a interpretar un papel: se cree cantante. Cantante flamenco, para más señas. No sólo eso: cantante flamenco primo hermano de Camarón, que va sentado sobre un cajón (flamenco también). Y mira tú que (des)gracia, que como la parte bajo los asientos es de chapa, sonaba aquello que se las pelaba… Cierto que no daba pie con bola, ignoraba el compás, desconocía la letra y desafinaba, pero la estampa darla, la daba! Y aunque los compañeros de vagón que nos creemos más cuerdos pusimos todos cara de circunstancias, visto la cantidad de pirados que ponen bombas, disparan y causan tanto daño, que te toque el que se cree cantante, no es para tanto.

Viernes. Dicen que nos espera un fin de semana invernal. Pues a lo mejor me bajo al metro a cantar… Buenos días!

03.11.2014

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Uno tiene que adaptarse al medio para subsistir. Impepinablemente. Sí o sí. Está en el capítulo uno del manual de supervivencia. Y esto es aplicable, además, para cualquier medio: el laboral, el sentimental, incluso el doméstico.

 

Esto es, por ejemplo: mi casa es maravillosa pero no anda sobrada de luz y seguimos con las repetidamente comentadas obras vecinales, ergo de momento, no puedo tener plantas naturales. Pero mi espíritu primaveral me las reclama y, como me adapto al medio, hace tiempo me compré dos macetas maravillosas con sus hojas y sus flores pero de hierro, que esas no se me secan ni se me mueren. Problema resuelto.

 

Los animales: muy bonitos, muy entrañables, dan mucha compañía y consuelo… pero suponen unas atenciones constantes que no estoy dispuesta a prodigar. Luego, aplicando la teoría de la adaptación al medio, lo que ahora tengo son dos pececitos gigantes en el salón y una cebra rumiante en mi habitación. Todo ello en forma de vinilos autoadhesivos que, como máximo mantenimiento, precisan de quitarles el polvo un par de veces al año. Y otro problema menos!

 

Que digo yo que si ahora a los chavales les enseñan ‘conocimiento del medio’ les explicarán algo de todo esto…. Si no, me ofrezco a echarles una mano, que a veces me adapto tanto tanto, que el medio se me hace entero. Como el lunes, que de tan entero, se me hace eterno.

Noviembre en el calendario y en el cambiante tiempo…Habrá que adaptarse a ello.  Buenos días!