mente

31.07.15

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Por un error fugaz en mi visión periférica el otro día, leí en una camiseta una ‘p’ donde ponía una ‘b’ y, gracias a eso, he tenido una idea genial. Allá va:

“Porrón y cuenta nueva”

Me encanta!! Pero ahora no sé muy bien qué hacer con ella…

He pensado que podría hacer un diseño chulo para unas camisetas, venderlas como churros y forrarme. Pero luego he visto que la idea era demasiado simplista y la frase daba para más juego, así es que he buscado más aplicaciones y podría ser  -por alusiones- el nombre de una franquicia de establecimientos especializados en el noble arte de saciar la sed; pero servido todo -evidentemente- en porrones: porrón de tinto de verano, de ron con limón, de whisky-cola…  todo iba bien hasta que he llegado al porrón de mojito y se me ha atascado, que la hierbabuena no se entiende bien con los orificios estrechos. Total, que viendo estos inconvenientes y que la idea tampoco era tan tan original, he vuelto a darle a la máquina de pensar y creo que ya lo tengo: voy a hacer una línea de productos eróticos a pilas! Un consolador, vaya; pero uno tirando a XXL claro. Porque si es porrón, es porrón (lo que es una buena porra). Y si la cosa cuaja, el propio merchandising me puede llevar a las camisetas y los garitos, no?

Pero me doy cuenta de que al final sólo he empleado mi buena idea en las banalidades más típicas: moda, alcohol y sexo, que muchas veces terminan por ser incluso lo mismo. Y eso no puede ser. Porque ‘porrón y cuenta nueva’ se merece más que una marca comercial o un dominio Web. Se merecería que, por una vez, me dejase llevar de veras por ese arrebato que anida al fondo de mi mente consciente, por esa vida subyacente que sólo aparece -por error- en una esquina de mi campo de visión.

Y así, sí que porrón. Porrón pompero. Pero… Pero… en cuanto salgo del ensueño, el mundo vuelve a ser el sitio donde los porrones se escriben con b y las cuentas nuevas sólo existen si una salda las anteriores.

Al menos es viernes y agosto ya viene. Buenos días!!

porrón y cuenta nueva

13.07.2015

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Algunas veces derrapo en mi propia libido que se desata, se descontrola e incluso se derrama en los bajos fondos de mis nocturnidades. Aunque la noche no sea imprescindible en tales hazañas. Es la imaginación y no la hora del día la que peca de procacidad. Siempre he pensado que el mejor cine porno se proyecta dentro de la cabeza. Y es porque la mente -además del metro de Madrid- vuela. Y es capaz de volar a bajo coste, además; despega con una mirada un tanto pícara o un ligero roce de pieles que puede ser inocente.. O no. Y es de ese “o no” de dónde el sexo se cuelga. Se cuelga, se columpia y se balancea. Como un pulso que se hace impulso naciendo de una sutileza y que comienza a crecer detrás de las cejas para acabar retumbando entre las piernas. Como una tormenta. Una tormenta eléctrica que maximiza los receptores nerviosos de tus extremidades, de tal forma que percibes con claridad meridiana el abismo de tres milímetros que os separa. Dos brazos o dos piernas que, en una curva un poco más fuerte, se rozan ligeramente de forma tan poco inocente…

Pero Despeñaperros ya no es lo que era; las curvas son más suaves y cuando abres los ojos por completo y te detienes a observar con atención al objeto de tu deseo te das cuenta de que es precisamente eso: un jarrón, como cualquier otro, incluso tirando a feo. En el que tienes clarísimo además que no quieres poner tus flores. Y que lo que te ha dejado sudando desde fuera hacia dentro no era la compañía si no el propio juego.

Un curioso efecto. Pero es que a los que tenemos tendencias ludópatas nos pasa de vez en cuando eso…

Lunes. La semana comienza. ¿Echamos los dados? Buenos días!!

06.07.2015

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Me da un pelín por el envés la gente que presume de su juventud, de los pocos años que tiene. Quizá no es presumir la palabra, pero ya sabéis a qué me refiero; esos que, en una conversación X te sueltan un “claro, es que yo soy más joven” (o algo similar) con una sonrisa de  autosuficiencia y una cuadratura del hombro en ligera alzada.

Pues muy bien, chaval.
¿¿¿Y???

¿Dónde está el mérito del que te vanaglorias? ¿Te ha costado mucho esfuerzo nacer 5 años después? ¿Estamos tontos? La edad -así como la estatura, el color de los ojos o el tamaño de… las orejas, por decir algo- nos viene dado, firmado, sellado y cerrado desde fuera, por causas exógenas a nuestra conducta o nuestros actos, ergo no veo justificado alardear de ello.

Cosa distinta es la gente que teniendo muchos años se esfuerza por mantenerse joven en su aspecto o, especialmente, en su mente; ahí sí que hay una actitud encomiable. Aunque estos suelen ser los que no presumen de ello.

Y están también los otros. Me encuentro muchos que toman exactamente el camino contrario; esos que -da igual la edad que tengan- son viejos tempranos que siempre te están recordando que “ya no somos unos críos” o las cosas que hacían antes… y que en muchos casos podrían seguir haciendo, pero a los que sus barreras auto impuestas se lo impiden.

Será que la edad es realmente una cosa extraña pues, a pesar de ser una ciencia exacta, no puede ser más relativa.

Es lunes. De cuántos años podéis presumir esta mañana? Buenos días!!

03.06.2015

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Igual que -como ya he confesado por aquí- me pasa a temporadas que me levanto con una canción entre ceja y ceja, otras temporadas me levanto con palabras que me aletean por la cabeza.

 

Suelen ser vocablos resonantes y hasta rimbombantes que no guardan relación alguna con nada que me haya sucedido durante el día. O nada, al menos, de lo que yo tenga constancia.

 

Palabras que en ocasiones ni siquiera sitúo en el mapa; como Pernambuco. Que me despiertan la curiosidad. Que estoy deseando materializar. Pero… Cuándo Pernambuco puede una meter semejante palabra en una conversación normal??

 

El caso es que creo que mi sueño o mi mente o mi espíritu imperecedero todo lo más, algo me querrán hacer notar. Así es que me pongo a investigar…

 

Y me dice la Wikipedia -que digo yo que será verdad- que es un estado de Brasil, o el antiguo nombre de una ciudad de allí o el sobrenombre de la Caesalpinia echinata, una planta de aquella zona. Pero eso no me cuadra, así es que navego un poco más allá de los límites de la santa webciclopedia y me encuentro que Pernambuco es también uno de los lugares que Mortadelo y Filemón elegían para escapar de sus trastadas y que en España lo usamos, además, para señalar un punto muy alejado en el mapa… Una especie de antípodas ficticias que existen en realidad.

 

Acabáramos! Ya está!! Lo que me dice mi mente es que debo escapar… No sabía que se tomaba tan a pecho el puente que empieza mañana. Así es que nada, feliz y largo fin de semana. El que me quiera encontrar ya sabe dónde Pernambuco me puede buscar. Buenos días!!

22.05.2015

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Con eso de que duermo poco y a destiempo, el momento amanecer -de lunes a viernes laborables- en mi casa es todo un espectáculo que algunos ya conocéis…

El sistema consta de cuatro elementos internos y un control externo de calidad:

– Despertador atronador en una balda alta de la mesilla para tener que incorporarme
– Despertador del móvil en modo toque retreta a tres pasos de la cama para salir zumbando a apagarlo
– Cafetera con inicio automático para que mi nariz se despierte también al olor del café
– Televisión en temporizador sincronizado con el telediario para escuchar las deliciosas noticias con las que nos amenizan cada mañana

– Además, si todo esto no ha funcionado y no he logrado ponerle un whatsapp de comprobación a mi madre, me llama al fijo para que salte de la cama DE UNA PUÑETERA VEZ.

Con estos sencillos pasos tengo más o menos asegurada la asistencia a mi lugar de trabajo a una hora adecuada.

Entenderéis por qué siempre me han dado una envidia atroz estas personas que te dicen -tan campantes- que ellas no usan despertador, que simplemente le dicen a su cerebro a qué hora tiene que despertarse y lo hacen… Joder, pues mi cerebro es mucho más tonto y cuando está dormido está… como ausente, que diría aquel; soy neurológicamente mucho más ineficiente. Y, por supuesto, me escuece. Pero no voy a machacarme con eso, cada uno tiene sus puntos fuertes y débiles.

Lo que me ha dejado en shock total esta mañana ha sido que me he despertado de manera diferente: he escuchado nítidamente tres golpes -como alguien llamando a una puerta- tres segundos antes de la primera de las alarmas. Y he salido del limbo de los sueños de inmediato y algo inquieta porque ese sonido no me cuadraba… ¿Acaso mi mente ha instalado una nueva app de aviso a modo llamador antiguo o es que tengo un fantasma que vela no por mis sueños si no por mis despertares? Miedito me da. Casi prefería seguir con la cabeza tonta…

Viernes. El fin de semana viene que truena! Quién me despertará?

Buenos días!!

21.11.2014

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Qué puñetas será la mente, que a veces cuando esperando un autobús miras al suelo y lo ves sembrado de cáscaras de pipas, se te llena la cabeza de imágenes de alegres praderas amarillas y caras sonrientes y otras veces, enfrentada a la misma estampa, sólo logras ver en la suciedad callejera unos pútridos deshechos rechupeteados, tostados y repugnantes… los fantasmas de lo que en otros tiempos fueron girasoles.

 

La misma materia gris e idénticas conexiones neuronales, sometidas a un mismo estímulo externo, son capaces de llegar a puertos opuestos del misterioso mar de tu propio cerebro.

 

Y sospecho que por más que la ciencia presuma de conocer lo que sucede de ojos para adentro, estamos a un largo trecho de eso. Preguntad, si no, a los que tienen a sus ancianos aquejados de demencia o Alzheimer… cada caso, un mundo. Conocemos las manifestaciones externas, pero no lo que les pasa a ellos por la mente.

 

Soñar, sin ir más lejos. Se sabe cómo lo hacemos, se definen unas fases del sueño… pero nadie sabe porqué se mete cada noche en ese berenjenal nuestro cerebro. Voy a ver si lo averiguo un día de éstos… durmiendo.

 

Viernes. El día perfecto. Que las cáscaras de pipas os devuelvan este fin de semana un bonito recuerdo. Y buenos días!

31.10.2014

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Jamás he visto al miedo esconderse en una calabaza, por mucho que metamos una vela en su boca desdentada. No. El miedo es más parecido a esa amalgama viscosa que se cuela reptando bajo tu cama. Aquello que espera en silencio, 60 centímetros por debajo de tu espalda; algo frío que, cuando tengas la luz apagada y la guardia baja, se colará entre los pliegues de tu sábana.

 

No creo que a nadie le aterren en realidad las telarañas, aunque podrían, si sientes cómo te atrapan, si te retienen inmóvil frente a un peligro que se acerca mirándote a la cara.

 

Tampoco es que den pánico los niños que llaman a las puertas con esa cantinela del ‘truco o trato’. En cambio la mirada sin párpados de una muñeca de porcelana o su risa infantil en una casa deshabitada puede ponerte los pelos como escarpias.

 

Los disfraces que se ponen los chavales para salir de marcha? Nada! Por más que porten hachas, motosierras o espadas ensangrentadas. El terror sí podría ser una máscara. Una que se aproximara flotando desde la nada.

 

Vampiresas de bote, dráculas de paja, zombis de pacotilla… Bailarines absurdos de esta mascarada: el auténtico terror se esconde en nuestra mente desbocada. La fiesta de los difuntos no es más que la bravuconada que usamos para olvidar que el miedo nos acecha desde cualquier puerta cerrada.

 

Feliz Halloween. Buenos días (mejores noches) y buen fin de semana.

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Últimamente sueño con sonidos. Con sonidos tan fuertes que consiguen que me despierte. Un día abro un ojo a las cuatro convencida de que el teléfono estaba sonando, otro a las seis porque oía un martillo neumático… Y nada, todo falso.

Como tengo el don de volver a caer redonda a los cinco minutos de haberme despertado, en ese sentido no me preocupa demasiado; lo que me mosquea es la voluntad que parece que le pongo a boicotearme mi propio descanso.

Vamos a ver, hombre!!
Dónde deja eso mis instintos?
Esto no pasa en las pelis, que cuando se despierta la protagonista en mitad de la noche sin saber muy bien por qué, es porque tiene al tío del hacha rondándole el lecho o porque sus biorritmos la están avisando de algún seísmo… Y en mi caso -por suerte- no aparecen ni terremotos ni asesinos dementes.

Se supone que las señales de alarma sirven para avisarte de peligros reales, no para que mi propia mente me gaste la broma del lobo (¡Que viene, que viene!). Y lo peor de todo es que, si me miente mi propia conciencia latente, ya me diréis de quién puedo fiarme!!

Ya me huelo lo que pasa: tengo el reloj interno como el externo. Mirando a Cuenca. Porque el de pulsera está pasando sus días ‘don’t touch’ y con la exactitud no quiere cuentas… Será una tontería de nada, una sincronización desincronizada!!

Jueves. Buenos días!

25.06.2014

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No es que me cueste concentrarme. Lo que me pasa, en realidad, es que me despisto con facilidad. En la facultad, por ejemplo, siempre prefería la cafetería atestada de ruido y de gente para estudiar porque, en la biblioteca, el simple parpadeo de una bombilla me impedía seguir con mi tarea.

Será cosa de genes o por el puro placer de llevar la contraria, pero eso de replegarme para pensar me sale mejor cuanto peores son las circunstancias. Cierro las puertas del castillo, tapio las ventanas y declaro el estado de autarquía, mientras en la fachada sólo queda mi cara de alelada.

El inconveniente de ese estado es que no te enteras de lo que pasa fuera. De verdad, no te enteras. Te llaman por tu nombre, te hacen preguntas… y a ti sólo te llega un rumor sordo, lejano, que, para colmo, te molesta. Por eso, para que se callen, emites un sonido gutural inconsciente, parecido a un asentimiento ausente que -si el receptor te conoce previamente- es capaz de interpretar en su forma ya descomprimida: “Di lo que quieras, que no te estoy haciendo ni puñetero caso” pero que con interlocutores novatos, suele dar lugar a un conflicto de facto: ellos creen haber transmitido la información, pero a ti no te ha llegado. Así es que sirva esto como si fuera un bando: si tengo cara de panoli, ojos de zombi y no articulo verbo es que no, no me he enterado.

De lo que sí me he enterado hoy es de que es 25 de junio, Día de la Gente del Mar, esto es: de las sirenas, los ictiocentauros, kraken y demás. Felicidades a todos ellos y buenos días a los que estáis ahí al otro lado, seáis o no gente de mar.

05.06.2014

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El mayor problema de tener una imaginación activa es justamente ese: que está activa… SIEMPRE. A diferencia de la tele, no tiene un botón de apagado que te permita desconectarla e irte a lo de la mariposa (otra cosa). Así es que te ves encadenada a un flujo constante de ideas de ficción pululando a sus anchas por tu cabeza.

Y claro, esto está muy bien cuando te quedas sin batería del móvil y del eBook en el metro, o estás casualmente en un avión que está despegando y no debes conectar dispositivos electrónicos, o te metes en la cama sola y sin mucho sueño. Sintonizas tu propio canal mental y te tragas lo que te echen: a veces pone series (incluso capítulos repetidos), a veces películas en la que tú sueles ser la protagonista (las hay hasta de dos rombos o más) y a veces, las menos, algún programa de actualidad con debate incluido, que para eso sabes tú llevarte a ti misma la contraria.

Pero esta vida neuronal tan entretenida también pasa su factura, como bien da a entender la morfología de la propia palabra ‘ensimismar’… véase cuando debería centrarme en cuadrar un balance y los números me resbalan como las gotas de agua de la playa tropical en la que imagino que me acabo de bañar. O cuando un cliente, después de meterte una chapa monumental te pregunta ‘¿Estás de acuerdo? Y tú no estás de ninguna manera porque te has fugado al más allá…

Y es que cuando la fantasía es muy buena, la realidad parece un poco menos real; pero debe ser mucho más grande porque, más tarde o más temprano, te acabas dando de bruces con ella… Realmente es jueves ya? Buenos días!!