mente

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Últimamente sueño con sonidos. Con sonidos tan fuertes que consiguen que me despierte. Un día abro un ojo a las cuatro convencida de que el teléfono estaba sonando, otro a las seis porque oía un martillo neumático… Y nada, todo falso.

Como tengo el don de volver a caer redonda a los cinco minutos de haberme despertado, en ese sentido no me preocupa demasiado; lo que me mosquea es la voluntad que parece que le pongo a boicotearme mi propio descanso.

Vamos a ver, hombre!!
Dónde deja eso mis instintos?
Esto no pasa en las pelis, que cuando se despierta la protagonista en mitad de la noche sin saber muy bien por qué, es porque tiene al tío del hacha rondándole el lecho o porque sus biorritmos la están avisando de algún seísmo… Y en mi caso -por suerte- no aparecen ni terremotos ni asesinos dementes.

Se supone que las señales de alarma sirven para avisarte de peligros reales, no para que mi propia mente me gaste la broma del lobo (¡Que viene, que viene!). Y lo peor de todo es que, si me miente mi propia conciencia latente, ya me diréis de quién puedo fiarme!!

Ya me huelo lo que pasa: tengo el reloj interno como el externo. Mirando a Cuenca. Porque el de pulsera está pasando sus días ‘don’t touch’ y con la exactitud no quiere cuentas… Será una tontería de nada, una sincronización desincronizada!!

Jueves. Buenos días!

25.06.2014

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No es que me cueste concentrarme. Lo que me pasa, en realidad, es que me despisto con facilidad. En la facultad, por ejemplo, siempre prefería la cafetería atestada de ruido y de gente para estudiar porque, en la biblioteca, el simple parpadeo de una bombilla me impedía seguir con mi tarea.

Será cosa de genes o por el puro placer de llevar la contraria, pero eso de replegarme para pensar me sale mejor cuanto peores son las circunstancias. Cierro las puertas del castillo, tapio las ventanas y declaro el estado de autarquía, mientras en la fachada sólo queda mi cara de alelada.

El inconveniente de ese estado es que no te enteras de lo que pasa fuera. De verdad, no te enteras. Te llaman por tu nombre, te hacen preguntas… y a ti sólo te llega un rumor sordo, lejano, que, para colmo, te molesta. Por eso, para que se callen, emites un sonido gutural inconsciente, parecido a un asentimiento ausente que -si el receptor te conoce previamente- es capaz de interpretar en su forma ya descomprimida: “Di lo que quieras, que no te estoy haciendo ni puñetero caso” pero que con interlocutores novatos, suele dar lugar a un conflicto de facto: ellos creen haber transmitido la información, pero a ti no te ha llegado. Así es que sirva esto como si fuera un bando: si tengo cara de panoli, ojos de zombi y no articulo verbo es que no, no me he enterado.

De lo que sí me he enterado hoy es de que es 25 de junio, Día de la Gente del Mar, esto es: de las sirenas, los ictiocentauros, kraken y demás. Felicidades a todos ellos y buenos días a los que estáis ahí al otro lado, seáis o no gente de mar.

05.06.2014

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El mayor problema de tener una imaginación activa es justamente ese: que está activa… SIEMPRE. A diferencia de la tele, no tiene un botón de apagado que te permita desconectarla e irte a lo de la mariposa (otra cosa). Así es que te ves encadenada a un flujo constante de ideas de ficción pululando a sus anchas por tu cabeza.

Y claro, esto está muy bien cuando te quedas sin batería del móvil y del eBook en el metro, o estás casualmente en un avión que está despegando y no debes conectar dispositivos electrónicos, o te metes en la cama sola y sin mucho sueño. Sintonizas tu propio canal mental y te tragas lo que te echen: a veces pone series (incluso capítulos repetidos), a veces películas en la que tú sueles ser la protagonista (las hay hasta de dos rombos o más) y a veces, las menos, algún programa de actualidad con debate incluido, que para eso sabes tú llevarte a ti misma la contraria.

Pero esta vida neuronal tan entretenida también pasa su factura, como bien da a entender la morfología de la propia palabra ‘ensimismar’… véase cuando debería centrarme en cuadrar un balance y los números me resbalan como las gotas de agua de la playa tropical en la que imagino que me acabo de bañar. O cuando un cliente, después de meterte una chapa monumental te pregunta ‘¿Estás de acuerdo? Y tú no estás de ninguna manera porque te has fugado al más allá…

Y es que cuando la fantasía es muy buena, la realidad parece un poco menos real; pero debe ser mucho más grande porque, más tarde o más temprano, te acabas dando de bruces con ella… Realmente es jueves ya? Buenos días!!

28.05.2014

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La mayoría de los madrileños (igual da de origen o de adopción, que cualquiera puede serlo) caminamos por nuestra ciudad con tal salero que sospecho que si nos rasgamos los ojos, nos confunden con los Yamakasi. Sí, sí, seguro. Y no es asunto baladí, que andar con ese gracejo requiere de entrenamiento continúo de cuerpo y mente…

Físicamente hay que mantenerse a tono porque en esa modalidad de desplazamiento de sprint sostenido, no se usan exclusivamente los pies: hay que recordar que tienes hombros que se giran para esquivar los choques, caderas capaces de rotar para equilibrarte y manos que pueden darte impulso si utilizas farolas y barandillas como agarre.

Y mentalmente supone una actividad frenética y constante: tu cabeza procesa cientos de operaciones matemáticas a cada instante calculando trayectorias y probabilidades, además de interpretaciones del lenguaje corporal de los demás: ese señor parece que mira a un lado, irá a cruzar, le esquivo por aquí o, en base a su velocidad media al caminar, si acelero ligeramente y alargo 15 centímetros el paso mejor le adelanto por allá… En los semáforos no te puedes despistar; el color del muñeco es, por supuesto, trivial; lo importante es saber por qué calles te pueden atacar y deducir cuánta rueda gastará el vehículo por la mirada de quien lo conduzca..

Lo que os decía, toda una ciencia que, en días medio lluviosos como hoy, se convierte además en un desafío mortal porque los otros viandantes portan sus paraguas de afiladas puntas cual espadas desenvainadas… para echarse a temblar.

Miércoles. Mitad de semana; a luchar y a correr. Buenos días!

21.01.2014

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No es que yo me autolesione por acción de algún complejo proceso mental de culpabilidad que me imponga castigos corporales. Vamos, creo que no. Es que hay temporadas en que parece que cualquier excusa es buena para hacerte daño… tengo en la espalda un arañazo considerable porque me picaba, no llegaba para rascarme y tuve la feliz idea de usar unas tijeras para aliviarme (esto lo he aprendido de mi madre, que se rasca la suya con un cuchillo jamonero de medio metro). Para remate, ahora la herida se ha hecho costra y no para de picarme, así es que el ciclo se está repitiendo. Además, la bandeja del teclado del ordenador tiene un borde metálico afilado que sobresale; lo sé porque el otro día lo comprobé mientras me desollaba la mano izquierda con él. En el dedo gordo de la derecha me acaba de aparecer otro arañazo, éste no sé de qué. Y para colmo de males, algún agricultor gracioso debe estar pegando con Loctite la cáscara de mandarinas y naranjas, porque mira tú que para una fruta que pelo (plátanos aparte) me estoy dejando los pulgares en carne viva ¡!

Pero al fin y a la postre no son más que gajos -digo gajes- del oficio. Donde realmente son más peligrosos los bordes afilados es en las aristas de la mente: esos recuerdos que a veces nos duelen, esa imaginación que nos compromete… Fijaos si no lo que me ha pasado, que leí el otro día una de esas frases de humor que, cada vez que la recuerdo, me muero de miedo: “Que te acaricien el cabello es hermoso… A menos que sean las 3 de la mañana, estés dormido, con todas las luces apagadas y vivas solo” Uf!!

Por suerte, aún nos quedan muchas horas de luz para limpiar la mente. Martes. Buenos días!

20.02.2013

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Ya sé lo que me pasa!! Que tengo la mente en modo ‘prueba de errores’. Sí. Seguro. Me di perfectamente cuenta ayer cuando -en lugar de coger el paquete de galletas para la media mañana de la oficina- cogí el bote del café, que también era rojo ¡¡!! Este modo es parecido al normal pero un poco más tontorrón, más gris y, en él, algunas actividades están deshabilitadas (porca miseria, ¡así es!). Salta cuando algún programa (en mi caso el organigrama mental de planificación) está saturando el sistema o alguna rutina es incompatible (¡…!) y suele precisar de uno o más reinicios para su reparación (ya estamos a vueltas con la reencarnación). Al menos ya sé porqué se me queda a ratos cara de lela y contesto con monosílabos a quién tengo al lado, mientras la cabeza tiene por su cuenta su propia actividad…

Quizá de esto tenga parte de culpa Filippo Tommaso Marinetti y los futuristas que se apuntaron a su Manifiesto, que se publicó en Le Figaro un 20 de febrero como hoy, en 1909. Con ellos comparto su fascinación por la maquina y el movimiento y alguna otra cuestión, pero no su radical ruptura con el pasado ni su consideración de los museos como cementerios. Revitalizaron la plástica y fueron un soplo de aire fresco para el arte y la estética pero quizá no cayeron en que, un día como hoy, serían pasado ellos también.

Miércoles. Santa Amada (San Valentín, a su lado, un mindundi). Felicidades para las que lo sean. Buenos días…

10.10.2012

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Atención, que hoy viene la cosa con premio para el primero que acierte la pregunta del día ¿Quién cumple hoy 33 años? A priori y tirando de estadística podrían ser millones pero, y si pregunto ¿Quién redondito y amarillo que no para de abrir y cerrar la boca zampando puntitos, frutas y -cuando cambian de color- fantasmas cumple hoy 33 años??? Pues claro!! Pac-Man, que salió al mercado en Japón un 10 de octubre para derrocar a los marcianitos del Space Invaders con más humor y menos violencia pero que lleva desde entonces alentando a mi generación a enriquecer a psicólogos y camareros con la sola alusión de su nombre en castellano: COMECOCOS.

El caso es que por h o por b, hasta el más pintado le da de vez en cuando al engranaje neuronal para acabar con unos cuantos puntos y acorralado por los fantasmas. No puede ser casualidad que hoy sea el Día Mundial de la Salud Mental: debe ser que -en su justa medida- todo es mentalmente saludable: los puntos, las ganas de tragárselos, los quesos parlantes que los persiguen… y hasta los fantasmas!! San Samuel. Buenos días.