meteorología

07.07.2015

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Me he estado resistiendo como una jabata pero ahora que la ola ha llegado a tsunami, no puedo aguantar más sin comentar los avatares de la meteorología que nos toca.

Y es que a pesar de tengo una tolerancia al calor bastante alta, ha llegado el momento de confesar que me estoy achicharrando… como el patio de mi casa y como todos los demás.

Hace calor. Hace un calor monumental. Disfrutamos de la temperatura exacta que debe haber en la puerta del infierno. Al sol no se puede estar; seas un bombón o un cayo malayo te derrites igual y, para colmo, el aire acondicionado parece que enfría menos que nunca. El otro día, de cafetería en cafetería y nada, en ninguna refrescaba. Tengo una amiga que dice que echa las tardes en los congelados de El Corte Inglés y las mañanas en La Sirena. Y no me extraña.

El único sitio en el que se aprecia una menor temperatura es en las tiendas. Sospecho que este año van a ser un éxito las rebajas y no porque sobren las gangas, si no porque esas islas ultra acondicionadas que venden ropa son mejores que un paraíso fiscal. Mi menda, cada vez que pasa por la puerta del Zara, entra. Hasta frecuento el Stradivarius y el Bershka, no os digo más. Y claro, ya que estás dentro, picas. Y como al rato notas pelete, te quieres abrigar… por este sistema llevo ya tres bufandas y dos chaquetas, que no sé cuando voy a estrenar…

Aún así, si me preguntan sigo diciendo que el verano me encanta, que sudar es fabuloso para eliminar toxinas y que el calor nunca me molesta… Vicio, quizás?

Martes. Hasta cuántos grados se puede pensar? Pues eso, que viva San Fermín y buenos días!!

18.03.2015

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No me lo puedo callar más. Os lo tengo que contar… No soporto al hombre que da el tiempo en la Uno por las mañanas. Martín Barreiro, se llama.

No digo yo que el chaval no sea un lumbreras; que se habrá sacado su carrera de física y sabrá leer los mapas de isobaras incluso mejor que las gitanas del romero las rayas de la palma de la mano. Tampoco le tengo tirria por haberme pasado por agua este puente de San José, porque entiendo que el muchacho es un mandao en lo que a las condiciones meteorológicas se refiere. La razón de que no le aguante es que se explica como un puñetero libro cerrado, es decir, FATAL.

Mezcla en una frase ininteligible las lluvias en el norte con el viento en el oeste. No sigue un orden ni geográfico ni lógico. Lo mismo te habla de agua de levante que de nieve en cotas bajas de la cordillera penibética. Su uso de los conectores es nefasto: ‘pero, sin embargo, luego…’ son añadidos a su discurso sin sentido gramatical alguno. Y después de prestarle toda mi atención cada mañana, lo único que consigo saber a ciencia cierta es si habrá niebla en las Pitiusas o no. Que eso lo dice siempre alto y claro ¡Arrrgggg!

Y esta nulidad para hacerse entender, que sería perdonable en un amigo o en un familiar, no lo es en un tío que se gana la vida -y estoy segura de que se la gana bastante bien- saliendo en la tele cada mañana para explicar el tiempo que nos va a tocar. Así es que a los puñeteros responsables del ente público les pido que el señor Barreiro siga si quiere interpretando mapas pero en la intimidad y que busquen algún meteorólogo que sea además, buen comunicador, que estoy segura de que los habrá… Un Maldonado, sin más. Gracias.

Feliz puente (a quien lo tenga y le guste la lluvia) y feliz resto de semana a los demás.  Buen miercoler-nes y buenos días!!

17.11.2014

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Bueno pues como las previsiones meteorológicas sólo se han cumplido parcialmente, mis planes también se han hecho realidad… pero sólo en parte; de las 27 películas que pensaba ver ha caído una nada más, pero era larga y he logrado permanecer todo el metraje despierta [espacio para una ovación] y respecto al deseado desgaste de sofá no ha sido tan eterno como prometía. A cambio he maquetado unas invitaciones de boda, he encerrado involuntariamente a una persona en mi portal y he estado a punto de matarme por portear fardos en las alturas, que nunca se sabe lo que el fin de semana nos puede deparar…

 

Lo más importante es que vuelvo a tener el armario lleno de cosas que ponerme y no de vestidos de tirantes. Ropa invernal que me sitúa en el mapa de lo que vendrá. Y es que no me querréis creer pero eso de trajinar con mi ropa me supone toda una revolución emocional: lo que me he puesto aquí y allá, lo que entra y sale sin ponerse jamás, lo que me aburre nada más colgarlo en la percha, lo que no es exactamente de mi talla pero confío en que algún día me valdrá…

 

Esta vez, además, me he percatado de la ingente cantidad que tengo de jerséis a rayas ¿eso qué significará? Que tengo vocación de presidiaria? Que soy una fetichista de los códigos de barras? El día en que alguien invente la ‘armarologia’ como prima hermana de la grafología para elaborar un test de personalidad, se sabrá. Mientras tanto, que nadie se extrañe de verme como el niño del pijama (a rayas) que con la ropa tengo el mismo síndrome de Diógenes que con todo lo demás: si aún sirve, cómo lo voy a tirar?  Mucho mejor sacarlo, doblarlo, lavarlo…y volverlo a guardar!

 

Lunes. Una semana más. Buenos días!

14.11.2014

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A la vista de que en París andan buscando un tigre fugado y de las previsiones meteorológicas para este fin de semana -que dicen (literalmente) que hará frío en zonas altas, tiempo más cálido en la costa y lluvia a mansalva en el resto- he decidido hacer sábado y domingo el simulacro de holocausto nuclear que tenía pendiente.

Vamos, que me voy a encerrar a cal y canto donde la lluvia no me salpique; parapetada detrás de un bol de palomitas y el montón de películas que tengo pendientes, a ver si libero algunos gigas de cine que he acumulado con más ilusión que tiempo para dedicarle.

Además, el cambio este del ‘veroño’ por el ‘frescoño’ (como dicen), trae aparejado un trabajo doméstico que también tengo por hacer: lo que es sacar la ropa de invierno de una vez, que a los tres jerséis que tengo fuera le van a salir bolas de tanto quitar y poner…

Y es que, en ocasiones, el cuerpo (o la mente, no sé), te pide algo de sosiego; no doblar más esquinas que las de tus cuatro paredes, encontrarle la curvatura perfecta a la almohada y comenzar un sonado romance con los cojines del sofá.

A ver qué tal se me dan todos esos planes… Feliz finde. Buen viernes y buenos días.

31.07.2014

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Ahora resulta que a mi congelador le ha dado por cometer incongruencias meteorológicas (meteoroilógicas más bien) y, cuando más aprieta el calor, más se enfría él; de tal forma que cuando lo abrí el otro día los cajones ya no eran tales, si no tres bloques de un iglú. Tal cual. Verídico. El congelador congelado.

 

Como piezas perfectas de la obra maestra de un arquitecto esquimal que son, no se menean. Usando el hielo como argamasa, se han solidificado de tal manera que he perdido la posibilidad de acceder a mi nevera. Ni tirando con todas mis ganas! El mayor triunfo conseguido ha sido un crujido y una lluvia de carámbanos que se dispersaron por el suelo, pero no se abrió ni tres milímetros ¡!

 

Por un lado estoy tranquila porque, si el mamut aquel que encontraron en Siberia aguantó 39.000 años en perfecto estado de conservación bajo el hielo, no creo que se me vayan a poner malos a mí mis filetitos de pollo, no? Pero por otro… coño! Que tengo hambre, tengo alimentos… y no puedo comérmelos!! No puedo ni acercarme a ellos!!!

 

Lo que más me jode del asunto es que, si yo descubro esto unos días antes, no me gasto un pastizal en regalarle a mi hermana un “baño ‘vip’ con osos marinos” en el Faunia. Hubiera cogido una piqueta, dejo salir a los pingüinos y le preparo una “ducha ‘fa’ con pájaros bobos” en mi casa: inigualable  ¡¡!!

 

En fin, escarmentad por mi cabeza a pájaros y mi estómago rugiente: el congelador, como el corazón, hay que abrirlo y ventilarlo de vez en cuando… Buenos días de jueves!

24.04.2014

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Siempre había pensado que ese ancestral sistema de predicción meteorológica basado en los dolores corporales era exclusivo de la tercera edad, pero recientemente he descubierto que no es así.

Conozco una persona -no diré el nombre por si es secreto profesional, pero es una que tengo aquí sentada a mi diestra todos los días en la oficina- que es capaz de detectar cambios de temperatura y humedad del aire gracias a su rodilla operada; hasta tal punto que me he llegado a preguntar si la operación fue de menisco o en realidad le instalaron un sensor… La pobre se ha pasado una temporada con dolores y en vez de decírselo a un médico, se lo consulta al meteorólogo. Al final creo que se ha auto-diagnosticado primavera… Ese tiempo loco que igual te tuesta que te congela y al que tan alegremente le echamos las culpas de cualquier cosa que nos pase. ¿Alergia? La floración primaveral ¿Amor? Es bonito en primavera ¿Sueño? Astenia primaveral ¿Constipado? El cambio de estación ¿Pasión? Otra vez la primavera, que la sangre altera ¡!

Me pregunto a quién le echaremos la culpa en verano cuando, por ejemplo, se nos escape un estornudo por aquello que dicen de dormir con según que parte al aire…

Jueves. La primavera ataca de nuevo y deja el tiempo revuelto y a mí hecha una sopa. Si me he pescado un constipado ya tenemos el menú del día completo. Buenos días.

16.10.2013

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Qué penita me dan los meteorólogos de este país.

Después de cinco años de carrera de las chungas (tienen que estudiar física, ya sabéis) y una dura oposición seguida de un curso selectivo adicional de 9 meses, cuando por fin tienen trabajo los encierran en cuartuchos oscuros sin ventana; es más, los trasladan hasta allí en furgonetas cerradas y con una capucha en la cabeza: en aislamiento total…
Sólo así se explica que a las 8 de la mañana no tengan ni puñetera idea de qué tiempo hace en la calle!! Ninguno, oye. Que consulto la página del AEMET, la de yahoo, y tengo el telediario puesto y ninguno ha sido capaz de decirme el tiempo que hacía hoy en Madrid cuando he salido de mi casa¡! Sol. Me prometían sol con alguna nube dispersa y, cuando según salgo por la puerta, me encuentro en Mordor: todo era gris oscuro y con niebla. Menos mal que, al menos, nadie ha intentado quitarme el anillo…

16 de octubre. Hoy celebramos que, hace 167 años, el doctor William Thomas Green Morton empleó por primera vez el éter como anestésico, dando origen a la cirugía sin dolor. Según mi dentista, esto y no los transplantes son el gran avance de la medicina moderna, porque sin anestesia no habría manera de convencer a ningún vivo de clavarle un bisturí…

Una pena que otras afecciones que cursan con dolor no puedan recurrir a ella y tengan que anestesiarse a golpes de voluntad y sentido del humor… Miércoles. Buenos días!!