morcilla

23.09.2014

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Hay algunos pueblos que lo tienen todo. Bueno todo no, pero sí todo lo que tienen que tener para prendarte. Covarrubias, en Burgos, es uno de ellos: tiene bonitas calles empedradas, un puente majestuoso, casas de vigas de madera al aire que son un deleite, su Torreón imponente con leyenda popular al frente, su Colegiata rodeada de susurros de río y paseo de árboles… Un encanto singular… y, además, tiene una ermita a San Olav.

La cosa viene de largo e incluye a una princesa noruega que aterrizó por aquellos pagos fruto de un enlace concertado con un infante castellano. La pobre nórdica, por lo que se ve, no le encontró el gusto a nuestras tierras y falleció, allá por el 1262, tan joven, rubia y hermosa que su marido le construyó una bonita losa. Lo que por lo visto su viudo no le hizo, pese a haberlo prometido, era una capilla en honor al santo vikingo.

Por eso, para resarcir a la princesa desdichada, se creó hace unos años una asociación de paisanos de Noruega que van una vez al año al pueblo y allí acampan, cambiando esos días morcilla de Burgos por salmón Skandia.

Auspiciada por esa fundación, se construyó hace un par de años, además, la ermita prometida. Y por hoy, dejo la historia aquí, que aún tiene trazas de tener final feliz. Mañana os contaré la cara B del cuento….

Martes y Santa Tecla (elijo la de la ñ, que es patrimonio nuestro). Buenos días!

10.01.2014

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Será probablemente fruto de los excesos cometidos en las fiestas pasadas (aunque tampoco recuerdo yo algo tan pantagruélico), pero llevo toda la semana con el estómago revuelto. Ayer me levanté con sabores que no eran míos en la boca: me repetía intensamente un besugo al horno sobre lecho de tomates y patatas panadera cuando el día anterior comí pollo!! Es como si mi tracto digestivo dijera eso de ‘por mí y por todos mis compañeros’ y me estuviera castigando por asados y tartas tanto propios como ajenos. Raro, pero cierto.

El caso es que el cuerpo me pide verde: me pongo contentísima ante un plato de brócoli o una lechuga sin más complemento y, hasta los olores que en otras ocasiones me hubieran sido agradables, ahora me suponen un tormento. Ayer, por ejemplo, vino sobre las doce y media a la oficina un cliente que olía (mucho) a morcilla de Burgos. Era tan intenso que apestaban incluso sus documentos; creedme que no exagero, que Mati, mi compañera, en un rapto de inspiración, no los guardó en una carpeta si no en papel Albal… Pues en cualquier otra ocasión, esa invasión olfativa a la hora del cañeteo hubiera sido aplaudida con el retumbar alegre de nuestros estómagos hambrientos y sin embargo ayer eran arcadas lo que lo recibieron ¿Cómo puede ser eso?

San Viernes y San Nicanor. Vaya hombre! Mira que me gustan, pero nicanores hoy no!!! Buen fin de semana y buenos días…