muertos

09.02.2016

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No es raro que se te pierda un pendiente… Lo raro es que lo pierdas en un sitio y te aparezca en otro a 30 kilómetros de distancia.

Tampoco es tan inusual que tres seises se crucen en tu camino; pero resulta un tanto extraño que una cifra tan alusiva y capicúa no pare de florecer en cada cuenta que echas.

Y más teniendo en cuenta que todo comienza cuando tu compañera de trabajo sospecha que tiene un demonio escondido en su urbanización (a eso atribuye el portero los misteriosos ruidos nocturnos de desconocida procedencia) en la que, además, se han reproducido extraños casos de urticaria…

A todo esto, y por amenazas reiteradas de la citada compañera vecina de Belcebú, he tenido que ver (yo solita) la sexta temporada de The Walking Dead; que me estaba resistiendo porque, aunque no sea terror extremo ni mucho menos, ver tanto muerto fuera del cementerio con la única compañía de un cojín tras el que esconder la cara al miedo, es un trago duro de echarse al coleto.

El caso es que debo haber madurado porque mirad qué bien lo estoy llevando ¡! He descubierto que es el exceso de atención lo que me induce al pánico. Si aprovecho el rato de la serie para pintarme las uñas o fregar los cacharros, ni me entero. Será cosa de repartir los afectos, que siempre me ha parecido lo más sano.

Será que -igual que está pasando en las Bolsas internacionales y los mercados financieros- el miedo engendra miedo y los paños calientes te pueden acabar quemando. Así es que ya sabéis: a distraerse con otros entuertos, que parece que ahí está el secreto!!

 

Martes. Buenos días!

26.11.2013

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Es curioso como, por más que conozcamos los efectos perniciosos que alguno de nuestros actos nos provocan, insistamos en caer en ellos una y otra vez. Por ejemplo: ver películas de terror.

¿Qué necesidad tenía yo de acostarme el otro día nerviosa y con taquicardias? ¡Pues ninguna! Pero se me ocurrió la brillante idea de ver ‘Guerra Mundial Z’ sin leer con detenimiento la sinopsis, por lo que desconocía que la “Z” venía de “Zombie” ¡para qué queremos más! No es que el metraje tenga más de un par de sustos tolerables (que llegué al final sin abusar del cojín tras el que me escondo de las amenazas televisivas), es que, con esa bendita empatía circunstancial que me rodea, a los 10 minutos de terminarla de ver, se fue la luz en mi casa; no sólo en mi casa: en todo el edificio y me tuve que acostar con la débil compañía de las luces de paso -que van a pilas- y la imaginación inundada de hordas de zombies recorriendo las calles de Madrid, a sabiendas de que mi aislamiento sólo era una protección temporal ante la hecatombe pero pensando -con una templanza heroica desconocida hasta ahora en mí- que, puesta a vérmelas con una marabunta de muertos cabreados que quieren morderme, mejor sería que me pillasen descansada…

Ahora ando con ganas de torturarme con Expediente Warren pero creo que voy a dejar que se asienten los zombies antes de despertar a los espíritus demoníacos, no?

Martes con M de miedo y de… Muy buenos días!!

31.10.2013

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Para los que hemos crecido sin esas tradiciones es difícil que hoy se nos haga el corazón calabaza al ver tanto muerto y tanta bruja por la calle, por mucho que los vagones de metro se asemejaran esta mañana a un disparatado coche de difuntos de serie B.

El caso es que no es que le tenga manía a la fiesta por el mero hecho de ser de importación (como me pasa con el insoportable Papá Noel), porque el equivalente patrio de visitas de compromiso a los cementerios portando claveles, tampoco es costumbre en mi casa. Al Halloween este moderno le reconozco su estética tan naranja y tan vistosa y ese don que tiene de quitarle hierro al espeluznante asunto de la muerte. Porque hoy es la fiesta del ‘terror’ sí, pero del terror fiestero y guasón -más del susto que del miedo- adaptada para todos los públicos, que lo mismo tenemos cocktail de cerebrito sanguinolento para adolescentes, que caramelos de fantasmas para los niños, amén de tartas-sepultura para adultos golosos…

En fin, trucos y tratos aparte, octubre se nos acaba por más golosinas con que le tentemos y con él se va el último reducto de calor del año, con el miedo que me da a mí el frío… Jueves y fin de semana ya: estos hachazos no están tan mal!! Buenos días!