mujeres

09.03.2015

Posted on Actualizado enn

No discuto la festividad de ayer en sí…  Sé que tiene un fundamento histórico plagado de penurias y sufrimientos por lograr que se le reconozcan a la mujer unos derechos que deberían haber sido intrínsecos siempre y que -hoy por hoy y en esta parte del mundo- la mayoría no cuestiona.

Como mujer trabajadora he aceptado unas felicitaciones que considero que no me corresponden porque yo no he hecho méritos para ellas: soy mujer, sí; así nací sin mediar una intervención en mi propia genética. Y trabajo, sí; es lo que creo que tengo que hacer como miembro productivo de la sociedad en la que vivo. Que me feliciten por la conjunción de estos dos factores ya se me hace raro, pero callo y acepto en nombre de esas antepasadas para las que esto no supuso una evidencia si no una lucha.

Ahora bien, que me manden postalitas diciendo que mis ojos son bonitos, mi sonrisa encantadora, mis manos suaves, mi carácter especial, que soy creativa, mágica, simpática y valiente… me toca las narices, francamente. Me parece un peloteo flagrante y contraproducente.

Todo eso me lo dices sólo por ser mujer?? Pues a mí no me vale.

No me conoces, no sabes como sonrío, si mis manos son suaves o si mis pies huelen a flores por el mero hecho de haber nacido con dos equis en el par 23. Eso sí que me parece sexista, crearme un molde rosa y blandito donde por huevos me tengo que meter. Marcar sutilmente la senda de mi carácter: “gracias por ser intuitiva, protectora, luchadora, fuerte”… Pues lo seré o no lo seré, leñe! Puedo ser un ser vil y rastrero y, aún así, seguiría siendo mujer.

Y quizá esto no sea políticamente vistoso ni suene bien, pero yo soy yo antes que mujer. Y los dardos y las flores que me echen, las quiero por mí, por mi individualidad, no por pertenecer a ese nutrido colectivo, por más que me guste ser mujer.

Lunes. Qué bonito día hace… Buenos días gente!!

22.05.2014

Posted on Actualizado enn

No quiero entrar en polémicas sexistas que no son mi estilo, pero hay que reconocer que aquel anuncio en el que un tipo no era capaz de abrir el bote de café porque los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, puso el dedo en la yaga.

Sinceramente creo que la multitarea la acuñaron las mujeres… Por propia experiencia sé que ya en estado de reposo tengo tendencia a hacer dos cosas a la vez. Excepto actividades mentales como pensar o soñar que atrapan todo mi interés, las físicas las prefiero a pares: hago pipí mientras me lavo los dientes, me pinto las uñas viendo la tele, pongo el teléfono en manos libres para barrer, me desvisto bailando…  Lo normal, creo. Pero cuando estoy en situación de estrés el número de actividades simultáneas se multiplican exponencialmente y así, me suele suceder que [leer a velocidad acelerada hasta el siguiente punto y seguido] estoy pagando en la frutería mientras contesto una duda fiscal por el móvil, recojo las dos bolsas, busco el abono transportes, me enciendo un cigarro, saco las gafas de sol, tiro de la cinturilla de los pantalones y me rasco un pie. [Ya. Respirar.] De verdad, todo a la vez.

Y es que yo creo que el cuerpo, que es sabio, puede multiplicar sus extremidades en caso de estimarlo necesario. La diferencia está en que a mí me salen brazos para hacer la cama mientras me subo las medias y los únicos hombres que conozco con esa destreza la aplicarían en meterme en la cama mientras me las bajan, lo que viene a ser el conocido ‘hombre-pulpo’ que te obliga a entrar en modo Matrix para detenerle… Es un secreto a voces que hombres y mujeres somos diferentes, pero todos seres humanos igualmente sorprendentes.

Jueves 22. Feliz Día Internacional de la Diversidad Biológica (Amén). Buenos días!!

 

07.03.2014

Posted on Actualizado enn

Conozco a algunas mujeres que lo primero en lo que se fijan de un hombre no son sus manos, sus ojos o su sonrisa, ni siquiera en sus piernas o su trasero, si no en su trabajo.

Esta actitud siempre me ha parecido ¿cómo decirlo finamente? De lagarta (fría y calculadora), pero supongo que, con la que está cayendo, estas chicas no andan tan desencaminadas. Así es que he decido que voy a dejar de hacer el tonto y a buscarme un tipo con una profesión de provecho yo también.

Hasta hace poco pensaba que un masajista o un electricista era lo mejor que me podía pasar, pero los tiempos y las necesidades cambian y ahora hay especialistas con los que estaría dispuesta a negociar un contrato por obra o servicio (en caso extremo uno indefinido), con su seguridad social y su nómina calculada en retribución diaria.  Publicaré el anuncio, pero os lo paso antes por si conocéis a algún buen profesional que me queráis recomendar. Se busca:

–         Realizador de proyectos vitales

–         Reponedor de esperanzas perdidas

–         Rellenador de tiempos muertos

–         Reparador de destinos inciertos

–         Asaltante de fantasías carnales

–         Esfumador de malos humos

–         Ingeniero de pilares emocionales

–         Explorador de rutas prohibidas

–         Cocinero de delicias tiernas

–         Técnico superior en corazones descarriados

–         Entomólogo de lepidópteros gastrointestinales

–         Asistente de viajes intercorporales

–         Constructor de recuerdos bonitos

–         Mantenedor de señorita simpática

Por favor abstenerse Pulidores de campanas de boda y Controladores de vidas ajenas. Gracias. Las entrevistas comenzarán este mismo fin de semana.

Viernes. Santa Perpetua nos lo haga eterno. Buenos días…

06.02.2014

Posted on Actualizado enn

Me indigna que a los viejos les llamen abuelos. Esquivamos otros apelativos igual de añosos como vejestorio, matusalén, vetusto, senil o centenario, para acabar definiendo a un grupo de personas en función de un lazo familiar que no tienen porqué tener.

Me espanta que las mujeres que defienden su condición con independencia de su maternidad y no permiten que el rol tradicional las encasille entre cocinas y biberones, no se les caiga la cara de vergüenza de llamar a un anciano, abuelo. O no se les ha ocurrido que igual que ellas no tienen necesariamente que ser madres, los viejos no tienen por qué ser abuelos? Eso sin mencionar la cantidad de abuelos que están muy lejos de la edad de jubilación ¡! Me huele a pátina hipócrita de amabilidad, a que con la mano de la palabra acariciamos el lomo de quien, con la otra mano, relegamos del primer plano del orden de la vida. Y me tira para atrás: la condescendencia en general y ésta en particular.

Pero allá cada cual; no quiero imponer el día del ‘Viejo sí, abuelo no’ que hoy ya tenemos un crudísimo Día Internacional: el de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. Amén a eso, feliz jueves y buenos días…