música

07.04.2016

Posted on Actualizado enn

En mi pandilla del pueblo siempre hemos tenido grandes ambiciones empresariales…

 

Bueno, quizá no algo de tal magnitud como para disputarle la presidencia americana a Donald Trump, pero sí que solemos montar muchos negocios…

 

Vale, quizá no se llegan a materializar pero, de palabra, lo que son negocios verbales de los que se sustentan con la misma firmeza que un castillo en el aire, de esos tenemos un emporio ya.

 

Nuestro principal sector de actividad -como cabe esperar cuando uno funda una empresa estando de tragos con los amigos- es la hostelería. En un sentido amplio del término, porque hemos abierto desde casas de citas (lo que en lenguaje llano, sin modernizar y disponiendo de un buen cruce, viene a ser un Puticlub), hasta una fábrica de cervezas artesanas, ampliable a licores y otros espirituosos… El negocio del ocio, vaya.

 

Pero el gran proyecto en la sombra era siempre el mismo: un bar. Un sitio con encanto, donde sonara buena música (la nuestra), el alcohol fuera de primera (de garrafón nada) y se pudiera charlar, beber, bailar, fumar y fantasear como Dios manda.

 

Pero no piense nadie que nuestra aspiración era mercantilista! (eso se daba por descontado porque el local era la bomba y se llenaba solo). El espíritu que ha insuflado nuestras taberneras ansias, ha sido el de poder disfrutar de esa maravilla de lugar. Porque cuando eres un crío, cualquier garito te da igual, pero a medida que vas cumpliendo años y sigues de ronda, te haces más sibarita y el uno no te convence porque la música está demasiado alta y el de más allá tampoco porque la cerveza no saben tirarla.

 

Pero es que, además, en nuestro pueblo hay un gran misterio que se podría solucionar con nuestro bar: nadie sabe dónde se mete la gente que falta. Los menores de ventital están de botellón en algún oscuro rincón; los mayores de cincuentital se supone que en su casa, pero hay una generación perdida; personas de un rango de edad que nos consta que existen pero que han desaparecido del mapa.

 

Por eso, por ellos, por nosotros, por nuestros hijos (el que los tenga), es tan importante esa empresa. Porque allí, en el paraíso de los ‘Pub’ habrá sitio para todas las almas de barra!! Por favor… Visite nuestro bar. Y buenos días!

Anuncios

05.02.2016

Posted on

Cito mucho a Chimo Bayo.

Es curioso porque, a primer golpe de vista, puede parecer que Shakespeare tiene mejores citas. O Benedetti, que está en el top ten de los más mentados en Internet… Pero yo creo que el producto patrio está, en este caso, infravalorado (no como en la cosa fílmica actual, que es otro cantar).

El valenciano ha pasado a la historia quizás como uno de los letristas más zumbados del panorama nacional gracias a aquel

“Chiquitan chiquititan tan tan
Que tun pan pan que tun pan que tepe tepe
Pan pan pan que tun pan que pin”

que cualquiera que haya vivido los 90 recordará, pero para mí ha sido un profeta, el gran gurú de la toma de decisiones cuando compuso aquello de

“Ésta sí
Ésta no
Ésta me gusta, me lo como yo”.

Por favor, no reírse. Pensadlo un poco nada más… Esta sí. Ésta no. Ésta me gusta me la como yo. Brutal. Brillante. Cierto es que el muchacho le ponía cierta entonación a la ese que entroncaba con la tradición pastillera de aquel momento musical pero, si limpias el lema con Alka-Seltzer para reducirle el ácido, te queda una frase filosófica de una calidad indiscutible.

Ésta sí. Ésta no. Ésta me gusta me la como yo. Resume la realidad aleatoria y en ocasiones caprichosa de la mentalidad humana. Por qué? Porque sí. Porque así me gusta a mí; así me gusta a mí… Y ya está. Sin más premeditación ni alevosía ni maldad. La elección humana suele estar sujeta a la volubilidad. El gusto es un amante veleidoso. Y no hay más. A veces toca comértela, otras que te la coman y muchas otras toca quedarte con la que no, sólo porque sí.

Y que tal genialidad haya sido sintetizada por un icono del techno-makina cartógrafo sin par de la ruta del bakalao no nos debería dejar engañar. Es así. Un axioma. La más cruda realidad. No puedo añadir nada más. ¡Hu-Ha!

Buenos días y feliz fin de semana… con la Tía Enriqueta.

06.03.2015

Posted on Actualizado enn

Ya llega la primavera

No lo sé porque note mi sangre alterada ni porque los almendros empiecen a pasar del blanco al verde. La señal más evidente -al margen del consabido anticipo que nos hacen los grandes almacenes- es que la alegría viene de la mano de su anagrama: la alergia. Los picores se empiezan a esconder por entre mis cuerdas vocales recordándome que el polen no solo es esa sustancia que hace nacer las flores.

Pero no voy a presumir de cínica, el cambio de estación también me hace vibrar otras cuerdas: antes de ayer sufrí un deseo incontrolable de sacar a pasear al perro. Hasta que me di cuenta de que yo perro no tengo… pero no me dejé arredrar por eso: me armé de chaqueta deportiva, zapatillas, braga polar y miguitas de pan y me bajé al río a pasear, a ver si se me acercaban las palomas y podía poner alguna estofada para cenar (nada; las muy espabiladas se las saben todas y casi me estofan a mi).

El caso es que estas tardes que tengo tiempo -y el tiempo empieza a virar a mejor- he decidido practicar el deporte tradicional de los ancianos -me refiero a pasear, no a mirar obras- porque, la verdad, dejar ir los pies con el rumbo sin acabar de trazar me encanta. Especialmente cuando además puedes llevar música en las orejas, ideas en la cabeza y tienes un salvoconducto vulgarmente conocido como teléfono móvil y otro en forma de abono transporte por si los pies se te van de más.

Sí. La pátina de cinismo se resquebraja cuando sigues encandilada por tu propia ciudad, cuando caminas con paso musical al son de lo que escuchas, cuando levantas la vista para apreciar una balconada y en ese instante encienden la iluminación de la fachada. He de reconocer que la sonrisa que me baila en la cara es de lo más primaveral.

Viernes. Feliz fin de semana. Y buenos días!!

18.02.2015

Posted on Actualizado enn

Mira que me gusta el Spotify.

Es el sueño de mi generación hecho realidad: acceso gratuito a una biblioteca musical gigantesca con la posibilidad, además, de organizarse las canciones en bonitas listas… La versión actual de aquellas cintas que grabábamos con infinita paciencia y arduo trabajo de la radio hace poco más de 20 años. Seguro que más de uno se acuerda: te tocaba tener siempre la casete lista y los reflejos alerta y aún así se te colaba a la mínima la voz del locutor pelma que no respetaba el final de la pista ¡! En eso hay que reconocer que estos tiempos son sustancialmente mejores.

Ahora bien, estos del Spoti que se creen tan a la última y tan modernos, no han debido oír hablar de los algoritmos que permiten la publicidad selectiva, porque a mí (a mí, personalmente) me tienen frita… Lo voy a dejar por escrito y bien clarito: por más veces que suene el anuncio de ‘Latiiiino Caliente de Filter’ no voy a agregar la puñetera lista!!

Es que tiene guasa la cosa; sabiendo mis gustos, pudiendo acceder a mis playlist, a las de mis amigos y hasta a la de mis padres ¿por qué narices me sale cada tres canciones un tío diciendo que tiene para mí una selección del mejor regetón? No guapo, perdona, pero para mí no tienes eso!! Que estás tan tranquila barriendo al ritmo de Carlos Sadness -por decir algo- y te empieza a sonar tres puntos de volumen más alto que tu música, un hortera cantando ‘Hoy vamo a selebrá que estamo en carnavá, lalalalala’ Mande?? Joder, que me toca soltar corriendo la escoba para cerrar la ventana a toda velocidad no vayan los vecinos a pensarse que esa es de verdad mi selección musical!!

Empiezo a sospechar que precisamente pretenden eso: que te pases a la versión premium no para evitar los anuncios, si no para evitarte la vergüenza!!

Miércoles… qué vamo a escuchá? Buenos días!!

09.01.2015

Posted on Actualizado enn

Los Reyes Magos han sido especialmente buenos conmigo este año. Me han traído algo que llevaba mucho tiempo deseando: un cuenco tibetano.

Para los que aún no han tenido la suerte de disfrutarlo y me han preguntado si eso era un mortero u otro utensilio de cocina les cuento que -aunque se podría perfectamente machacar unos ajos dentro- en realidad es una suerte de instrumento musical, pero uno que emite un sonido muy especial.

Está fabricado con una aleación de siete metales que, los que saben de eso, relacionan con otros tantos planetas y chakras y cada uno tiene su afinación (el mío es un Mi). Como si de una campana invertida se tratase, puedes hacerlo sonar con un gong o hacerlo cantar por fricción. Y en este sonido es donde reside su magia: primero porque el cuenco tiene su carácter y canta sólo cuando le da la gana y, sobre todo, porque la vibración del metal produce una onda sonora, como un zumbido in crescendo que parece que partiera de lo más profundo de tu propio cuerpo; de ahí que se utilice para ayudar en la práctica de la meditación.

Y en este punto es donde cualquier mente avezada se pregunta para qué quiero yo (que no soy capaz de relajarme, no medito un pimiento y carezco de instrucción musical) un cacharro de esos… Pues porque sí, porque lo quiero. Porque ahora, cuando algo me toca los cojones yo toco mi cuenco y me consuelo. Porque me despierta un retumbar interior instintivo y poderoso que me atrapa y porque escuchar la armonía con el estómago no tiene precio. De hecho, creo que sólo hay otro sonido que consigue lo mismo: un cuerno gigante que oí una vez en el Circo del Sol. Pero ese no me cabe encima de la mesa del salón…

Viernes. Buenas vibraciones, felices resonancias y buenos días!

cuenco tibetano

27.11.2014

Posted on Actualizado enn

Por fin he decidido a qué quiero dedicarme.

 

En realidad no ha sido una decisión consciente, si no un descubrimiento sorprendente: me he dado cuenta de que, cada vez que cierro los ojos y tengo música puesta aparece en mi mente una especie de vídeo musical colorista con bailarines que ejecutan pasos casi imposibles pero con un resultado de lo más vistoso. Ergo, debería ser coreógrafa.

 

Sí. Eso creo. Así daría rienda suelta a esa simetría asimétrica que siempre me bulle en la cabeza. Y tendría, además, la excusa perfecta para ir mirando caleidoscopios como quien consulta enciclopedias.

 

Porque siempre he creído que el ritmo forma parte intrínseca de la misma esencia del ser humano; puede que sea incluso esa característica que nos diferencia (o al menos una de ellas). Somos animales que escriben, que razonan, que se cuestionan a sí mismos, que practican el sexo por puro placer y los únicos que bailan!

 

Y como creo que bióloga no seré, seguiré soñando con bailarines circenses para desmarcarme del chimpancé que puedo llegar a ser (especialmente los jueves)!

Buenos días!!

Posted on Actualizado enn

A riesgo de parecerme a algún amigo que tengo de estos de corazón rápido y suspiro fácil, voy a decir lo que siento: ‘me he enamorado’… Lo que no tengo ya muy claro es de quién, si del anuncio, de su realizador, del modelo, del frasco de colonia, del compositor de la canción o de todo el conjunto, que yo creo que eso va a ser.

No es nuevo que confiese mi fascinación por el décimo (o el número que le toque) arte: la publicidad. No toda, claro, que hay determinadas prácticas aborrecibles y algunos anuncios que deberían estar perseguidos con pena de cárcel (verbigracia el de kelisto.es ¡¡¡!!! Para matarles). Pero otras veces -muchas, por suerte- se producen pequeñas joyas de breve duración que aparecen en la tele. La última de ellas en conquistarme ha sido la de la colonia (para él) Only the Brave – Wild de Diesel.

 

Brutal.

La música, la historia y el personaje.

 

Muchos directores deberían plantearse por qué no son capaces de dotar de entidad a un personaje en 120 minutos de metraje cuando llega otro que, en un minuto y siete segundos sí lo consigue.

El caso es que el modelo no es que me mate; el muchacho feo no es, pero tampoco como para tirarte… a sus pies. Lo que conquista, insisto, es el personaje: ágil, versátil, valiente (…) Lo mismo me pasaba con Aragorn. Al que me llevaría puesto es al Heredero del Trono de Isildur, al Capitán de los Montaraces del Norte, no al pobre Viggo Mortensen, que parece un buen chaval pero tirando a aburrido en la cama.

Personaje, señores, personaje. Que en la vida real ya nos enfrentamos a diario a las personas que hay detrás.

Miércoles. Buenos días!