ojo del culo

17.05.2016

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A pesar de que desde chiquitita he tenido cierta fama de bruja, he de reconocer que carezco de los conocimientos necesarios para leer los posos del café. Es más, que el café tenga posos siempre me ha parecido un hecho a evitar: excepto en el “cafetucu de pucheru” asturiano, que se cuelen partículas desechables en ese líquido elemento denota, como poco, un funcionamiento incorrecto del filtro.

 

Pero no vamos a entrar en ese debate, que bastante tendremos con los que nos van a endiñar de aquí al 26J. Vamos a pasar al meollo del cafetero asunto, que estoy muy mosca…

 

El otro día me dejé la taza del café en el trabajo sin fregar y, a la mañana siguiente, se había evaporado todo el agua dejando en el fondo de la misma unos misteriosos posos… Anda! (pensé) Parece que la temperatura se hace más primaveral! Y, Anda! (me dije inmediatamente después) Qué gran ocasión para averiguar mi futuro!! Así es que observé el fondo con más atención y descubrí -con consternación sin disimulo- que los puñeteros posos habían dejado el dibujo [perfecto] de un ojo del culo.

 

Algo así como la silueta del famoso ojo de Sauron pero sin torre, ni tierra media, ni efectos especiales; lo que deja la imagen singular en ojete vulgar. Hete aquí, que el futuro que tenía ante mí era la puñetera puerta trasera…

 

Por eso ahora ando preocupada y, cada vez que me pasa una cosa rara, como que el Google comience a hablarme en una extraña mezcla de inglés, castellano y euskera o que me compre un spray para la mopa que me deja la tarima hecha una guarrada, veo planear en mi horizonte el fondo de aquella taza.

 

Agradecería que alguien me exortizara, o me recomendara otra marca de café o me rompiera accidentalmente la taza, porque me veo dándole al ron o al gin a media mañana; no por vicio, si no por precaución: que lo que no deja poso, no puede joderme el futuro… digo yo.

 

Martes que en Madrid sabe a lunes y a retorno. Ya sabéis, si el café está reposado, tened mucho cuidado. Buenos días!

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