pájaros

10.09.2014

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Ya sé que algunos perros les tienen pánico y que los animales no son inmunes a la desorientación que a veces produce, pero nunca había visto que una tormenta pusiera tonto a tanto bicho como la de hace unas semanas. Estábamos campeando por tierras del Cid y nos pilló un tormentón -más o menos similar a la que cayó por tantos otros lugares- que, curiosamente, dejó a la fauna local con un tornillo suelto.

 

No es sólo haber matado a un pájaro -no acostumbro, pero a veces sucede- que se empeñó en meterse entre mis bajos (los del coche), es que tuve que esquivar otros pocos que intentaban estrellarse; amén de un perro, que tenía una vena suicida o quería ligar con mi rueda derecha (la del coche) o  detectó el olor a pájaro muerto,  yo que sé.

 

Pero lo más grande no es la enajenación mental transitoria de algunos animales, lo grave es la pedrada que tenemos los de nuestra propia especie, al menos los madrileños, que también nos volvemos locos cuando llueve: el tráfico lleva dos días imposible y empiezo a plantearme seriamente salir a la calle con armadura completa para protegerme; no de la lluvia, que moja pero no duele, si no de los que usan los paraguas como lanzas cada vez que pueden!!

 

Por favor, señores usuarios de esas peligrosas armas llamadas paraguas, los que no los usamos también tenemos derecho a caminar por la acera, cruzar los pasos de cebra y entrar en los portales; no intenten extirparnos un ojo con las varillas al menor descuido ni sacudir sus paraguas mojados sobre nuestros abrigos y así, todos tan amigos!!

 

Viernes como el huevo: pasado por agua. Buenos días y que disfrutéis del finde!

28.01.2014

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Seguro que ya lo sabía pero lo había olvidado, igual que no logro recordar cómo era la antigua estación de Atocha antes del microclima tropical, o cómo quedábamos antes de que Dios inventara el teléfono móvil. Hablo esta vez de las bombillas clásicas, de las de antes. En mi casa sólo hay led o de las de bajo consumo pero el otro día, que curiosamente anochecí bajo lámpara ajena en la furtiva observación de una con filamento, me quedé maravillada de su efecto óptico: a poco que la mirara veía al parpadear una bandada de gaviotas luminiscentes revoloteando por el techo y las paredes. Soy consciente de que los nuevos elementos de iluminación son mucho más eficientes, y de que quizá no sean muy saludables para los ojos esos experimentos, pero hay circunstancias en las que los pájaros, aunque sean ecos del wolframio, es mucho mejor tenerlos anclados en la retina en lugar de libres en la cabeza emitiendo destellos de algunas luces que nunca han encendido bien.

Y no cuento más, que me ampara la ley de la UE que dice que el 28 de enero celebramos el Día Europeo de la Protección de Datos (esa a la que con más frecuencia me debería acoger).

Martes; proteged vuestros pájaros por si los datos no vuelan bien ¿o era al revés? Buenos días!!