palabras

27.10.2014

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Nada como volver a casa en barco.
Palpando unas calles que llevan ahí cientos de años.
Esquivando islotes de dos patas con la bandera de Dinamarca.
Murmurando palabras de nadie que se te han quedado en la garganta.
Destilando el fruto de las decisiones tomadas.
Saboreando alguna almendra dulce y alguna amarga.
Encontrando tantos baches como pisadas. Dudando de tu propia fe de erratas.

Nada como dejarte arrastrar en plena tormenta por una cubierta que resbala, aunque la noche sea temprana y soleada.

Hay algo de tu propia esencia que se te escapa, como el rastro del sabor de otro cuerpo que se te quedara en la boca, sin saberte a nada.

Siempre te habías creído David guardando una piedra bajo la manga, pero el sonido de una falsa alarma te convierte en Goliat recibiendo la pedrada. Que no duele, pero resquebraja la coraza.

Podrías ser tú la que habla, en lugar de la que siempre se lo guarda, pero eliges ser corcho, que tiene más fácil la jugada: mantiene al genio encerrado en la botella y, además, flota sobre el oleaje de estas calles adoquinadas.

Por eso algunos días es imprescindible volver a casa en barco; por si a la vuelta de aquella esquina ya no quedara nada.

Hoy no. Hoy empieza una nueva semana. Buenos días…

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¿Y si resulta que la ventana está cerrada? Si detrás de ella no hay nada… Un muro de piedra que bloquea las miradas o unos barrotes contra los que se estrellan las palabras?

 

Para James Stewart era fácil -aún con su pierna escayolada- descubrir misterios desde su atalaya; pero algunos días me levanto con los humos revueltos y me da por pensar que, según para qué, no es que entonces corrieran otros vientos, si no que aquellos eran los buenos tiempos. Cuando aún había muchas cosas por estrenar. Y que han pasado ya. Como si hoy no hubiera ya nada que inventar, misterio alguno por descubrir o palabras nuevas que decir. Como si hubiésemos gastado todas las novedades de este planeta y no quedara más que seguir dando tumbos por el mundo, porque ya no quedan historias nuevas y, si quedaran, las palabras son demasiado viejas para contarlas. Y no me engaño: el esperanto es ese idioma del que ya nadie espera nada.

 

Alguna noche tengo zarzas entre las sábanas y, en cada vuelta en la cama, acabo arañada. Son ramas secas que estropean las ganas. El pelo aparece enmarañado y revuelto y revuelve algo más adentro. La sopa de letras a la que sólo le pido esos días que no acabe en crucigrama.

 

Buenos días de esos.

07.10.2014

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Pues por muy bien que lo cantara la Torroja, si entre mi suelo y mi cielo hay algo con tendencia a quedarse calvo es porque…

 

me cuesta tanto…

…callarme.

 

Lo de ‘olvidarte’ me parece una tontería que no es imprescindible y que, en cualquier caso, puede venirte dado con la edad a poco que te toque una demencia senil o el otro cabrón alemán.

 

Lo que es un auténtico hueso es callar. Callar a tiempo. Callar cuando el verbo lo destila la rabia. ‘Morderse la lengua, dicen’. Yo me la podría desollar y, aún así, hablar. Cuando estoy cabreada es lo que el cuerpo me pide ¡y  la naturaleza es sabia! No se lo puedo negar (bueno, excepto cuando me pide un plato de patatas con chistorra a las tres de la mañana, la verdad). La musa de la ironía no deja espacio en mi cabeza para nadie más; y mucho menos para la del silencio, que es tan sutil y delicada, tan… callada.

 

Y aunque admire el temple de aquellos que son capaces de aguardar el postre helado de la venganza y guardarse para ese momento sus palabras, no logro imitarlos y, cuanto más me hierve la sangre, menos controlo el caudaloso río de los truenos que me atraviesa la garganta.

 

Así es que si alguno padece de trompa de Eustaquio sensiblera o delicada, le aconsejo tome la opción sensata -no invocar al demonio de la ira- o la práctica -tapones para oídos o dejar la dichosa trompa letárgica-

 

Buenos días de martes con postdata (Ayer, callé. Ahí es nada).

14.05.2014

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De esto que lees en alguna revista de curiosidades que la lechuga es mala para cenar porque da insomnio y piensas que mala no tiene por qué ser, sólo hay que saber cuando usarla: cuando vas conduciendo y no debes dormirte, cuando debes dormir pero no quieres… porque el final del libro está apasionante, porque esa película la has intentando ver tantas veces que ya parece una serie, porque estás acurrucada entre unos brazos que esperan que hables… pero tú te duermes.

Aunque en tu caso, casi siempre, los sueños requieren que estés despierta, que seas tú quien los orqueste, Morfeo te vence. Te dejas caer por la suave pendiente de placer que supone rendirte a él… los parpadeos cada vez son más laaaargos, más leeeentos, más infrecuentes.

Curiosamente, tu lengua tarda más en desfallecer que el órgano que la controla, así es que por un brevísimo espacio de tiempo, dice lo que ella quiere: palabras enredadas en el paladar, palabras que se han dado de bruces contra los dientes, palabras abandonadas de otras conversaciones… Por eso es importante alimentarse bien y decir todo lo que uno quiere; no dejar palabras sin usar, no siendo que en una de esas que cenas tomate se te escape un verbo que no debe.

 

Viernes para los madrileños afortunados que hacemos puente, miércoles para el resto. Buenos días y, si son de poca lechuga, buen descanso tengan ustedes.

20.01.2014

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Me he levantado pensando que, como los lunes son el día señalado para empezar la dieta y enero el mes de los propósitos, podía meter ambos en la batidora, en plan experimento.

Me ha salido esto:

  • Lunes: haz un favor.San

No hace falta que nadie vaya a pedírtelo ni que lo hagas público. Basta simplemente con ceder el paso o el asiento. Sólo date el gustazo de ayudar a alguien sin que se lo espere.

  • Martes: cambia algo.

Tranquilo, no tiene que ser el mundo; puede ser algo pequeño: los macarrones por las espirales, el metro por un paseo, los cordones negros de las zapatillas por unos rojos, alguna rutina que te moleste o puedes cambiar de sitio el mueble del salón.

  • Miércoles: toca un instrumento.

Como es X, debería ser un xilófono, pero no vamos a ser tan estrictos. Prueba con un triángulo o un acordeón. En caso de no tener ninguno a mano, toca hacerlo nosotros mismos. Platos y vasos tenemos, no?

  • Jueves: invéntate una palabra nueva.

Como cuando eras niño. Seguro que hay algo que tienes en mente pero no hay palabra en todo el diccionario que lo defina. Vale. Sin problema ¡Invenlabra! El vocablo lo pones tú.

  • Viernes: busca una foto antigua.

Debe ser, como mínimo, de hace 10 años y tienes que aparecer tú. Mira la foto y mírate en un espejo. Asúmelo: estás estupendo; ese crío de la foto era un pardillo! Tú no, pero seguro que el sabía cosas que tú has olvidado. Haz memoria ¿Cuales?

  • Sábado:

No. No se me ha olvidado. Está en blanco para que puedas rellenarlo. Tú eliges. Sólo hay una norma: hay que pensarlo.

  • Domingo: descanso.

Llevas toda la semana creciendo por dentro. Te has ganado el sillón. Puedes, incluso, gastar las pilas del mando de la televisión…

Por supuesto, el orden de los días es intercambiable (excepto el domingo) y, debido a su carácter experimental, no garantizo ningún resultado; pero hay una alta probabilidad de sonreír y pasar la semana más entretenidos. Eso espero.

Lunes. El día perfecto para empezar la semana. Feliz San Sebastián a guipuzcoanos, acehucheños (y al resto) y, por supuesto, buenos días!

20.12.2013

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Se veía venir… estaba predispuesta, me sentía espiritualmente preparada y visualmente bombardeada, amén de económicamente tentada, así es que sí: he caído en el DIY!!!

Cómo que qué es el DIY?!? Pues el DIY es una cosa modernísima, un invento de ahora, el ‘Do It Yourself’ ( ‘Hazlo tú mismo’ si hablas en cristiano), lo que mi madre viene a llamar ‘manualidades’; pero es que ella no entiende de esto, no sabe que no son manualidades ¡por favor! Eso es una cosa antigua, como de jubiladas o de niños de escuela, mientras que el DIY es para gente joven, creativa, dinámica, comprometida y trendy ¡!

Chanzas lingüísticas aparte, últimamente el universo de ‘con sus manitas’ ha sufrido de un notable incremento de público atraído por su nueva estética y el viejo placer del artesano, porque aunque la excusa sea la economía, los precios de algunos materiales la desmienten.

El caso es que, no contenta con el monstruo dorado que patrocina Loterías y Apuestas del Estado, también quería poner en mi casita mi propio árbol de Navidad, sin tener que pasar por el trago de ocupar un altillo durante los once meses y medio restantes. Y, con esa ilusión y visto que lo de recoger troncos y piñas en el Retiro es una labor que nunca acabo de emprender, antesdeayer me puse manos a la obra y hoy tengo el placer de presentaros mi modesta creación.

Viernes e inicio de vacaciones para escolares y allegados. Hagamos nosotros mismos un fin de semana fabuloso. Buenos días!!

árbol Navidad 2013-14

12.12.2013

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quimicefa-plus

Cómo echo de menos mi ‘Quimicefa’.

No es la primera vez que sufro de estas añoranzas lúdico-infantiles; algunas veces no sé qué ponerme y me acuerdo de ‘La rueda de la moda’ o me meten una pulla y contesto con un ‘tocado el submarino’ del clásico ‘Hundir la flota’; pero hoy lo que me gustaría es tener a mano aquella caja azul de las sorpresas: empezar a echar polvitos de colores en un matraz y ver qué pasa, que aunque en la mayoría de ocasiones el experimento se quedaba en un símil de agua de cloaca por más reactivos que aplicaras, en otras -las menos frecuentes pero más emocionantes- cambiaba de color, aparecían burbujas y entraba en peligrosa ebullición… Me encantaba; aunque me llovieran las broncas por estropear alguna bandeja y algún mantel. Y es que aunque nunca hice profesión de aquella afición, creo que algo de esos juegos debió de cristalizar en mí cuando, tanto tiempo después, sigo echando palabras a una probeta buscando la ebullición o si quiera alguna reacción, por la mera aplicación de la química de un verbo.

Jueves. Un-dos, un-dos, un-tres. Buenos días…

15.10.2013

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Las palabras se las lleva el viento? Pues… so (sí y no), que decía un amigo mío; porque lo normal es que permanezcan: a veces en el recuerdo, a veces en una hoja de papel gastada por el tiempo. Excepto, claro está, que la hoja sea de papel térmico, en cuyo caso las palabras duran una semana escasa… Las palabras, los números, las fechas, los CIF y lo que le pongas ¡!

Me cago en el que lo inventó. Espero que le hayan pagado los cheques en su propio papel. Porque de qué coño sirve poner algo por escrito en un papel que se borra solo ¡! Entiendo su utilidad en el comercio: aunque tengas un periodo de cambio de un mes, el ticket jamás sobrevivirá tanto tiempo; y me parece un gran invento para escribir las cartas de amor de la adolescencia, para que, años después no quede rastro de su contenido y te evite el sonrojo cuando llegas a adulta (aunque los pobres adolescentes de hoy en día no cuentan ni con ese consuelo, porque las publican en facebook) pero, en serio, esa era la motivación del que lo patentó? O eran ganas de castigarme a mí la vista haciéndome averiguar al contraluz los datos que se han esfumado de los documentos de mis clientes?

Martes, 15 de octubre y Día Mundial del Lavado de Manos ¡Lo que faltaba! Como que no tuviéramos ya suficientes Poncios Pilatos ¡¡!! Buenos días…

05.09.2013

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Soy la primera rendida ante los encantos de IKEA, han dado soluciones prácticas, bonitas y baratas a muchas casas, empezando por la mía; pero en ocasiones, ese afán que tienen por hacer modernísimo lo que no lo es, acaba poniéndoles en evidencia… Estaba hojeando su nuevo catálogo cuando me detengo a leer un pie de foto en la que aparece un balde negro con asas, al que apostillan “Ahorra agua lavando los platos en un contenedor y no bajo el grifo abierto”

Acabáramos!! Habéis descubierto América, no te digo!! Para empezar, la generación de mis abuelas -que fueron las primeras en España en vérselas con el agua corriente en los hogares- ya se sabían el ‘truco’ y para seguir, eso no es un ‘contenedor’, es un barreño. Sucede que los suecos, angelitos, carecen de Ñ en su abecedario y supongo que por eso han tenido que buscarse un nombre alternativo, venga vale. Pero el hecho de que lo fabriques alargado en lugar de redondo y de color negro en lugar del verde mustio tradicional, no puede hacerle perder su condición de barreño ¡!

Y es que está bien que el lenguaje se vaya renovando -como la piel, el vestuario, el coche y el interior de la persona- cada cierto tiempo, pero si sólo nos dedicamos a emplear palabras nuevas para inventos viejos, pareceremos unos renovadísimos pedantes, o no?

5 de septiembre, jueves y San Victorino. Buenos días…

18.07.2013

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Ya hace meses que hice -en medio de un ataque de risa- estas fotos de una tapia en mi pueblo y desde entonces tenía en tareas pendientes compartirlas. La verdad es que en su momento dieron lugar a muchas chanzas: que si ‘a esta pintada le veo algo raro, voy a escribirlo otra vez’, que si las diferencias en la educación, que si el grafitero hizo tanta huelga que no escribió ni la E… Pero no ha sido hasta hoy que lo he comprendido todo: el que hizo la pintada estaba tomando pastillas para la alergia!! La puñetera Loratadina!!

Lo sé porque lo estoy sufriendo. Eso te fríe las neuronas, creedme. Es un grado de trance tal el que alcanzas, que no hay derviche girando ni asceta en el desierto que te tosa. Con este empanamiento mental, no tienes ningún problema en escribir “HULGA” para invocar a una jornada de paro laboral, y quedarte tan ancho; o pasar los minutos ensimismada mirando en la pantalla del ordenador unos numeritos sin saber qué hacer con ellos, mientras quien tienes al lado solo ve a alguien con los ojos vidriosos que ha adquirido de repente la capacidad de boquear…

Menos mal que los peces alérgicos con encefalograma plano aún tenemos alguna utilidad. Jueves, buenos días!!

hulgahuelga