pelos

06.05.2014

Posted on Actualizado enn

¿Vosotros queréis conocer al detalle la vida sentimental de la chica que me hace la depilación láser? Bueno, pues yo tampoco pero, después de hora y cuarto escuchándola me la sé mejor que la mía; me la sé con pelos y señales. Literalmente. Pelos los que me iba chamuscando y señales las que me dibuja con un lápiz, que me deja las piernas como el mapa de las Seychelles. Pero digo yo ¿esto no es el mundo al revés? Porque la que estaba tumbada en la camilla era yo!! La que larga, normalmente, es la clienta!! No?

Pues nada, la muchacha venga a contarme. Y con todo lujo de detalles: que si ese día me dijo que le dejara espacio, que si me volví a liar con él, que si se me acercó por detrás, que si me encontré una camisa de mujer en su piso… y claro, yo no podía perder el hilo, primero porque me hacía preguntas y después porque cuando estás sin bragas ni pantalones delante de una mujer que porta un rayo láser, no es cuestión de hacerla enfadar, que en cuánto me despistaba del relato disparaba sin compasión, en modo metralleta.

Y por más que la jurisprudencia y la razón dicten que estando con el culo en pompa hay cosas de las que es mejor no hablar; es más, que llegados a esa postura cualquier conversación huelga, así me vi yo ayer: en una estampa ni favorecedora ni respetable, aullando de dolor y obligada a dar consejos amorosos a una desconocida a punta de pistola (láser). Para luego despedirme sin darme ni las gracias, que la siguiente víctima esperaba ¿les contará su vida a todas, o sólo las de los cupones de oferta somos las agraciadas?

Que queréis que os diga: ya puede ser la depilación definitiva porque esto, con la cera, no pasaba! Martes. Buenos días!!