pendientes

23.10.2014

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Me encantan las listas esas que se titulan “50 películas / 1001 libros / 200 ciudades…. que tienes que ver antes de morir”.

Son geniales! Porque por más años que lleves frente a una pantalla / leyendo / viajando, te sueles quedar en un 25% del total a realizar, de lo que sabiamente deduces que te queda muchísimo tiempo por delante. Es más, si no pecas de inocente, sólo veras 49 pelis de la lista para vivir hasta la eternidad.

 

Es una magnífica manera de alargar indefinidamente tu esperanza de vida. Porque si no te puedes morir sin ir a Zihuatanejo pues no te morirás, no?

 

O es que quizá las listas mienten???

Los titulares nos engañan???

Qué me estáis diciendo!!!

Que las rimbombantes palabras que se ponen en mayúscula, negrita, subrayadas y centradas no son verdad?!?!?!

 

Porca miseria! Vaya estafa! Habrá que informar inmediatamente a la población, porque aquellos pobres angelitos que nunca buscan las fuentes, que no indagan en las noticias, no se informan por varias vías y se quedan sólo en el titular… no se van a enterar!!!

 

Eso sí, habrá que poner en letras bien grandes el siguiente titular

“LOS TITULARES NO SIEMPRE SON VERDAD”

Y, como esto es en sí mismo una paradoja ¡volveremos a empezar!

 

Me encantan las listas esas que se titulan… Jueves. Buenos días!!

23.07.2013

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Fijaros qué cosas más tontas me pasan, por mucho que se me llene la boca de pedir coherencia.

Cada mañana me visto para ir a trabajar y me pongo, además, todos los ‘zarrios’ (como dice una que yo me sé): anillos, pendientes, pulseras, collar y, muchas veces, pañuelo al cuello; pero resulta que, como en la oficina no somos nada devotas de San Aireacondicionado, con el calor me sobra todo, así es que según me siento en mi mesa comienzo a quitármelo: primero el reloj, luego la pulsera -que me choca con el teclado-, luego los pendientes -que me llaman por teléfono y me los clavo-, luego el collar -que me aburre tanto oír clin clin clin- y allí lo voy amontonando sobre la mesa, que para colmo me estorba para desparramar los papeles. Y, cuando llega la hora de irme, me lo pongo todo corriendo sólo para llegar a casa y volver a quitármelo ¡!

Entonces ¿Qué es lo que hago? ¿Transportar abalorios por el metro? Pues vaya plan! Y más si me toca un vagón como el de esta mañana: completamente a oscuras. Había leído que dosificarían el uso del aire frío, pero no sabía que fueran a hacer lo mismo con las luces; vamos, que me podía haber dejado el kindle y los complementos en casa… Pero no me parece mal, que le da un toque íntimo y fresquito ideal para los que pliegan la pestaña, que también tienen sus derechos.

23 de julio y martes. Feliz Día de los durmientes viajeros y buenos días.