pérdida

30.09.2013

Posted on Actualizado enn

Se te descuelga un poco el alma cuando entras en una casa vacía y tú la recuerdas ocupada. Todos los cachivaches que -aunque no eran tuyos- durante años te han sido familiares, dejan de tener sentido para convertirse en poco más que trastos. Faltan las manos que los hacían útiles, faltan las personas para las que lo eran.

La que siempre has considerado tu casa, aunque no lo fuera, se te aparece como inhóspita, desarraigada. Te sientes más extraño en ella. Un poco desorientado cuando buscas una toalla, un poco intruso al abrir un cajón.

Y es que la mayoría de nosotros nos aferramos a las cuatro cosas que tenemos como si en ello nos fuera la vida, cuando resulta que la vida se nos va intentando tenerlas. Y un día, entras en una casa que ahora está vacía y el entendimiento te fulmina como un rayo: en realidad, todas esas cosas dan igual. Los tesoros de unos son estorbos para otros. El recuerdo, que no necesita de joyero para guardarse, es lo único que queda.

Comienza la semana y septiembre se nos acaba, en el Día Internacional de la Traducción. Traducido: lunes 30, que otras cosas cuestiones me cuesta mucho más traducirlas a palabras. Buenos días…