Pernambuco

02.07.2015

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Sí. No voy a negarlo. Siempre pico y peco de Antoñita… esa a la que apellidan ‘la fantástica’. No sólo en hablar con las musarañas y viajar con facilidad a Babia (o a la parra, o a Pernambuco), que lo he confesado ya; si no por dos costumbres que tengo arraigadas: la de soñar despierta y la de pautarme inalcanzables agendas.

La primera no tiene mucho que explicar: me dejas suelta en una calle sin escaparates, o en un tren o autobús -o en la propia cama, sin más- y mi mente navega por seriales de sobremesa que tienen a mi persona como indiscutible protagonista. Que aunque por temporadas la película es casi la misma, el coco tarda bastante en aburrirse de las infinitas variaciones que puede haber sobre un mismo tema.

La segunda también es fácil de entender: ante un día cualquiera de esos que una tiene mucha tarea,  me diseño mentalmente una agenda en la que cumplo todos los objetivos sobradamente y, además, me da tiempo a tejerme un mantelito de crochet.

Lo malo de ambas actividades es que -casi siempre- terminan en un callejón parecido: el de los finales no cumplidos… Y en el de un perpetuo regusto a culpabilidad.

Con este blog, sin embargo, nunca he dejado que me pasara, porque publicar aquí es en parte para mí una especie de higiene mental. Así es que cuando me ausento de sus letras es porque, realmente, ni la mente ni los dedos me dan para más, como me ha sucedido estos días… Todo sea por la buena causa de disfrutar de mi hermana, que ha recalado esta semana en mi casa y en mis quehaceres, absorbiéndolo todo. Pero qué queréis que os diga: lo que pierdo en manteles de crochet y publicaciones lo gano en cariño y diversiones.

Os deseo la misma agenda. Buenos días!

03.06.2015

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Igual que -como ya he confesado por aquí- me pasa a temporadas que me levanto con una canción entre ceja y ceja, otras temporadas me levanto con palabras que me aletean por la cabeza.

 

Suelen ser vocablos resonantes y hasta rimbombantes que no guardan relación alguna con nada que me haya sucedido durante el día. O nada, al menos, de lo que yo tenga constancia.

 

Palabras que en ocasiones ni siquiera sitúo en el mapa; como Pernambuco. Que me despiertan la curiosidad. Que estoy deseando materializar. Pero… Cuándo Pernambuco puede una meter semejante palabra en una conversación normal??

 

El caso es que creo que mi sueño o mi mente o mi espíritu imperecedero todo lo más, algo me querrán hacer notar. Así es que me pongo a investigar…

 

Y me dice la Wikipedia -que digo yo que será verdad- que es un estado de Brasil, o el antiguo nombre de una ciudad de allí o el sobrenombre de la Caesalpinia echinata, una planta de aquella zona. Pero eso no me cuadra, así es que navego un poco más allá de los límites de la santa webciclopedia y me encuentro que Pernambuco es también uno de los lugares que Mortadelo y Filemón elegían para escapar de sus trastadas y que en España lo usamos, además, para señalar un punto muy alejado en el mapa… Una especie de antípodas ficticias que existen en realidad.

 

Acabáramos! Ya está!! Lo que me dice mi mente es que debo escapar… No sabía que se tomaba tan a pecho el puente que empieza mañana. Así es que nada, feliz y largo fin de semana. El que me quiera encontrar ya sabe dónde Pernambuco me puede buscar. Buenos días!!