picar

26.01.2015

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Con los cuchillos, en general, pasa un poco como con los zapatos, los pantalones o las salsas: tienes algunos más de los que acabas por usar. Te acostumbras a sota, caballo y rey y dejas  sistemáticamente los demás relegados al reino de los acumuladores de polvo…

Pero el otro día tenía prisa, la loza sin fregar y necesidad de prepararme la comida a toda velocidad, así es que agarré uno de los que están en la tacoma y no había usado nunca; que no es que le tenga manía ni nada, sólo es que es muy largo y tiene una forma un tanto extraña. ¡Y qué hallazgo! la verdad, no he visto cosa igual.

Al principio pensé que era la berenjena, que era particularmente tierna, pero cuando fui a picar la cebolla y en tres golpes la dejé rallada, empecé a mirar el cuchillo de forma distinta, sospechando que tras su mango grisáceo con fresitas pintadas se escondía una catana.

Por supuesto aproveché y, del tirón, me piqué todo lo que vi por allí triturable: dos largos puerros, tres pimientos, un chorizo que llevaba en mi nevera más tiempo que los estantes y el bote del champú, que tenía pegado a las paredes producto para otros dos meses. Ea. Ahí. Todo en trozos chiquititos, qué coño! (menos el champú, que ese con dejarlo en dos trozos ya me apaño).

 

Lo malo es que, presa de la emoción del momento, me rebané -como no- un dedo; así es que con las mismas, he vuelto a mis otros cuchillos algo más romos, que no está de más aprender que hacer picadillo las cosas debe costar siempre un esfuerzo!

Lunes. A riesgo del resto de mis apéndices dactilares, igual engancho de nuevo el súper cuchillo y desmenuzo la semana…para hacerla más fácil. Buenos días!

04.11.2014

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Ayer andaba yo con intención de hablaros de ellos, pero me perdí en el intento. Tengo dos peces nuevos. Dos vinílicas mascotas que ahora decoran espléndidamente la pared del salón.

Si son lucios, bacalaos, pirañas o meros no lo sé. Es más, me la trae al fresco. Lo que yo veo es, en un trazado sencillo, una historia, un chiste y todo un compendio de sabiduría contenido.

Son pez macho y pez hembra que llegan, cada uno por su lado, al mismo cebo: un corazón. Se encuentran y se miran sorprendidos: ambos han picado. De ahí en adelante, cada cual que los vea podrá sacar su propia moraleja.

A mí me chiflan. Sólo mirarlos me despiertan la sonrisa. Por esa expresión tan humana de sorpresa en sus ojos, por considerar el amor como un cebo y porque, para darle otra vuelta de tuerca a la ironía, los peces son conocidos por la escasísima memoria que tienen… Lo que os decía, en un simple dibujo aparece resumido todo un cuento romántico e, intuido, un final paralelo no exento de tono humorístico.

Que no son mascotas comprensivas de carne y cartílago? Es cierto, pero a ver qué habría de distinto para mí si en lugar de un vinilo fueran dos seres vivos. A parte de tener que cuidarlos, alimentarlos y quizá, durante 5 minutos, secar sus lágrimas un pañuelo.

Martes. Buenos días!

Peces enamorados vinilo pared