pisar

21.02.2014

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Hasta hace cuatro días, todos lo teníamos negro o color paja y sin demasiada gracia. Pero por lo visto (adjunto como prueba la entrada de casa de un par de vecinos) algún visionario ha encontrado un nicho de negocio en la reinvención del felpudo y esto es ya una plaga: desde los que sólo contienen una frase “Bonitas bragas” hasta los que simulan una báscula.

El diseño, el humor y esa nueva necesidad que tenemos de definirnos a través de ambos, han abierto la puerta al felpudo de vanguardia, que proclama que la república independiente de mi persona comienza ya desde la entrada de mi casa. Y como ingenios socarrones en este país los hay a cientos, si no te decides por un modelo y te dejas llevar por el momento, acabas comprando 8 ó 9 felpudos de repuesto. A mí no me miréis: el mío es de goma y negro; sería capaz de levitar por no pisar una casete gigante o una carta de ajuste a todo color y al final se me haría un estorbo como lo era el salón en casa de muchos abuelos, sólo servía para limpiar el polvo, enseñar a las visitas y acumular figuritas, no para disfrutar de ello.

Además, os recuerdo que mi pobre felpudo está en la primera línea de batalla frente a las ocurrencias de los albañiles con los que sólo me resta batirme en duelo; ha sido lapidado a cascotes, embadurnado de yeso, salpicado de cemento… él ya tiene su propio diseño: entre sus manchas se puede leer “Me tenéis como a Sabina: Cerrado por Derribo”

Habéis elegido ya vuestro felpudo y como usarlo? Es viernes… Buenos días!

Felpudo vecinos

19.04.2013

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Ayer, según salí del trabajo, pisé un chicle; uno que debía llevar horas al sol porque estaba a un punto de caramelo absolutamente asqueroso. En ese momento pensé con el lado positivo ese tan de moda: bueno, me voy quedando pegada a la acera, pero al menos trae suerte… Ah no! Que eso es cuando pisas una mierda!! Y para qué diría yo nada, porque me metí en el parque a limpiarme la suela con el científico método de restregarla contra la tierra, cuando descubrí que la tierra marrón a manchas no era sólo tierra, si no que estaba abonada de excrementos caninos… Sólo me faltó encontrar el trébol de 4 hojas y frotarle la espalda a Quasimodo, vaya. Lo cierto es que, supersticiones al margen y descontando la lotería, siempre me he considerado una persona con suerte, sin romper la estadística, pero afortunada; así es que si ensuciarme la suela del zapato de vez en cuando es el precio que tengo que pagar por ello, no me parece tan cara la providencia…

San Viernes Bendito Cuantotequiero otra vez y 19 de abril. Hace 38 años que la India lanzó su primer satélite artificial, el Aryabhata que tras cuatro días en órbita, se escacharró y, a los cinco días, desapareció en el espacio infinito. Quizá pensaron que qué mala suerte habían tenido, pero seguro que lo que pasó es que el ingeniero responsable esquivó esa mañana la plasta de alguna vaca sagrada. Así es que ya sabéis: el truco está en no mirar tanto dónde ponemos los pies. Muy buenos días…