plantas

08.06.2015

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Alguno recordareis la paliza que me pegué hace poco preparando los arreates del corral de la casa del pueblo y sembrándolos con la pierna destrozada, las manos encallecidas y el ánimo lleno de esperanza, no? (En caso de respuesta negativa ver entrada del 7 de mayo)

 

Planté yo tan contenta mi cebollino, mi lavanda y mi albahaca y allí los abandoné a su suerte confiando en que el sol de la zona y la bonanza de la tierra recién arada obraran el milagro y me crecieran de las semillas, plantas.

 

Bueno, pues regreso alegre este fin de semana a comprobar el estado de mi labranza y lo que me he encontrado no sé ni cómo ponerlo en palabras… Allí donde eché simiente de perejil y de lavanda me han brotado con una salud fantástica (atención) ¡Siete periquiteras!

De traca.

 

Los periquitos, para alguien no familiarizado con la nomenclatura extremeña, son esa planta también llamada Mirabilis jalapa o Don Diego de noche, famosa por su uso en estudios de genética y que se cree fue importada de Perú allá por el 1540. Vamos, esa planta viajera que ha cruzado el océano para brotar por ciencia infusa en mi corral.

 

No se me entienda mal: la planta me gusta y le tengo cierto cariño por su asociación con los veranos de mi infancia. Pero coño, si planto lavanda, quiero lavanda, no siete periquiteras tan contentas!!

 

Curiosamente, esto del cultivo de jardín empieza a ser para mí tanto más misterioso y hermético cuanto más me dedico a ello. Pero no me extraña, con el corazón a veces también me pasa: convencida de haber sembrado unas semillas, me brotan otras. Esperemos que todas sean, si no hierbabuenas, al menos buenas-hierbas.

 

Espero que hoy que es lunes lo que brote sea una semana buena y, por supuesto, unos buenos días!

07.05.2015

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Tenemos en la casa del pueblo de mi madre, en lo que allí se llama ‘corral’ y en el resto de la geografía patria se conoce como ‘patio’, unos arreates (arriates según la RAE, que yo creo que esta vez se equivoca) que acostumbran a criar por sí solos unas malas hierbas que cumplen al dedillo el refrán: no mueren jamás; al contrario, disfrutan de una salud y una frondosidad que ya la quisiera el ecosistema tropical de la estación de Atocha.

Lo malo de esta mala hierba es que, estéticamente, no funciona. Se ve enmarañada y desparramada y, lo peor, no cumple ninguna de las labores de las que considero imprescindibles para las plantas del hogar: ni huelen bien, ni se pueden usar para cocinar. Expuestos los cargos estaba clara su condena: había que arrancarlas y preparar la tierra para plantar en su lugar albahaca, cebollino, lavanda… integrantes todos ellos del reino vegetal conocidos por su resistencia y utilidad. Así es que me puse a ello el otro día, aprovechando la estancia y la temperatura primaveral.

Ya fue dura la extracción de los hierbajos (que parecían adheridos con loctite al cemento y a la tierra), pero la traca fue zachar la tierra para la siembra… Aquí es cuando descubrí -rastrillo en mano- un mundo bajo la superficie que apenas atisbamos: no sólo gusanos y lombrices (que no hacen ningún daño), si no unos extraños bulbos ocultos que bien podrían ser nidos de intraterrestres fantásticos cuyas raíces se remontan al propio centro de la tierra ¡!

Yo no sé qué eran (desde luego ni nabos ni patatas). Sólo sé que sacarlos fue toda una batalla que gané a medias: quité muchos y mutilé los que no pude quitar, pero sospecho que –escondidos y al acecho- anidan muchos más… que de momento ahí se van a quedar porque en nuestro ejército todo fueron bajas: mi madre se destrozó las manos zurrándole a los rosales y yo me gané una contractura que aún me dura en el bíceps femoral (que hasta ese momento no sabía cómo se llamaba) amén de un tembleque de piernas por pájara profunda en el uso de la azada…

 

Para mí que los urbanitas somos unos flojeras de solemnidad y así ni huerto ni ná de ná. Mientras valgamos y vivamos para contarlo, no está tan mal. Jueves. Buenos días!!

 

03.11.2014

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Uno tiene que adaptarse al medio para subsistir. Impepinablemente. Sí o sí. Está en el capítulo uno del manual de supervivencia. Y esto es aplicable, además, para cualquier medio: el laboral, el sentimental, incluso el doméstico.

 

Esto es, por ejemplo: mi casa es maravillosa pero no anda sobrada de luz y seguimos con las repetidamente comentadas obras vecinales, ergo de momento, no puedo tener plantas naturales. Pero mi espíritu primaveral me las reclama y, como me adapto al medio, hace tiempo me compré dos macetas maravillosas con sus hojas y sus flores pero de hierro, que esas no se me secan ni se me mueren. Problema resuelto.

 

Los animales: muy bonitos, muy entrañables, dan mucha compañía y consuelo… pero suponen unas atenciones constantes que no estoy dispuesta a prodigar. Luego, aplicando la teoría de la adaptación al medio, lo que ahora tengo son dos pececitos gigantes en el salón y una cebra rumiante en mi habitación. Todo ello en forma de vinilos autoadhesivos que, como máximo mantenimiento, precisan de quitarles el polvo un par de veces al año. Y otro problema menos!

 

Que digo yo que si ahora a los chavales les enseñan ‘conocimiento del medio’ les explicarán algo de todo esto…. Si no, me ofrezco a echarles una mano, que a veces me adapto tanto tanto, que el medio se me hace entero. Como el lunes, que de tan entero, se me hace eterno.

Noviembre en el calendario y en el cambiante tiempo…Habrá que adaptarse a ello.  Buenos días!

09.12.2013

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Es conocida y respetada la costumbre de hablar a las plantas: se supone que algo en el sonido de la voz humana les sirve de nutriente. Resulta extraño cuando ves a alguien por la calle hablándole a un seto, pero bueno, pase; el hombrito solo querrá asegurarse de que el seto crece… Tampoco le sale de alto a nadie los que hablan con su mascota: las puñeteras parece que todo lo entienden. Gente que habla con su coche aunque no lleven el manos libres, gente que hablamos con nosotros mismos, con algún objeto inanimado, con alguien que no está presente… Incluso dicen que hay algunos que hablan con su pene. Es raro, pero frecuente. Ahora, la palma de la comunicación inter-especies se la lleva el ascensor de mi garaje, que tiene carrete como él solo; que si ‘se abren las puertas’, que si ‘se cierran’, que si ‘ascensor subiendo’, ‘bajando’, ‘fluyendo’, ‘fumando’, que ‘dónde vas con tantas bolsas’, que ‘hace mucho que no te veo’, que ‘te ha crecido el pelo’, que ‘espera no te vayas, pasa, siéntate, que te cuento un cuento’… Y yo que soy de natural educada, le contesto; increíble cuantas palabras caben en cuatro paredes de acero ¡!

Lunes post-puente: por favor, seguidme la corriente. Buenos días…

12.09.2013

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Después de tantos descalientos de trasplantes y riegos, mis plantas… han muerto. Como en el chiste: ni mejoda ni mejodadá, pero mucho más triste. Han fallecido de andamio; los andamios impiden que les llegue la luz y, con la tontería de la fotosíntesis, para que queremos más: muertas por oscuridad. Así de crudo. Y aunque procuro quitarle hierro al asunto -que ya no tengo edad de dramatizar- lo cierto es que me da mucha pena ver sus hojas lánguidas a las que no puedo ayudar.

Así es que ayer decidí quitarme la tristeza a golpe de superficialidad y me compré en el Lidl plantas nuevas que cuidar. Lo curioso es que lo que compré no sabía ni que existía: es una especie de semillero negro herméticamente cerrado al que no llega ni el aire ni la luz pero en el que, por lo visto, puede vivir la albahaca que está dentro hasta enero de 2015 ¡Toma ya! Por supuesto la voy a guardar en un cajón de la cocina hasta que la obra de mi edificio sea historia, porque si la sigo viendo por medio no voy a poder resistirme a abrirla… Y si la albahaca no está? Pensáis que el Lidl me devolverá la pasta dentro de año y medio? Es más, y si lo abro y meto dentro mi hierbabuena y mi planta del dinero…sobrevivirán?

Jamás pensé que la horticultura casera fuera a darme tanto en qué pensar!!

Jueves. Algo tarde, quizá; pero a nosotros aún nos llega la luz… Buenos días!!

10.07.2013

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A raíz de mi reciente contacto con el mundo vegetal me he dado cuenta de que las flores no son lo único de temporada: los pequeños comercios también. De los que yo recordaba de una calle cerca del trabajo por la que paso de tanto en tanto, han cambiado en poco tiempo más de la mitad. Han cerrado una óptica y un par de bares (señal de que la cosa es grave) y han abierto unas 17 fruterías, de lo que se deduce que de lo que se vende se cría, pues florecen como champiñones tras la lluvia. Es más, quizá es una apreciación subjetiva pero me da la sensación de que en cada esquina donde hace poco había una inmobiliaria, ahora te ofrecen naranjitas y limones que, después del empacho de ladrillo, es lo que comemos todos, no sólo los señores… Lo que no se debe vender mucho es la ausencia de color, que el Sr. Blanco ha cerrado la tienda de enfrente de mi casa tan deprisa que no he visto ni el cartel de liquidación…

En fin, será mejor ‘Let it be’ y no pedir más ‘Help!’ que lo de ‘Yesterday’ no vuelve, quizá porque ‘All you need is love’ y eso deja muy poco margen comercial (excepto para psicólogos y hermanas prostibularias, claro)…

Por mi parte, me voy a guardar los ‘I want to hold your hand’ en mi ‘Yellow submarine’ y lo voy a enviar ‘Across the Universe’ (lo que viene a ser ponerlo en órbita) para que no me puedan las ganas; aunque con ese color en la cubierta, quizá no sea tan fácil de perder…

Feliz Beatles Day. Feliz miércoles. Buenos días!!

02.07.2012

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Hace algún tiempo comenté por aquí el descaliento que había irrumpido en mi vida cuando me regalaron por mi último cumpleaños una plantita; la del dinero, para ser exactos. Pensaba que a estas alturas y con mi historial (he llegado a cargarme un cactus), ya os estaría hablando del triste fallecimiento de la susodicha… Pero no! No sólo he conseguido que sobreviva si no que va creciendo con serena alegría. Es más, con el éxito me he venido arriba y ahora convivo también con una maceta de hierbabuena, una gitanilla y un palito de bambú.

Así es que ayer, aprovechando la solana de las tres de la tarde, que tenía los ovarios retumbándome en las trompas de Falopio y que iba cargada como una mula, me fui dando un paseito cuesta arriba para que nadie me quitara unas jardineras que habían puesto en oferta, todo por amor a mis verdes compañeras. Ahora sólo falta que superen el transplante (que, para los no iniciados en esto de la floricultura, está al nivel de uno de corazón), que crezcan y se espabilen. Estoy convencida que con entrenamiento diario, aprenderán a darme ellas también algo de conversación o, al menos, a hacerme la comida, barrer y ponerme alguna lavadora. Quid pro quo, no?

Martes 2 de mes ordenadito y San Vidal (Sassoon, como dice la de mi diestra). Alegría en el termómetro y buenos días!!