polvo

18.09.2014

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Después de pasarme un año protestando porque -desde que me pusieron los andamios en el patio de casa- lo veía todo negro, ahora Dios me ha castigado, porque lo tengo todo blanco. Pero blanco, blanco de solemnidad.

 

Por fin están quitando los dichosos palotes de hierro pero, como están enfoscando la pared con yeso, el patio se ha convertido en una nube de polvo blanco y espeso que lo cubre todo. El domingo de hecho, que la polvareda se había asentado, pensé que había nevado. Con eso lo digo todo.

 

La verdad es que me alegro tanto de volver a ver la luz natural en casa, que estoy dispuesta a pagar ese peaje. Total, con no vestirme de colores oscuros y lavarme el pelo cada diez minutos lo tengo solucionado. Lo peor son las fosas nasales, que las tengo más secas que Atacama. Bueno, y los muebles, que no hay plumero que los tenga limpios. Y la comida, que no puedo dejar ni los ajos fuera. Y los ojos, que me pican todo el rato….

 

Guuuaaaaaaa…. Vamos que estoy hasta el mismísimo moño (con c) de la ruta (con p) obra, del pierda (con m) polvo y de los carbones (con br) de los albañiles, que parece que disfrutan poniéndome a mí todos los obstáculos!!!

 

Jueves y, a ratos, llueve. Buenos días!

27.05.2014

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¿Qué es el polvo?

No, no. Lo pregunto completamente en serio.

Es que si me piden así de sopetón que lo defina, yo diría que son pequeñas partículas de vete-tú-a-saber-qué en suspensión, que proceden de vete-tú-a-saber-dónde, con marcado carácter molestón e hijoputa y cuyo hábitat natural es cualquier superficie de mi casa; que poseen, además, el don de la inmortalidad, porque las quito de aquí y se posan allá, pero ¿desaparecer? No. Son solubles en agua, cierto es; pero no se van con ella excepto que la expulses por algún desagüe, ergo, así tampoco desaparecen: se trasladan al alcantarillado…

Wikipedia mediante descubro que el polvo doméstico es en su mayoría materia orgánica, restos de nuestro propio cuerpo que se desprenden y alimentan a los ácaros que viven en él, que a su vez defecan ahí, aumentando el caudal orgánico que se posa sobre el alféizar de mi ventana, ensuciando así incluso estas páginas y otorgando (¡oh, milagro!) credibilidad científica a la iglesia cuando dice aquello de ‘polvo somos y en polvo nos hemos de convertir’

Así las cosas, lo que fuera la lúdica idea de echar uno, te deja hecha ídem, porque ya no sabes si te vas a divertir o si alguno quiere criar unos cuantos ácaros a costa de ti ¡! Me parece que por hoy, lo que voy a echar son los polvitos de la madre Celestina y me voy a despedir…

Martes. Buenos días!!