porno

13.07.2015

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Algunas veces derrapo en mi propia libido que se desata, se descontrola e incluso se derrama en los bajos fondos de mis nocturnidades. Aunque la noche no sea imprescindible en tales hazañas. Es la imaginación y no la hora del día la que peca de procacidad. Siempre he pensado que el mejor cine porno se proyecta dentro de la cabeza. Y es porque la mente -además del metro de Madrid- vuela. Y es capaz de volar a bajo coste, además; despega con una mirada un tanto pícara o un ligero roce de pieles que puede ser inocente.. O no. Y es de ese “o no” de dónde el sexo se cuelga. Se cuelga, se columpia y se balancea. Como un pulso que se hace impulso naciendo de una sutileza y que comienza a crecer detrás de las cejas para acabar retumbando entre las piernas. Como una tormenta. Una tormenta eléctrica que maximiza los receptores nerviosos de tus extremidades, de tal forma que percibes con claridad meridiana el abismo de tres milímetros que os separa. Dos brazos o dos piernas que, en una curva un poco más fuerte, se rozan ligeramente de forma tan poco inocente…

Pero Despeñaperros ya no es lo que era; las curvas son más suaves y cuando abres los ojos por completo y te detienes a observar con atención al objeto de tu deseo te das cuenta de que es precisamente eso: un jarrón, como cualquier otro, incluso tirando a feo. En el que tienes clarísimo además que no quieres poner tus flores. Y que lo que te ha dejado sudando desde fuera hacia dentro no era la compañía si no el propio juego.

Un curioso efecto. Pero es que a los que tenemos tendencias ludópatas nos pasa de vez en cuando eso…

Lunes. La semana comienza. ¿Echamos los dados? Buenos días!!

25.10.2012

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Leo esta mañana el dramón sufrido ayer por unos niños ingleses que se sentaron con sus palomitas y su inocencia en la butaca del cine esperando ver las coloridas aventuras de los simpáticos animalitos de Madagascar 3 y -error técnico mediante- se encontraron con la primera escena de la peli gore de turno que, para más INRI comienza con un cadáver ensangrentado lanzado contra la cámara ¡! Y no es que yo me quiera reír de la estampa -¡Angelitos!- pero vamos, de ahí a elevarlo a la categoría de trauma de por vida… Que a mí me plantó mi madre con 6 años a ver ‘La Noche de los Muertos Vivientes’ porque le daba miedo verla sola, y me levanto todos los días con una sonrisa!! Es más, recuerdo el caso de un amigo mío que pretendía reproducir un vídeo casero e inocente de viejos recuerdos y pinchó una porno ante la cara fascinada de tres o cuatro niños que andaban por allí y estoy segura de que el mayor trauma le ha quedado a él…

En fin, que no es que recomiende como método educativo la exposición al cine de vísceras, pero tampoco creo dos minutos de metraje fuera del mundo de los Teletubbies marquen una vida, no?

25 de octubre y San Crispino (una duda: el diminutivo es Crispi…y se desayuna?). Muy buenos días…