princesa

11.12.2014

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No es un secreto -porque alguna vez lo he contado y porque muchos me conocéis- que soy un poco… ¿cómo decirlo? Bruta.

 

Bruta, bestia, animal de  bellotas, borrica… La antítesis de una damisela delicada, vaya. Que no es que vaya por la calle castrando capones (ni que los hubiera), pero tampoco voy a pasar a la historia por princesa de cuento de hadas, por ponerlo en unidades de medida.

 

El caso es que tal característica atrae sobre mi persona algunas consecuencias poco deseables: escasa supervivencia de los cepillos de dientes, pequeños cortes superficiales en las extremidades, uñas que siempre se parten, algunas molestias estomacales, tirones de pelo que arrancan hasta la carne… y otros inconvenientes de esa índole.

 

La última -de ahí el preámbulo- ha sido cuando he estrenado el nuevo limpiador facial que me he comprado… El producto trae una especie de disco de goma con pequeñas púas del mismo material sobre el que echas el gel y, por lo que pone, con eso debes frotarte la cara unos 30 segundos. Pero claro, depositando tal sistema en mis manos, los 30 segundos fueron unos 5 minutos (por si no lo he hecho bien) y el suave movimiento circular que recomiendan se convierte en un restregar rápido y encarnizado como si estuviera limpiando el culo de una sartén con grasa de siete años: con tal saña que me acaban doliendo hasta los brazos.

 

Por lo que parece, el producto debe ser bueno: efectivamente me ha quitado espinillas y puntos negros, pero… también todo lo que había junto a ellos. Creo que tengo unas siete capas de piel menos. Al día siguiente amanecí a manchas rojas y dos más tarde con la cara de un blanco reluciente fruto de haber eliminado el rastro de moreno de los quince últimos años, que creo que -a lo tonto, a lo tonto- he descubierto el secreto de Michael Jackson.

 

El golpe es que encima pone en el cacharro que es de uso diario!! Desde luego mi menda va a tardar un tiempo en volver a usarlo… o quizás no tanto.

 

Jueves. Ya casi estamos. Buenos días!

24.09.2014

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Recordáis dónde nos quedamos ayer? El pueblo idílico, la princesa noruega desdichada que hizo lo mismo que James Dean (dejar un bonito cadáver), la asociación que propició que se construyera la capilla a San Olav… Hasta aquí la historia iba bien, no? Casi un cuento de hadas… Hasta que recorres un kilómetro y medio de camino de cabras para ir a ver el monumento y resulta ser un esperpento.

Madre del amor -a San Olav- hermoso!
En mi vida he visto edificio más feo.

Lo que pretende ser una fusión de la arquitectura noruega con el paisaje castellano se queda en un búnker horrendo estropeando la vista de un valle de sabinos y enebros. La dichosa construcción ya sería fea si fuera una caseta de obra, o unos baños químicos; parece que hubiera sido transportada allí por una tribu futurista alienígena para encerrar a una pandilla de zombis descarriados. Y el campanario? Si en lugar de minarete parece un pozo petrolífero oxidado! En serio. Da miedo.

Yo la visité una tarde que amenazaba tormenta y no se veía un alma en todo el paraje y aunque el tono era de cachondeo, al final, la mística del enclave, llamado Valle de los Lobos (que ya tiene nombre de peli de miedo) y la incongruencia de lo que estábamos viendo surtió su efecto. Para empezar gastrointestinal, que a mi madre y a mí nos ‘movió’ por dentro. Y para seguir anímico, que terminamos por sugestionarnos y casi huyendo cuando nos sentimos demasiado solas y demasiado lejos inspeccionando un búnker vikingo por unas ventanas pequeñas que no permitían saber qué había dentro.

Dentro, por cierto, dicen que cambia el asunto. Que es preciosa: de madera, espaciosa y llena de comodidades… Bien puede serlo, que en eso suelen lucirse los arquitectos estos de la escuela de la belleza interior. Yo sospecho que semejante despropósito no le gusta ni al noruego que lo eligió y que si la pobre Kristina levantara la cabeza, se volvía a morir del susto.

Y podéis pensar que yo peco, como siempre, de vehemente. Cierto. Pero ¡por favor! echadle un vistazo y me contáis cómo os queda el cuerpo. Miércoles y seguimos con más nubes que claros… Buenos días!

23.09.2014

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Hay algunos pueblos que lo tienen todo. Bueno todo no, pero sí todo lo que tienen que tener para prendarte. Covarrubias, en Burgos, es uno de ellos: tiene bonitas calles empedradas, un puente majestuoso, casas de vigas de madera al aire que son un deleite, su Torreón imponente con leyenda popular al frente, su Colegiata rodeada de susurros de río y paseo de árboles… Un encanto singular… y, además, tiene una ermita a San Olav.

La cosa viene de largo e incluye a una princesa noruega que aterrizó por aquellos pagos fruto de un enlace concertado con un infante castellano. La pobre nórdica, por lo que se ve, no le encontró el gusto a nuestras tierras y falleció, allá por el 1262, tan joven, rubia y hermosa que su marido le construyó una bonita losa. Lo que por lo visto su viudo no le hizo, pese a haberlo prometido, era una capilla en honor al santo vikingo.

Por eso, para resarcir a la princesa desdichada, se creó hace unos años una asociación de paisanos de Noruega que van una vez al año al pueblo y allí acampan, cambiando esos días morcilla de Burgos por salmón Skandia.

Auspiciada por esa fundación, se construyó hace un par de años, además, la ermita prometida. Y por hoy, dejo la historia aquí, que aún tiene trazas de tener final feliz. Mañana os contaré la cara B del cuento….

Martes y Santa Tecla (elijo la de la ñ, que es patrimonio nuestro). Buenos días!

14.07.2014

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Algo tiene la luna llena.
Luz.
Magia.
Encanto.
Un rostro.

La de este fin de semana me ha trasladado de Burgos a Arizona (baby) al doblar una curva de la carretera. Curioso, pero cierto. De esto que vas tú tan tranquila comentando cómo han crecido en 15 días los girasoles cuando aparece al fondo una luna gigante saliendo por el gran cañón… Frenazo y foto, por supuesto. Aunque el objetivo sea muy pobre recogiendo la mística del momento.

Y no puedo asegurar que nuestro satélite despierte a los hombres lobo porque no lo he visto (que más quisiera yo que ver a Lobezno, aunque fuera de refilón), pero sí que me ha dado lo que toda princesa desea ¿Dejar de presentar el telediario? ¡No! Un sapo. Uno bien lustroso puesto como por ensalmo en medio del camino ¿Para guisarlo? ¡No! Para besarlo. Porque es bien sabido que cuando vuelcas en un sapo todo tu amor se rompe el encantamiento y se convierte en un macizorro encantador. Sorprendente, pero cierto. Lo malo es que éste ha sido mi primer sapo, me pilló desentrenada y se me escapó: yo me lancé con los labios por delante en postura ‘boquita de piñón’ y creo que se asustó… Lo bueno es que ahora estoy segura de que los sapos existen (no como Teruel, que no me consta) y sólo tengo que pulir mi técnica para besuquearlos.

Y es que cuando la luz plata de la luna baña el mundo, la noche se ve mejor; tiene menos ciencia y más ficción, el corazón aúlla pidiendo cuentos en los que el sapo sea más guapo y cariñoso y el final feliz se alcance en el preciso instante en que te sientes como una princesa en el gran cañón… con un girasol.

Lunes capicúa y semana nueva de sol lleno. Qué alegría! Buenos días!!

Burgos Arizona luna llena

23.04.2013

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Llega el valiente caballero a lomos de su blanco corcel al pueblo atemorizado por el dragón al que están a punto de sacrificar a la dulce y rubia princesa… mata al dragón, libera a la bella, convierte en creyente al pueblo y logra fama internacional, convirtiéndose en Santo Patrón de Inglaterra, Georgia, Etiopía, Bulgaria, Tombuctú, Portugal, Aragón, Cataluña, Cáceres y los Scouts…

23 de abril y San Jorge, una de las historias de la “Leyenda Dorada” origen de todos los cuentos de hadas sobre princesas y dragones en Occidente… Pues qué queréis que os diga, el papel de la lánguida princesa condenada que aguarda su destino nunca me ha salido (aunque reconozco que a veces me hubiera sido útil saber adoptarlo); el del valiente rescatador que derrota al malo malísimo sin que se le mueva el peluquín ya lo veo más jugoso, pero es que de los cuentos de príncipes azules me estoy quitando: les sobra laca y les falta morbo… Pero es que, además, anatómicamente ya he tomado partido por el tercero en discordia: el ser mitológico y poderoso que puede volar y cuyo mayor pecado es echar fuego por la boca, ¡Como que no hay otros que lanzan cosas peores por ella! Al menos el dragón lo lleva en su naturaleza ¡!

El caso es que este es un ejemplo más del poder de los libros, que hoy también celebran su día. Para mí, siempre han sido la ventana a todas las vidas que nunca llevaré, pero no pienso caer en la moralina de recomendar su uso: nunca he estado a favor de fomentar la lectura, me parece tan absurdo como fomentar el sexo; es una fantástica forma de disfrutar que está ahí, al alcance de cualquiera; pero el que no lo quiera… ¡pues que no lea! Aunque si habéis llegado hasta aquí… Buenos días!!