red

30.09.2014

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Y dime,

¿Qué es de ti?

¿Sigues camuflado entre los pliegues de mi facebook o estás en tu muro, emparedado?

¿Lees alguna vez mi estado de whatsapp?

¿Aún frecuentas nuestras letras comunes?

¿Sigues mis devenires camuflado tras una cortina de aislamiento o te has diluido en tus propios silencios?

 

Empiezo a sospechar que eres un fantasma: silencioso, irreal, habitualmente ausente, vienes del pasado… tienes todas las papeletas, no lo niegues.

 

Y es que las redes sociales han creado una categoría nueva de espíritus, me parece. Son personas vivas, pero transparentes. Que están pero no están. Que sospechas que miran y callan, pero pudiera ser que ni miraran.

 

Todos tenemos agregado alguno de esos, de los de c. interruptus (donde c. no es coitus si no comunicaciones), con los que alguna vez has hablado pero que, en algún momento, han pasado de participantes a meros observadores.

 

Cómo gestionarlos es ya una opción variable: hay quien hace limpieza y los borra de un plumazo, hay quien prefiere ignorarlos. Personalmente asumo que esto de las redes es una especie de escenario, en el que hay personas que participan y otros que son público callado… Lo cuál no significa que no me guste, de vez en cuando, zarandearlos.

 

Martes de un septiembre que se va, casi sin notarlo. Buenos días!!

04.12.2013

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Estos de Google no dejan de fascinarme. Me reconozco fan del buscador, su maps, su traductor y sus doodles, aunque el google shopping se haya mostrado incompetente y se hayan estampado en la creación de su propia red social, que hasta el rey Midas tropezaba en sus baldosines de oro de vez en cuando; pero el google del móvil me tiene tan anonadada que ya no sé si me gusta o me asusta…

Para empezar averiguó dónde vivo y dónde trabajo sin mediar interacción alguna por mi parte, lo cual ya da miedito; pero es que el otro día se superó a sí mismo cuando, a las 11 de la noche, me mandó para casa!! No es broma: había ido a ver a mi madre y ya pensaba volverme porque se me hacía tarde, cuando veo que tengo un aviso en forma de reloj en el teléfono. Pensé: ya está, se me ha pasado la cita con el dentista o la depilación… Pero no! Era Google que me decía que saliera ya para mi casa o perdería el último tren!! Tócate las narices!!!

Por un lado está muy bien lo de recibir la información necesaria en el momento oportuno, pero por otro resulta apabullante… Me regañará si me sigo acostando tarde o salpico en la ducha?? Quizá aún queda alguien que piensa que puede defender su intimidad porque yo seleccione que unos amigos no vean las fotos de otros pero, en serio, el único blindaje eficiente es el desmarque, que de la vida de un anacoreta en el desierto poco o nada se sabe… Miércoles. Si Google no dice lo contrario, buenos días!