referente

22.10.2014

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Anoche, lo confieso, me dormí un ratito en el sofá. No eran horas de irme a la cama pero sufrí uno de esos ataques furiosos de estrabismo por somnolencia y me dejé arrastrar por Morfeo sin apagar la televisión. Cuando me desperté descubrí sorprendida que la pantalla se había poblado de gente en pelotas ¡Ups! ¿Será un programa de porno-cutre de esos de las tantas de la madrugada? Pero no, eran las once y vente y lo que echaban era triste, pero otra cosa: Adán y Eva, se llamaba.

 

¡Por todos los demonios catódicos! ¿Que ven mis ojos? Dos chicos y dos chicas en cueros que me han causado el mayor de los sonrojos. No por el traje de piel -nunca he sido yo una flor delicada para el desnudo propio ni el ajeno- si no más bien por el pelaje: el de los personajes, que no tenían desperdicio y el del programa en sí, cuya mecánica consiste en soltar a esos cuatro angelitos -con nulo pudor y mucha ansia de aparecer en la televisión- a elegir a uno de ellos para verse luego en modo cita con los pantalones puestos… Ole y ole con las mentes pensantes del Canal Cuatro. Les parecerá la bomba la idea: alterar el orden de los factores sin alterar el producto ¡!

 

Lo cierto es que a cualquiera con un mínimo de formación y de compostura le suben el ego (por comparación) hasta el infinito; lo terrorífico es la influencia que tales espacios tienen sobre mentes adolescentes más tiernas: que se venda como normal el irse morreando con el primero que te cruzas en una playa, no saber que el Manzanares es un río, dónde está y cómo llama la Alhambra, tener por objetivo pescar marido rico o considerarte culto e intelectual porque eres capaz de pronunciar la palabra ‘sociocultural’. Toma ya. De este lustre son los aspirantes a padres de la humanidad, que en el momento en que abren la boca se te olvida que van en pelotas.

 

Tremendos los referentes televisivos que encumbramos, aún cuando me consta que no son así la mayoría de los veinteañeros. Lo que no acabo de entender es quién gana con esto…

 

Miércoles. Normalmente el día más erótico de la semana… el más indignado esta mañana. Buenos días

21.03.2014

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Por más que queramos negar la influencia del ámbito televisivo infantil y juvenil en nuestro modus operandi adulto, encuentro en mí misma numerosas pruebas que demuestran lo contrario. Que siempre se ha dicho: de lo que se come se cría…

¿Las reparaciones caseras? El ‘Síndrome MacGyver’. Si se me estropea la maleta echo mano de un clip para dejarla como nueva, y procuro tener a mano palillos, horquillas y chicles para reparaciones más serias.

¿Que como de todo? El ‘Efecto V’. Una infancia jugando a ser lagartos de cardados peinados que se zampaban ratones vivos para merendar tenía que dejar su impronta. Así es que he salido poco escrupulosa

¿Por qué fumo? Porque ‘Me encanta que las cosas salgan bien’, como al coronel Hannibal Smith, que después de que su ‘Equipo A’ ganara en un durísimo enfrentamiento contra 5000 soldados armados hasta los dientes en el que nunca moría nadie pero se veían obligados a hacer volar por los aires 3 coches (o 3 veces el mismo coche, que también), se encendía un puro mirando socarronamente al horizonte por donde se acababa de ir la rubia de turno y soltaba aquella mítica sentencia.

¿Que no uso paraguas? A cuenta de la Pantera Rosa, que aunque lo usara se mojaba igual… Y así podría seguir con otros tantos referentes más. A lo mejor por eso me espanta que mis hermanas quieran ver un programa que se llama ‘Mujeres, hombres y viceversa’…

Viernes. ¿Qué nos toca ver? Ah! Nos vérnoslas con el fin de semana… Buenos días!!