Registro Mercantil

22.04.2015

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Cuando los libros van en contra de su propia naturaleza y son de Cuentas y no de letras, se corrompe su esencia de tal manera que en lugar de suponerme un entretenimiento singular, me producen un estrés muy difícil de llevar… Pero no hay quien le haga entender eso al Registro Mercantil (de igual manera que no comprenden que no existe el verbo “recepcionar”).

 

Por eso hoy mis palabras se han quedado presas entre tanto número que tiende a bailar. Menos mal que a veces la suerte te regala palabras ajenas que relatan sentimientos propios y hoy me ha sucedido justo eso: La Oreja Verde de Gianni Rodari ha llegado a mí por casualidad para poner en verso algo que sólo era un pensamiento vago. Con él os voy a dejar…

 

Un día, en el Expreso Soria Monteverde,
Vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo, la oreja que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, Usted, tiene ya cierta edad,
Dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: yo ya soy persona vieja,
Pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño, que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
Oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan,
oigo también a los niños, cuando cuentan cosas
que a una oreja madura, parecerían misteriosas.

Así habló el señor de la oreja verde
Aquel día, en el Expreso Soria Monteverde.

Gianni Rodari

 

Miércoles. Cómo va vuestra audición extrasensorial? Buenos días!