regreso

02.09.2015

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Después de 25 días de ausencia en los que nos ha ganado terreno el silencio, ha llegado la hora de abrir de nuevo la ventana personal que hay sobre este Alfeizar para compartir una vez más tantas letras que llevo a cuestas y ya me están pidiendo pista.

 

No voy a negar que este período de desentendimiento ha sido un descanso intencionado, premeditado e incluso necesario. Una época de gozar otros entretenimientos que también me son placenteros. Y aunque no quería introducir la tan manida rutina que nos acecha a la vuelta de la esquina, cuando ayer preparé la mochila para ir a nadar, resulta que se coló dentro.

 

Pero esto no va a ser un rosario de lamentos. Tenemos el cuerpo fresco tras el descanso veraniego y empieza un año nuevo. Comienza la gran fiesta de dos reencuentros. Es la hora de enarbolar proyectos. El momento de desempolvar las listas de objetivos. De comprar bolis de colores, bonos de gimnasio y arrancar la primera hoja del cuaderno para que vuelva a ser nuevo. De dar el primer paso por el camino incierto del resto de nuestra vida, para quien prefiera con grandilocuencia el gesto.

 

Y aunque volver a estas líneas diciendo “he vuelto” no deje de ser un acto de redundancia apabullante, a mí me sirve de ayuda para centrarme. Así es que así queda hoy esto: en el regreso.

 

Bienvenidos y muy buenos días tengamos todos.

10.04.2014

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Lo he heredado de mi madre, y ella de su padre, y él probablemente de algún antepasado escriba de profesión que debemos tener en el árbol genealógico familiar, pero el caso es que me pirro por los bolígrafos que escriben bien. Como si padeciera el Síndrome de Diógenes de la tinta… da igual cuántos tenga, si pruebo un boli y escribe con un trazo diligente y fluido, me lo tengo que comprar y, si es de un conocido y no está a la venta, intento que me lo regale.

Mi madre, aquejada ya os digo, de la misma patología en grado severo, aparece -cada vez que tiene un catarro- con un boli nuevo que pone “Almax” o “Ibuprofeno”. No es que los robe -por suerte la cleptomanía no es un síntoma de lo nuestro- si no que el médico (santo varón donde los haya, con nulo apego a los útiles de escritorio), se los acaba cediendo. Y no me extraña, porque a mí me hace igual: si me pilla alguno que le entre por el ojo, me chantajea para que se lo cambie, aunque las dos sepamos que puede seguir viviendo divinamente sin él y que ese no es en realidad el boli de su vida, si no el último en llegar.

Probablemente nunca los gastaremos porque, como el afán recaudatorio viene de lejos, tenemos cada una su arsenal. Tendrían que correr ríos de, o transcribir el Quijote, o matricularme de nuevo en la facultad… O quizás bastara con quedarme sin móvil y tener que regresar a la libreta morada, que hace tiempo que tengo abandonada aunque aún me gusta como me gustaba. Pero es que a veces una es así de tonta: dejas caer en el olvido cosas -incluso personas- que te encantan y desgraciadamente no hay bolígrafo mágico ni río de tinta que consiga volver eso atrás…

Jueves ya y las vacaciones a la vuelta de la esquina! Buenos días!!

26.11.2012

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Sí que es verdad que hoy he estado de lunes postvacacional -que se hace un poco cuesta arriba- y que los buenos días se me han ido más allá de las buenas tardes, pero no ha sido tan terrible a fin de cuentas; será que regresar tiene su lado bueno, que vengo con las pilas cargadas a pesar de que a los árboles cada vez le quedan menos hojas que perder y el calendario vaya por el mismo camino: quedan 35 días para que se acabe el año ¡35! Y yo con estos pelos ¡!

Parece que el tiempo vuela y lo que creíamos tan lejano acaba llegando, pensad por ejemplo en la vida en Marte, tan futurista como parecía y hoy hace un año que la NASA lanzó una misión para investigar la capacidad del planeta rojo para albergar vida: la Curiosity, la nave Curiosidad… a la que me siento especialmente unida porque la llevo tatuada en el brazo derecho y que, aunque digan que mató al gato, es el motor que mueve el mundo. Total, como todo el mundo sabe, los gatos tienen siete vidas; pueden perder alguna por una buena causa…

Aún 26 de noviembre, aún San Conrado, aún estamos a tiempo de volar en la nave Curiosidad. Buenas noches.