restaurante

03.06.2014

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Cada vez que mi madre me honra con su presencia en mi mesa (dos veces al mes), intento sorprenderla con alguna de mis novedades culinarias que ella desconoce; por un lado porque quiero que la pruebe y, por otro, porque no quiero someterme a un examen comparativo de alguna de sus exquisiteces.

El caso es que ayer tuve la brillante idea de prepararle una deliciosa ensalada de hummus con crudités; receta directamente importada de la carta de un restaurante de la serranía de Ronda por el infalible método de ir separando cada ingrediente y preguntarle al personal ‘¿esto qué es lo que es?’

 

Con esa idea en mente me fui -más feliz que una perdiz antes de que el cuento acabe y la asen- a comprar los ingredientes. Miro el bloc de notas del móvil: calabacín, pepino, zanahoria y palmitos. Mande??? Que mira que yo peco de inocente, pero tanta acumulación de formas fálicas me hizo dudar si la receta estaría bien y dónde exactamente la tenía que comprar ¿sexshop o frutería? Al final me decidí por el término medio: un súper. Los tres primeros sin problemas (aunque me llevé de premio el guiño cómplice de la cajera), pero de palmitos niente. Vaaaale…No me rindo tan fácil… Me voy al chino de al lado, que seguro que tiene…

 

– Buenos días, palmitos tiene?

– Palomitas??

– No, palmitos

– Palomitos???

– Noooooo, pal-mi-tos

– Polomitos?

– Arrrrgggg!!! Mire, busco algo que parezca un pene, qué tiene?

 

Y os digo una cosa: la ensalada de hummus con crudités y salchichas, también está muy bien!

 

Martes 3. San Cono de Teggiano, ya veis… Buenos días!!

26.05.2014

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Ayer -avatares de la vida y de los procesos electorales- acabé comiendo sola en un tailandés que, en condiciones habituales de compañía, me encanta.

Y no es que ayer no me gustara: la brocheta con salsa de cacahuetes y los tallarines salteados con cebollino estaban exquisitos, como siempre, pero pecaban de exceso de soledad, que no es lo mismo comer sola en un restaurante un lunes (en el que se te presupone una vida activa y un trabajo cercano), que un domingo, que estás rodeada de parejas y reuniones de amigos…

Para colmo, tenía enfrente un cuadro gigante con una composición pictórica altamente sospechosa: una escena pretendidamente oriental en la que a la izquierda podían observarse unas figuras de aire religioso acercándose a un templo y, a la derecha el interior de ese templo… donde se aprecia que también había figuras humanas pero han sido borradas; no sé si eliminadas a conciencia o sustraídas por la corrosión que presentaba el lienzo.

El conjunto resultaba inquietante porque el resto se ve perfectamente a pesar del deterioro. Pero los humanos se han desvanecido dejando por única huella borrones blancos en el cuadro; como el vivo recuerdo de la futilidad del ser humano, como si fuera sencillo olvidar que alguien ha existido… O como si cualquiera pudiéramos desvanecernos por arte de mala magia, si seguimos comiendo solos un festivo.

 

Lunes de resaca de partido y partidos, cuando lo que de verdad está hecho trizas son mis pies (y mis sentidos). Buenos (post)días!

Cuadro Thai