rodilla

04.03.2015

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Feo está echarse flores, pero la verdad es que tengo unos reflejos increíbles.

Hace muchos años que no me hacen la prueba esa de darte el martillazo en la rodilla, pero yo creo que si me la hicieran mañana le reviento la cabeza al médico de la patada (de lo que se me levantaría la pierna, vaya).

 

No, en serio. Me decía hace tiempo un amigo que era la única persona que conocía capaz de tirar la copa con una mano y recogerla 50 centímetros más abajo con la contraria. Y es verdad! Lo malo es que en esa distancia el líquido se desparrama y atina siempre a caer sobre mi camisa (que de reflejos tampoco está el ron con naranja tan mal)…

 

Pero la principal ventaja que le encuentro es que supone un seguro anti-rotura para el móvil, pues nunca aterriza en el suelo por caída libre vertical si no por chute de diestra en horizontal. Me explico: como sabe todo aquel que haya adquirido conocimientos mínimos de física aplicada viendo de pequeño la Pantera Rosa, si ésta cae en recto de un quinto piso, plof! Mancha rosa en la acera que hay que despegar cual chicle de una suela. Ahora bien, si en la caída va rebotando con el tendedero de un vecino, la antena parabólica de otro y el cartel del supermercado, llega al suelo casi ilesa, quizá tan solo con su culo rosa algo raspado… Pues igualito le pasa al teléfono: que cada vez que se me escurre de las manos le endiño un zapatazo que me toca ir a recogerlo a Chinchón, pero ahí lo tienes, sin huellas del impacto.

 

Al fin y al cabo, es cosa inherente al carácter humano: el instinto reflejo de minimizar daños; o no?

 

Miércoles. Buenos días!!

09.07.2013

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Lo suyo es saber vestirse para cada ocasión y adaptarse a cada situación, pero a mí se me ha ido la mano y, aunque no profeso la fe Bahaí, hoy estoy celebrando el día sagrado del Martirio del Báb por todo lo alto: tras perder el otro día un breve rifi-rafe con una escalera de granito resbaladiza, ando un poco patapalo y con la rodilla izquierda hecha un adefesio, pero el auténtico martirio es que ahora parece que en lugar de una rodilla tenga un ariete, con el que me empeño en tantear la solidez de cajones y esquinas que se me pongan por delante, de tal manera que tengo en la citada articulación una protuberancia en forma de huevo (huevo tamaño L, no esos pequeñajos de granja ecológica) que siempre parece estar ardiendo (de lo que deduzco que ya es un huevo duro) y que convierte cada flexión de mi pierna en un auténtico martirio… De hecho sólo puedo conducir en cuesta abajo, para no meter ninguna marcha y sólo bajo las escaleras con barandilla en la que pueda poner las posaderas y dejarme caer como si de un tobogán se tratase ¡!

Tengo serias dudas sobre que el médico -al que por supuesto no he ido- fuera a recetarme descanso prolongado sobre tumbona caribeña (que es lo que me arreglaría del todo) pero, afortunadamente tampoco tengo prevista para los próximos días ninguna actividad que implique una posición orante sobre hinojos, así es que espero que la cosa vaya mejorando. Si no, me extraigo el huevo y me lo ceno en ensalada…

Martes, Fiḍál, el día de la Gracia. Buenos días!!