rutina

07.01.2014

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A poco que tengas un horario laboral convencional, los Reyes te habrán traído –al menos- una semana un algo más corta de lo habitual que, después del trayecto recorrido del turrón al roscón, no viene nada mal. Y es que hoy toca dejar atrás esa vorágine gastronómica, estilística y espiritual que llamamos Navidad y volver al trillado camino de la rutina, sin perder de vista lo que, con gran acierto, dice mi amiga Raquel Navarro que “en la rutina es donde debemos ser felices, pues es nuestro día a día”. Y efectivamente, lo hayamos dejado por escrito o no, ese debería ser nuestro principal propósito para el año recién estrenado, porque de poco sirve hacer la dieta, aprender inglés (o italiano) y apuntarse al gimnasio si perdemos de vista el objetivo final: la felicidad.

Para el que tenga dudas recomiendo, esta vez, no consultar con la RAE, que nos da una definición un tanto escueta del término, si no con Romina Power y Al Bano que -lo creáis o no- lo tenían clarísimo mientras lo cantaban…

“Felicidad es un viaje lejano mano con mano, la felicidad.
Tu mirada inocente entre la gente, la felicidad.
Es saber que mi sueño ya tiene dueño, la felicidad
(…)
es la playa en la noche, ola de espuma que viene y que va,
es tu piel bronceada bajo la almohada, la felicidad.
(…)
es un trago de vino por el camino, la felicidad.
Es vivir el cariño como los niños, la felicidad.
Es sentarme en tu coche y volar con la noche, la felicidad
(…)
la palabra oportuna, noche de luna y la radio en un bar.
Es un salto en un charco, risas de circo, la felicidad.
Es nacer con la aurora hora tras hora, la felicidad”

A ver si logramos que esta sea nuestra canción y que lleve en el aire un mensaje de amor. 7 de enero. Feliz vuelta al cole. Feliz rutina. Buenos días…

02.09.2013

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Infinita pena me da que las tan deseadas vacaciones de agosto hayan llegado a su fin. Estoy de vuelta. No de vuelta de todo -que siempre me quedarán terrenos por explorar- pero sí he regresado de las tierras del estío vacacional; y, aunque lo he hecho a regañadientes, tengo que reconocer que cierto exceso de relax aturde un poco.

Disfruto como una cría de los cálidos días de mi pueblo pero, cuando llevas dos semanas repartiendo tus quehaceres entre piscinas y mojitos, las neuronas acaban por ablandarse con la humedad y pierdes incluso el tono muscular cerebral. Me di cuenta una noche en la que flojeé en la discusión de sobremesa: intentaba argumentar mientras chupaba por una pajita recostada en una silla. Y así no, oiga. Así se espachurra el gusanillo de la vehemencia y no luciría ni el famoso discurso del big stick que Roosevelt pronunció un 2 de septiembre como hoy, en 1901. Y es que -a las pruebas me remito- las pasiones también se pueden ir de vacaciones…

Afortunadamente soy un poco tonta y que este mal de no habituarnos a la piel de nuestra propia rutina nos embargue a muchos, me da cierto consuelo; así es que a todos los que hoy andáis en fase de reincorporación desearos paciencia y buena suerte en tomar de nuevo las riendas del día a día sin la languidez veraniega, pero sin olvidarnos de lo aprendido: que a cualquier cosa podemos darle un tiempo de descanso. Bienvenidos y buenos días!!