salmón

23.09.2014

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Hay algunos pueblos que lo tienen todo. Bueno todo no, pero sí todo lo que tienen que tener para prendarte. Covarrubias, en Burgos, es uno de ellos: tiene bonitas calles empedradas, un puente majestuoso, casas de vigas de madera al aire que son un deleite, su Torreón imponente con leyenda popular al frente, su Colegiata rodeada de susurros de río y paseo de árboles… Un encanto singular… y, además, tiene una ermita a San Olav.

La cosa viene de largo e incluye a una princesa noruega que aterrizó por aquellos pagos fruto de un enlace concertado con un infante castellano. La pobre nórdica, por lo que se ve, no le encontró el gusto a nuestras tierras y falleció, allá por el 1262, tan joven, rubia y hermosa que su marido le construyó una bonita losa. Lo que por lo visto su viudo no le hizo, pese a haberlo prometido, era una capilla en honor al santo vikingo.

Por eso, para resarcir a la princesa desdichada, se creó hace unos años una asociación de paisanos de Noruega que van una vez al año al pueblo y allí acampan, cambiando esos días morcilla de Burgos por salmón Skandia.

Auspiciada por esa fundación, se construyó hace un par de años, además, la ermita prometida. Y por hoy, dejo la historia aquí, que aún tiene trazas de tener final feliz. Mañana os contaré la cara B del cuento….

Martes y Santa Tecla (elijo la de la ñ, que es patrimonio nuestro). Buenos días!