salud

02.08.2015

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Haciendo un recuento somero de mis problemas de salud más recientes, me doy cuenta de que lo mío es grave. Pero no grave a nivel físico, por suerte, si no espiritualmente: me trato a mí misma peor que mal. Fatal. Soy la viva imagen -en versión femenina singular- de aquella frase que Plauto hizo popular: ‘Homo homini lupus’ y así me va.

Y es que lo mío no es un listado de enfermedades (a Dios gracias, vuelvo a repetir), lo mío es más bien un recuento de pupas y calamidades: me quemo una teta, me erosiono la piel de la cara dos veces, me despellejo el labio, me sobrecargo un músculo del que no recuerdo ni el nombre, me destrozo las rodillas habitualmente… Vamos, que no necesito enemigos. Lo que necesito, si acaso, es rosa mosqueta; dos o tres botes.

Porque mira que es bueno el aceite ese, oye. Si tienes paciencia y constancia, las cicatrices desaparecen. Desafortunadamente carezco de ambos dones y tengo el cuerpo lleno de ‘ñaclas’, como se dice en mi casa. Recuerdos de guerras que no he vivido, noticiario de mis pequeñas batallas. Como un memorando de aventuras pasadas. Refugio de historias que han sorteado el poder regenerador de los potingues milagro. Nidos de Anti-Aves Fénix que se regodean en sus cenizas. Nomeolvides para vegetarianos que no hagan ascos la carne… De todo eso tengo yo. En la piel.

Y es lunes. Buenos días.

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23.02.2015

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En ocasiones veo renglones torcidos.

Y no es una metáfora que quiera plagiar, de camino, a Torcuato Luca de Tena. Es literal.

Líneas que me consta que están rectas y encuadradas, las veo ligeramente caídas. De lo que deduzco que, si no son ellas las que escoran, será que escoro yo.

De repente, me asalta una paranoia hipocondríaca severa y me imagino presa de una terrible enfermedad, así es que acudo rauda al doctor Google a consultar…

Y me hincho a leer páginas sobre la DMAE (Degeneración macular) que además resulta que la tenía mi abuela y puede ser hereditaria; pero después de repetir tres veces con cada ojo el test de la rejilla de Amsler -para sorpresa del resto de usuarios de metro que me rodean- concluyo que ni mi edad ni la claridad con que aprecio las líneas hacen sospechar que padezca esa enfermedad.

Toca bucear un poco más hondo en la red. Es que a nadie más le pasa? Sí hay una muchacha de 27 años en un blog de salud (que no debe ser muy saludable porque Chrome me advierte que no puede garantizar mi seguridad en esa página) que dice que al colgar un cuadro lo ve torcido. Eso es! Y yo tengo en casa dos cuadros por colgar!! Pero el oftalmólogo le dice que eso se llaman metamorfopsias (¡!) y que a su edad -no siendo miope- no se tienen por qué dar. Y la manda a otras web a navegar…

Pues me quedo igual: ni miopía ni mácula, a Dios gracias. En realidad veo fenomenal. Sobre todo si me comparo con la señora de enfrente que separa el móvil todo lo que el brazo le da, o la chica de al lado, que lo tiene pegado a la punta de la nariz… A mí me pasa, nada más que -de tanto en tanto- algún horizonte se me vierte… Pero no creo que sea el de este lunes. Buenos días!

P.D.- Hoy alguien ha escrito en su blog “Como a todos los que usamos habitualmente el metro, la convivencia con chalados de distinto grado no me sale en absoluto de alto. Esta mañana llevaba sentada enfrente a una chica de apariencia normal, que debía estar más para allá (que para acá). No paraba de alejar y acercar la pantalla del móvil a la cara mientras se tapaba primero un ojo, luego el otro. Pobrecita. Será uno de esos renglones torcidos de Dios sobre los que escribía Luca de Tena…”

23.07.2014

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Capítulo 3. La solución II

Os recuerdo que ayer nos quedamos mis restos de melocotón, mi ‘algo’ clavado en la garganta y yo sentados en un sillón de urgencias del Gregorio Marañón. Con una doctora que -pese a su buena voluntad y sus 5 intentos- era incapaz de sacarlo, otros dos tíos mirando y mi lengua dándose de sí de tanto tirón.

No quedó más remedio que pedir refuerzos. Así es que la residente cogió el teléfono y dijo a alguien al otro lado que estaba en quirofanito con un cuerpo extraño ¡! Coño, que no tendré un tipazo, pero eso de cuerpo extraño me parece pasarse, no? Afortunadamente el reclamo sirvió para que apareciera allí un señor con bata blanca y cara de ser el jefe de todos ellos que al segundo intento me lo sacó…  el cuerpo extraño… lo que tenía clavado y tanto me había amargado….

¡Un pellejo de tomate!
¡¡Apaga y vámonos!!

El otorrino dice que es el primer caso que él conozca y que casi supero en original a un señor al que le extrajo un pelo de su propio bigote que también se le había clavado.. Me dice el buen doctor que puedo reclamar por daños, pero como el gazpacho lo hizo mi madre, me da un poco de apuro sacar una indemnización del patrimonio familiar, no?

Total, que del extraño caso de la piel de tomate asesina hemos concluido que los vegetales son más dañinos que el cerdo, así es que a partir de ahora, todas las noches ceno torreznos. Total, como el cuerpo extraño ya lo tengo…

Miércoles. Buenos días!

Pellejo Tomate Asesino

28.02.2014

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Es muy fácil presumir de fortaleza cuando una está sana. Cómo afortunadamente ese es mi estado habitual, si me dicen que tengo que bajar un piano de cola desde un quinto piso, se me llena la boca diciendo que me lo cargo a la espalda y carretera y manta. Pero qué razón tienen nuestros mayores cuando dicen que ‘la salud es lo principal’. Te falla y toda tu chulería se queda en nada. A poco que te duela cualquier cosita pasas de toro bravo a res mansa en menos de lo que tardas en decir ¡Ay!

Pero ya no hablo sólo de que el lumbago con que me levanté ayer me disuadiera de realizar hazañas físicas que impliquen bruscos movimientos de espalda, es que además me deja con la consistencia espiritual de un flan y la resistencia moral de una pierna de lechal bien horneada: tiernita y temblona, vaya.

Lo malo es que en este estado de blandura -bien regado de antiinflamatorios y pomadas- dejas abiertos los flancos y se te derrumban las murallas; porque para sanar la medicina tradicional ayuda, pero no basta: necesitas quejarte como refuerzo muscular y mimos que restauren el equilibrio del alma ¿Alguien sabe si eso lo venden acaso en las farmacias?

Viernes de carnaval… se me está ocurriendo un gran disfraz: de mantita eléctrica en zona lumbar! Buenos días. Buen fin de semana…

06.03.2013

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Aunque afortunadamente no me duele la cabeza (no me duele casi nunca), ni tengo fiebre, ni un ramo de flores que mantener fresco, ni síntomas de que se me haya espesado la sangre… saco hoy la aspirina a la palestra por que el 6 de marzo es su día. CUANDO, en 1899, el laboratorio Bayer la patentó -de hecho, se supone que patentó tooooodos los sauces del mundo, de los cuales se obtiene el compuesto activo- logrando dos hitos históricos: que “Bayer” signifique algo más allá de ‘equipo de fútbol al que queremos ganar’ y los golosos beneficios de sintetizar como Ácido Acetilsalicílico la corteza del sauce blanco (Salix alba), que ha sido usada desde tiempos inmemoriales para aliviar la fiebre y el dolor por romanos, antiguos egipcios y amerindios entre otros. Aunque también es verdad que -después de la Primera Guerra Mundial- en algunos países la marca “aspirina” fue expropiada y pasó a ser el nombre genérico del compuesto: caso que, por cierto, me despierta gran curiosidad sobre la materia del Derecho Internacional ¡¿?!

Curiosidades de la tabletita redonda de amargo sabor (que yo masticaba de pequeña, ¡Mira que soy bruta!), que ha pasado momentos de mayor y menor popularidad pero que no falta en ningún botiquín. Y ahí que se queden; salud mediante.

Miércoles y San Olegario (el del aceitoso nombre). Buenos días…