secretos

09.12.2014

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Algunas noches tienen una especie de entidad propia que se impone a tus propios planes. Son noches de evolución curiosa y amanecer incierto. Y, aunque sus hilos los mueven las brujas, suelen dejarte buen cuerpo al día siguiente: quizá con resaca, o con afonía -es verdad- pero también con una sonrisa divertida bailándote en la cara.

No es, necesariamente la mayor juerga, ni la mayor borrachera, ni tiene por qué ser la noche más divertida; son simplemente noches de extraña magia, en la que las cosas suceden con su propia cadencia; se enlazan de forma extraña…

La cosa es que, cuando te toca vivirla y la percibes, necesitas hablarlo con alguien que te entienda. Lo normal es que al día siguiente arda el whatsapp. En mi caso, que no disfruto de los dones de la paciencia ni de la vergüenza, busco a veces desahogos más anónimos e inmediatos. Esto es: porteros de garitos, repartidores de flyers y hasta la camarera de un restaurante que sólo me preguntó el angelito que qué quería para beber… A poco que me den pie y tengan cara de buena gente, les meto un chapón de órdago contándoles todos mis pesares sazonados con numerosos secretos de estado.

Igual alguno piensa que estoy regular de la cabeza, pero a mí me parece una solución bastante rentable: son personas que se muestran amables y receptivas, puedes contarle historias que comprometen a otros sin que suponga traición y, como les importa en realidad tres pepinos y además no tienen datos (hay que tener cuidado de no dar nunca  nombres, por si acaso), se olvidan de todo en cuanto charlan con el siguiente que vaya pintón ¡y sin pasar la factura! ¿Acaso hay un psicológico mejor?

En fin, chicos. Es lunes-martes después de un finde muuuy largo. Sed benévolos… Buenos días!

28.10.2014

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Siempre he entendido la curiosidad como una manera de enfrentarse a la vida. En concreto, mi manera.

 

También es verdad que aplico el término con cierta sutileza muy alejada de la acepción que la encadena a esos diseccionadores de corazones ajenos que encuentran su espacio en los medios.

 

No. Mi curiosidad no es eso. Es una sucesión de ojos y oídos abiertos que me empuja a viajar por todos los conocimientos que no tengo. Igual me eclipsa la materia oscura del universo que el sistema reproductivo de un cangrejo. Es la fascinación continua por este mundo nuestro tan complejo. Mi curiosidad vital, esa que llevo adherida al ADN y tatuada en un brazo, es la capacidad de la que me enorgullezco de interesarme absolutamente por todo lo que veo.

 

A pesar de eso, esta vena inquisitiva mía no acostumbraba a internarse por puertas entreabiertas de otros y, sin embargo, el otro día lo hizo. Sin malicia pero sin remordimientos abrí una caja de secretos que no eran propios. Y he terminado con un saber que probablemente no quería, ni era necesario, ni sé muy bien cómo manejarlo. Y aunque diste mucho de ser la caja de los truenos, comparte con ella algo: lo que una descubre ya no se puede volver a meter dentro.

 

Por eso hoy me planteo de qué murió exactamente el gato curioso y si la interrogación que me abandera no será, a la par que una bendición, una condena.

 

Martes. San Judas, qué ironía. Buenos días!

25.02.2013

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Todos los días veo gente en el metro, en el tren, que se pasan el trayecto ensimismados con sus móviles. Supongo que están dándole al whatsapp o al facebook; no puedo verlo porque, por un lado, protegen la pantalla como si fueran Golum con su anillo y, por otro, está mal visto mirar con descaro. El caso es que ninguno se da cuenta de que, si de verdad quieren proteger sus más íntimos secretos, deberían evitar que se les vea la cara porque cada letra que leen y escriben, aparece escrita en su rostro, en sus gestos. A poco que observes sus expresiones puedes saber incluso con quién están hablando: el chico de la cazadora verde con sus colegas, la chica del abrigo negro que ha olvidado del sándwich envuelto en albal que tiene sobre el regazo, con un tipo que la tiene encandilada y el chico del jersey con rayas rojas.. Ups! Ese me acaba de pillar!!! Y es que claro, a mi también se me deben transparentar en la cara las letras de la librea morada…

25 de febrero, como la goleta. Lunes. San Romeo de Lucca (a este le voy a encomendar una que yo me sé, que le pilla a mano). Buenos días…