semáforo

28.11.2013

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Ya antes había tenido alguna experiencia rara con un camión de la basura de esos que cada noche recorren Madrid con la sagrada misión de llevarse de nuestra vista todo lo que ya no queremos tener. Fue esperando un semáforo, donde vivimos la típica escena de película en la que los conductores, con sólo echarse un vistazo, quedan retados en duelo. Es raro, no acostumbro a aceptar esos piques, pero algún demonio de las carreras se apoderó de mí y entré al trapo derrochando tanta adrenalina como gasolina… Aquella batalla la gané yo a golpe de acelerador y ante la atónita mirada de varias patrullas de municipales que, por suerte para mí, no llegaron a reaccionar. Y la cosa quedó en anécdota graciosa sin más; pero la otra noche, después de cruzarme con más de 20 de estos vehículos y observarlos distraídamente, he llegado a la conclusión de que algo extraño les sucede: conducen como kamikazes, a ser posible por el carril izquierdo, se bambolean peligrosamente, parecen tener un propósito que nadie más conoce, nunca les veo parados junto a ningún contenedor y, lo peor: están en todas partes…

Si no me creéis coged el coche cualquier martes al azar a eso de las 2 de la madrugada y empezad a dar vueltas por Madrid… Que qué hacía yo por allí? Que tontería! Observaba; nada más…

Jueves y los tejados nevados esta mañana. Debe estar el grajo volando muuuuy bajo… Buenos días.