sensores

15.03.2016

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En mi incombustible lucha contra los malos olores, como adalid que soy de las casas bien perfumadas, invierto un porcentaje que prefiero no calcular de mi sueldo en todo tipo de instrumentos que prometen obrar milagros contra el tufillo a desagüe que a veces se cuela en el váter o ese déjà vu a coliflor cocida antes de ayer, que se adhiere a la cocina como las pegatinas con el precio a los regalos.

He pasado por mil ilusiones y desengaños: que si quemadores de esencias, velas perfumadas, difusores milagrosos de aroma, humidificadores, sprays, ambientadores eléctricos, palitos de mikado (los que huelen a ‘cherry blossom’, no los cubiertos de chocolate, que a esos no les da tiempo a esparcir su dulce olor)… Pero por un motivo u otro, ninguno ha logrado llenar mi corazón ansioso de un aire limpio y ligeramente perfumado. Así es que sigo metiendo euros en el saco roto de las narices insatisfechas.

Mi último intento ha sido comprar un invento de Air Wick o Brise o no sé qué otra marca de las que suben en bolsa gracias a ilusos como yo, que parece un jarrón de la dinastía fú pero que en realidad es un artilugio de plástico que tiene un sensor de presencia para esparcir la fragancia (es decir, hacer fú-fú) sólo cuando detecta que hay una nariz cerca. ¡Caramba! (pensé) ¡Eso es excepcional! ¡Y al módico precio de un euro con cincuenta! Y me vine para casa tan feliz con él. Ahora bien, he descubierto que el cacharro tiene más cuento que calleja y la convivencia no es tan idílica como prometía el envase…

Lo del detector de presencia está muy bien en teoría, pero como los de los museos funcionen igual que este, nos expolian en dos días el patrimonio nacional, porque es de un señorito de no te menees. Sólo detecta la presencia si enciendes una luz potente; con las dos bombillas de 14W de la lámpara de pie del salón, niente. Aunque me pasee por delante le salude y le hable ¡! Y para colmo, el primer fú lo hace muy alegre, pero los siguientes (a intervalos de 20 minutos siempre que tenga los focos del techo a tope), debe detectar que mi nariz no es muy prominente y el fú-fú se queda en un fffff de lo más triste!!

Total, que llevo unos días como si compartiera la casa con una mascota. Entro, me hace fú, le saludo, le cambio de sitio, le pregunto si ahí me detecta bien… Me paso el rato pendiente! Que estoy pensando que si me pongo una alarma en el móvil y cada 20 minutos le doy yo al botón acabamos antes!!

A qué os huele? A timo? No. Hoy huele a martes. Buenos días!

Brise Glade

06.11.2014

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Ayer estuve en una jornada sobre el cuidado de la espalda. Sí, esa gran vía que nos recorre por la trasera desde el culo a la cabeza… Seguro que habéis oído hablar de ella.

 

Y es que, a pesar de convivir desde que nacemos con la susodicha y de que tratarla con mimo marca la diferencia entre tener calidad de vida o no tenerla, solemos usarla con poco miramiento y hasta abusar de ella, con el resultado de que el 80% del mundo que llamamos civilizado acaba con problemas.

 

Total, que me pasé hora y media escuchando a un médico disertar sobre lesiones y otro tanto escuchando a un ergonomista sobre cómo evitarlas, además de la traca final: dos fisioterapeutas enseñándonos ejercicios para cuidarla, que no hay nada como la práctica!

 

A todos se les olvidó, sin embargo, que en la espalda no todo es lordosis, cifosis y discos intervertebrales. Que tiene otra casuística que también le afecta: terminaciones sensoriales térmicas que la arrugan con el frío y las preocupaciones, coraza retráctil para protegerla de puñaladas traperas y mecanismo de erizamiento válido tanto para temores ocultos como para placeres descubiertos… Amén de ser la única chicha que puede mostrarse desnuda sin que se considere desnudez.

 

Así es que ya sabéis, aunque no la tengáis normalmente a la vista, no olvidéis portaros bien con vuestra espalda, que por ahí asciende el kundalini de paso al cerebro y luego nos atontamos y no sabemos porqué.

 

Jueves. Bien sentados. Respirar. Estirar. Mantener… Buenos días!!

(así qué bien)