septiembre

02.09.2015

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Después de 25 días de ausencia en los que nos ha ganado terreno el silencio, ha llegado la hora de abrir de nuevo la ventana personal que hay sobre este Alfeizar para compartir una vez más tantas letras que llevo a cuestas y ya me están pidiendo pista.

 

No voy a negar que este período de desentendimiento ha sido un descanso intencionado, premeditado e incluso necesario. Una época de gozar otros entretenimientos que también me son placenteros. Y aunque no quería introducir la tan manida rutina que nos acecha a la vuelta de la esquina, cuando ayer preparé la mochila para ir a nadar, resulta que se coló dentro.

 

Pero esto no va a ser un rosario de lamentos. Tenemos el cuerpo fresco tras el descanso veraniego y empieza un año nuevo. Comienza la gran fiesta de dos reencuentros. Es la hora de enarbolar proyectos. El momento de desempolvar las listas de objetivos. De comprar bolis de colores, bonos de gimnasio y arrancar la primera hoja del cuaderno para que vuelva a ser nuevo. De dar el primer paso por el camino incierto del resto de nuestra vida, para quien prefiera con grandilocuencia el gesto.

 

Y aunque volver a estas líneas diciendo “he vuelto” no deje de ser un acto de redundancia apabullante, a mí me sirve de ayuda para centrarme. Así es que así queda hoy esto: en el regreso.

 

Bienvenidos y muy buenos días tengamos todos.

12.09.2014

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Pues muy bien.

Se acabó.

Así de simple.

 

Ya es viernes, he tenido unos días para reubicarme, hoy recupero la normalidad doméstica y hay que aceptar lo evidente: las vacaciones se han terminado. De nada sirve lamentarse del tiempo que se nos ha ido. Ahora lo que toca es sacudirse la melena cual Simba renacido, mirar al frente con ojos desafiantes y hacer planes, propósitos y legislación personal nueva para el nuevo curso que comienza.

 

Cierto es que todo era más fácil cuando eras pequeña: te comprabas bolis de colores, cuadernos y libretas nuevas y afrontabas los meses que se avecinaban parapetada tras la ilusión del material escolar a estrenar. Ahora sólo hay que darle a ese concepto una vuelta de tuerca… Embarcarse en algún proyecto nuevo como aprender italiano o iniciarse en los saludables misterios de la cocina macrobiótica o darle caña de una vez al macramé. Igual da. De hecho, la mayoría de esas obras faraónicas se quedan en sueños antes de empezar, pero cumplen la importantísima misión de darle una pátina de esperanza y novedad a este año septembrino que acaba de empezar.

 

Y como mi menda lerenda tiene una notoria afición a planes ilusorios e ideas peregrinas, en esta época del año gozo de una desbocada actividad mental de ensoñación que me incita a pensar que, cualquier cosa que quiera desarrollar -si empieza ahora- es un buen plan.

 

Viernes. Un día estupendo para empezar… el fin de semana. Buenos días!!!