sin mí

06.09.2013

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La imprescindibilidad no existe. Es verdad. Al final, podemos vivir casi sin cualquier cosa; aunque no nos guste, aunque nos escueza. Me doy cuenta porque me he pasado más de un mes sin aquello que me acompañaba a diario y me daba una alegría cada mañana… mi libreta morada. Me la dejé olvidada a principios del verano y, ahora que la he recuperado descubro que sí, que me alegro de portarla nuevamente en el bolso, pero que puedo prescindir de ella.

Si extrapolamos esta conclusión a otros objetos, el resultado es sorprendente: el móvil también es prescindible. Si lo hacemos a algunas costumbres, nos minamos nuestro propio personaje: su puede vivir sin conducir y sin el café del desayuno. Y si la extrapolamos a las personas, el resultado es escalofriante: se puede vivir sin ti. Se puede vivir sin mí.

Aunque sin duda, la vida es diferente sin móvil, sin coche, sin café… y sin ti.

Christopher McCandless decidió llevar esto a la más cruda práctica y se fue a vivir en solitario en medio de la tundra de Alaska, sin comida y sin equipo, durante casi 4 meses. El 6 de septiembre de 1992 encontraron su cadáver.

Viernes. Buenos días…