sudar

07.07.2015

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Me he estado resistiendo como una jabata pero ahora que la ola ha llegado a tsunami, no puedo aguantar más sin comentar los avatares de la meteorología que nos toca.

Y es que a pesar de tengo una tolerancia al calor bastante alta, ha llegado el momento de confesar que me estoy achicharrando… como el patio de mi casa y como todos los demás.

Hace calor. Hace un calor monumental. Disfrutamos de la temperatura exacta que debe haber en la puerta del infierno. Al sol no se puede estar; seas un bombón o un cayo malayo te derrites igual y, para colmo, el aire acondicionado parece que enfría menos que nunca. El otro día, de cafetería en cafetería y nada, en ninguna refrescaba. Tengo una amiga que dice que echa las tardes en los congelados de El Corte Inglés y las mañanas en La Sirena. Y no me extraña.

El único sitio en el que se aprecia una menor temperatura es en las tiendas. Sospecho que este año van a ser un éxito las rebajas y no porque sobren las gangas, si no porque esas islas ultra acondicionadas que venden ropa son mejores que un paraíso fiscal. Mi menda, cada vez que pasa por la puerta del Zara, entra. Hasta frecuento el Stradivarius y el Bershka, no os digo más. Y claro, ya que estás dentro, picas. Y como al rato notas pelete, te quieres abrigar… por este sistema llevo ya tres bufandas y dos chaquetas, que no sé cuando voy a estrenar…

Aún así, si me preguntan sigo diciendo que el verano me encanta, que sudar es fabuloso para eliminar toxinas y que el calor nunca me molesta… Vicio, quizás?

Martes. Hasta cuántos grados se puede pensar? Pues eso, que viva San Fermín y buenos días!!

19.05.2014

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Alguno recordará que hace un par de semanas andaba yo más feliz que una perdiz porque, contra todo pronóstico, había dormido a pierna suelta en un autobús… Pero como no hay ciencia exacta ni regla sin su excepción, esta noche -que la he vuelto a pasar sobre ruedas- me ha cambiado completamente el cuento: en lugar de estar sola como Rapunsel en su torre, me he sentido más espachurrada que Blancanieves compartiendo la cama con los siete enanitos; solo que el mío era uno solo y de enanito no tenía nada (nada a la vista, al menos).

Me ha tocado por compañero de asiento un chaval grande como una montaña por el que estoy seriamente preocupada: su temperatura corporal no era normal. Lo sé porque como él era enorme y yo no peco de pequeña, el 15% de mi cuerpo (tomado verticalmente y por el lado derecho) ha estado continuamente en contacto con el 20% del suyo (también tomado verticalmente, pero del lado izquierdo), de tal manera que al amanecer esta mañana en Méndez Álvaro, nos habíamos fusionado. Sí, sí, unidos por el costado; siendo el primer caso conocido de siameses nacidos de distinta madre y en distinta fecha ¡! Creo que lo van a publicar el mes que viene en el Skeptical Inquirer…

No, ya en serio; hacedme caso que yo he visto muchos capítulos de Expediente X y sé que el calor d el cuerpo de ese muchacho podría dar lugar en cualquier momento a una combustión espontánea y la cantidad de líquido que desprendía por la sudoración ha podido licuarlo. Vamos, que para un día que me abrigo requetebién, el conductor pone la calefacción a toda mecha y me instalan en el asiento contiguo una caldera… una caldera de vapor!!

Lunes y San cubo de Rubik. Eso es lo que veo yo hoy en cuanto parpadeo: cuadraditos de colores! Muy buenos días…

05.07.2013

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Mira que este año el verano ha llegado sin prisas y, aún así, a mí me ha pillado logísticamente en bragas, como siempre. El nórdico de invierno -de esos que podrían mantenerte calentita en caso de una nueva glaciación- me lo quité ayer, porque me pareció haber sudado un poquito la noche anterior; ahora sólo me tapo con el de verano, que aguanta nada más hasta los 10 bajo cero. Pero por muy coñazo que sea acondicionar la cama, se queda en barro frente a la gran tarea que aún tengo pendiente: la ropa.

Cambiar los armarios para la temporada me parece -junto con la tortura china (la de la gotita)- de los peores suplicios inventados por el ser humano. Antes me intentaba engañar pensando que era divertido sacar esa falda de la que no te acordabas y aquella camiseta que te encanta… pero ya no pico. Al zafarrancho que se organiza de ropa para darle un agua en la lavadora, ropa para guardar y ropa para dar, se suele añadir un montón de prendas con las que nunca sé qué hacer: las voy sacando y recogiendo año tras año sin usarlas pero sin ser capaz de darlas… Lo peor es que muchas etiquetas ponen lo mismo: “prometiste adelgazar”.

Así es que éste año, me parece que paso: me voy a vestir todos los días igual, con quita y pon de una buena armadura lo tengo hecho; con la ventaja de que me queda fenomenal y que me siento cómoda con ella. Que igual te sirve para parar las puñaladas que para atacar a guantelete de hierro limpio… No sé en qué aciago momento pensé que podía quitármela…

5 de julio. Hace 148 años que se aprobó la primera ley de limitación de la velocidad de circulación. Qué absurdo!! si conduciendo con una buena armadura… Buenos días!