tareas

25.06.2014

Posted on Actualizado enn

No es que me cueste concentrarme. Lo que me pasa, en realidad, es que me despisto con facilidad. En la facultad, por ejemplo, siempre prefería la cafetería atestada de ruido y de gente para estudiar porque, en la biblioteca, el simple parpadeo de una bombilla me impedía seguir con mi tarea.

Será cosa de genes o por el puro placer de llevar la contraria, pero eso de replegarme para pensar me sale mejor cuanto peores son las circunstancias. Cierro las puertas del castillo, tapio las ventanas y declaro el estado de autarquía, mientras en la fachada sólo queda mi cara de alelada.

El inconveniente de ese estado es que no te enteras de lo que pasa fuera. De verdad, no te enteras. Te llaman por tu nombre, te hacen preguntas… y a ti sólo te llega un rumor sordo, lejano, que, para colmo, te molesta. Por eso, para que se callen, emites un sonido gutural inconsciente, parecido a un asentimiento ausente que -si el receptor te conoce previamente- es capaz de interpretar en su forma ya descomprimida: “Di lo que quieras, que no te estoy haciendo ni puñetero caso” pero que con interlocutores novatos, suele dar lugar a un conflicto de facto: ellos creen haber transmitido la información, pero a ti no te ha llegado. Así es que sirva esto como si fuera un bando: si tengo cara de panoli, ojos de zombi y no articulo verbo es que no, no me he enterado.

De lo que sí me he enterado hoy es de que es 25 de junio, Día de la Gente del Mar, esto es: de las sirenas, los ictiocentauros, kraken y demás. Felicidades a todos ellos y buenos días a los que estáis ahí al otro lado, seáis o no gente de mar.

22.05.2014

Posted on Actualizado enn

No quiero entrar en polémicas sexistas que no son mi estilo, pero hay que reconocer que aquel anuncio en el que un tipo no era capaz de abrir el bote de café porque los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, puso el dedo en la yaga.

Sinceramente creo que la multitarea la acuñaron las mujeres… Por propia experiencia sé que ya en estado de reposo tengo tendencia a hacer dos cosas a la vez. Excepto actividades mentales como pensar o soñar que atrapan todo mi interés, las físicas las prefiero a pares: hago pipí mientras me lavo los dientes, me pinto las uñas viendo la tele, pongo el teléfono en manos libres para barrer, me desvisto bailando…  Lo normal, creo. Pero cuando estoy en situación de estrés el número de actividades simultáneas se multiplican exponencialmente y así, me suele suceder que [leer a velocidad acelerada hasta el siguiente punto y seguido] estoy pagando en la frutería mientras contesto una duda fiscal por el móvil, recojo las dos bolsas, busco el abono transportes, me enciendo un cigarro, saco las gafas de sol, tiro de la cinturilla de los pantalones y me rasco un pie. [Ya. Respirar.] De verdad, todo a la vez.

Y es que yo creo que el cuerpo, que es sabio, puede multiplicar sus extremidades en caso de estimarlo necesario. La diferencia está en que a mí me salen brazos para hacer la cama mientras me subo las medias y los únicos hombres que conozco con esa destreza la aplicarían en meterme en la cama mientras me las bajan, lo que viene a ser el conocido ‘hombre-pulpo’ que te obliga a entrar en modo Matrix para detenerle… Es un secreto a voces que hombres y mujeres somos diferentes, pero todos seres humanos igualmente sorprendentes.

Jueves 22. Feliz Día Internacional de la Diversidad Biológica (Amén). Buenos días!!