telecomunicaciones

27.06.2014

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Me doy cuenta de que ayer desaparecí sin decir ni chus, ni mus, ni bicicleta, pero -por supuesto- tiene su explicación: nos quedamos toda la mañana encerradas en la oficina.

Bueno, la puerta estaba abierta y las ventanas funcionan perfectamente pero, por cometer ese terrible pecado de cambiar de compañía telefónica, en lugar de tener servicio con las dos, no teníamos con ninguna, así es que hasta que no convencimos a un técnico -bajo coacción y amenazas- de que viniera a tocarnos un rato los cables, estuvimos de encierro comunicativo: ni Internet, ni teléfono. Sólo nos quedaba el fax como recurso (lo que hoy en día equivale a las señales de humo).

Y qué queréis que os diga, nos parecía que, siendo una oficina, iba a ser algo malo, pero tampoco es tan dramático! Sólo un poco más cansado… Trituras tus papeles, trituras los del vecino, sacas brillo a los clips uno por uno, echas unas carreras de sillas, tiras los bolis que no pintan y, cuando ya tienes todo eso hecho y estás a punto de empezar a contar las gotas de gotelé del techo, te acuerdas de que por ahí debe estar la botella de vino que sobró de Navidades y de que tu compañera tiene mucho arte, que es una maestra de las sevillanas y que si robas una flor de abajo te puedes echar unos bailes!

Al final, tan agustito, oye. Es más, tengo localizado ya el par de cables y lo de pegar un tirón y arrancarlos de vez en cuando no me parece una mala opción… Por suerte ya es viernes y podemos dedicarnos al jolgorio sin romper ninguna instalación. Feliz fin de semana, disfrutadlo mucho… Buenos días.

10.06.2014

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No interpretéis mis palabras como una apostasía de las telecomunicaciones, por favor, que no soy ninguna abanderada de volver a los vasitos de Danone y la cuerda.

No entonaré a Chimo Bayo ‘móvil sí, móvil no, el móvil me gusta me lo como yo’, porque está claro que no tenerlo no es una opción. Ni cantaré tampoco a Karina ‘cualquier tiempo pasado nos parece mejor’ porque el pasado esta caput y lo de ahora es lo que tenemos, pero… tiene cojones cómo ha cambiado nuestro mundo el dichoso móvil.

Los tiempos muertos han muerto. Y el best seller ha cambiado el título: ya no es ‘No sin mi hija’, ahora es ‘No sin mi móvil’. Hemos mejorado como electricistas: ahora sabemos dónde están localizados todos los enchufes de nuestra casa, la de nuestros familiares y amigos y, si me apuras, las de los bares que frecuentamos.

Pero es que ha variado hasta nuestra fisonomía: los pulgares ya sirven para algo y el estiramiento cervical está asegurado (la curvatura del cuello es imprescindible para consultar el aparato). Además, se ha eliminado la necesidad de aprender a sostener miradas incómodas (todo el mundo mira hacia abajo) y si te encuentras al vecino del quinto (es feo) y no quieres saludarlo, con una consulta al móvil lo tienes arreglado. Lo malo es que las miradas cómplices también han volado.

Ha cambiado hasta el paisaje urbano! Ya no hay nadie erguido, aburrido, oteando el infinito, solo y esperando. Ya no hay nadie caído de brazos.

Yo? Que qué hago? Nada. Pensando… mientras escribo esto con el móvil entre las manos… ¿Qué os traéis entre las vuestras? Miércoles. Buenos días!!

17.05.2013

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Nadie lo hubiera esperado de un viernes de primavera pero llueve y el taxi de la chica queda atrapado en un tremendo atasco, ella paga la carrera con un billete grande y un ‘quédese el cambio’ y echa a correr desaforada, a contracorriente, obviando su miedo y el tacón que ha perdido por el camino; pero no puede arriesgarse, no sabe a qué hora saldrá su tren. Sólo sabe que si él (su Él) no la ve en la estación, nunca sabrá lo que siente. Él se irá, se marchará quién sabe dónde, saldrá de su vida para siempre…

¿Quién me cuenta los siete errores de la historia?

En realidad se resume en uno solo: esto es el pasado, amigos. Hoy, que celebramos el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información y el Día de Internet, si ella no ha consultado el horario del tren, el estado del tráfico, la vía más rápida para llegar y el tiempo que va a hacer por el camino es porque el galán tampoco es para tanto y, si él (su Él) no le ha mandado veinte wasap, tres lines, ocho correos y un toque y un privado de facebook, es por que se la trae al pairo, evidentemente. Y, aunque se marche, “para siempre” ya no existe, por que en la red es imposible no volverse a encontrar. Sólo un acto de voluntad férrea o de desidia mutua puede lograrlo.

En este Día, en esta Sociedad de Internet, sucede que a veces acabamos disociados por no saber encontrar la Información relevante y no poder Comunicar lo que de verdad nos hubiera gustado.

17 de mayo. San Pascual Bailón. A ver si encuentro cómo celebrarlo. Buenos días…