tour

16.12.2014

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Otra cosa que no le perdono ni a mis padres, ni a mis abuelos, ni a la época en que me tocó ser niña es, sin lugar a dudas, la puñetera “digestión”.

 

Aunque la llegada del verano era (y sigue siendo) para mí un acontecimiento maravilloso, venía siempre acompañada de la peor de las amenazas fantasma: el corte de digestión. Los días cálidos traían las vacaciones, los baños, los helados, los juegos en la calle, la libertad en forma de playa y de pueblo… todo lo que necesitábamos los niños para vivir en el paraíso pero también, acechando desde las sombras de la calurosa hora de la siesta, el peor de los castigos: tener que guardar un mínimo de dos horas sin catar charco. No había manera de convencer a los adultos: ni me meto despacito, ni me meto rápido, ni más cuento que me invento. Reposo obligado de secano porque si no, te llevaba el peor de los cocos: se te cortaba la puñetera digestión. Y así la primera hora de la tarde se convertía en un infierno; los mayores dormían la siesta, veían el tour o charlaban un rato; pero para los niños la vida se nos iba en mirar aburridos las manillas del reloj, que se movían particularmente despacio…

 

Lo cojonudo es que ahora ese suplicio parece haber desaparecido! Mis hermanas (que son de estos tiempos modernos), ni han oído hablar de semejante posibilidad; se bañan sin miramiento cuando les parece oportuno y, por supuesto, nunca han sufrido corte alguno. Es más, el único que yo he tenido en mi vida fue por beber agua fría, no por meterme dentro.

 

Y con lo que me ha gustado siempre el agua y la cantidad de horas de ella que me he perdido… Es para tener un trauma o no?

Martes y van dos. Buenos días!

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16.09.2013

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Sabía que si os lo contaba no me creeríais, así es que me he esperado a poder aportar las pruebas gráficas que adjunto. Y ahí lo tenéis, es rigurosamente cierto: en los tour guiados para turistas asiáticos que visitan Madrid, se incluye una visita al ‘Museo del Jamón’, con explicación y fotografías conmemorativas incluidas.

Que digo yo que a ver si el traductor no era muy avispado y la palabra “museo” le ha inducido a pensar que el famoso triangulo del arte pasa por allí o que quizá hay algo en la arquitectura de la famosa cadena de restaurantes/charcutería que a mí se me escapa; o será el jamón en sí mismo lo que es un auténtico monumento… El caso es que allí tenían a media docena de angelitos de ojos rasgados haciendo el guiri de la peor de las maneras… San Cornelio nos pille confesados ¡!

Lunes y 16 de septiembre. Lo sabemos, pero no está de más recordarlo: menos coche, menos vacas, menos aire acondicionado, más desodorante de bolita y más darle a la patita. Feliz Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono y buenos días!!

Chinos museo jamon