tradición

27.04.2015

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Hay en el pueblo de mi madre una costumbre que, aunque no goza de su mejor momento, todavía se practica: cuando vas a visitar e interesarte por algún enfermo, le llevas como presente algo de comida. Nada de delicatessen, si no comida de verdad como un pollo, media merluza o alguna lata de conservas; según sea el grado de compromiso que tengas. Desconozco el origen de tal tradición pero, ateniéndome al pragmatismo que gobierna mi vida, me parece una idea estupenda. ¿Para qué quiere el enfermo flores, figuritas o alguna otra monería? Siempre será más útil algo que pueda meter a la cazuela… aunque a veces también así puedes errar, como cuando le llevamos un bote de melocotón en almíbar a una vecina diabética…

Me acordaba de esto el otro día cuando -fruto de la casualidad y no de una intención deliberada- me presenté a ver a una amiga escayolada de un pie con un espléndido y lustroso ramo de acelgas (en lugar de unas gardenias o unos claveles). Realmente las acelgas son capaces de cumplir esa doble finalidad: que tienen que adornar, adornan; pero al final del día las quitas del florero, las troceas, las cueces y están también estupendas. O no?

Y es que por más que digan que, en el lenguaje de las rosas, regalar 365 significa amor eterno, a mí eso no me convence. Francamente, al precio que tienen esas flores, encuentro regalos mucho más eternos como un buen viaje, una moto o, incluso un par de letras de la hipoteca… Pero eso queda a los que por el interés quieren a Andrés. A los demás nos basta con un manojo de ajetes, de espinacas o, como dice la canción [que a mí se me conquista] con un ‘te quiero’ y con dos verdades… Buenos días de lunes!

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16.01.2015

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Hace poco discutí con mi hermana porque para un trabajo que tenía que hacer para el cole sobre tradiciones españolas, ella eligió (atentos….redoble de tambores….que será será) ¡los toros y el flamenco! Ole, ole y ole. Dado que vive en Málaga y en su colegio se crían guiris como champiñones, le parecía que ir a los clásicos era lo más seguro ¡! Yo me cabreé por el uso pernicioso de topicazos y porque no tuviera el valor de arriesgarse en su tarea para ser mínimamente original, pero no hubo suerte. En eso no se parece a mí (en lo cabezona sí).

El caso es que de lo que no se ha dado cuenta mi hermana, sí se han dado cuenta los qatarís: lo más tradicional en este país no son capotes, castañuelas ni paellas. Lo autóctono aquí es nuestro sentido del humor y nuestra capacidad de animarnos ante cualquier chaparrón. De ahí que para el mundial de balonmano nos hayan contratado como afición. Así, a golpe de talonario! Qué tenemos? Dinero. Qué nos faltan? Aficionados. Dónde están los buenos, los más entregados y bullangueros? En España. Pues nos los compramos!! Y a Qatar se han ido -a gastos pagados- una peña al completo. Sí señor. Y por qué narices de estas ofertas de empleo no me entero yo??

En fin, que es viernes y pronostican mal tiempo; el momento perfecto para demostrar que se puede hacer un chiste también con ello… Buenos días!

31.10.2013

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Para los que hemos crecido sin esas tradiciones es difícil que hoy se nos haga el corazón calabaza al ver tanto muerto y tanta bruja por la calle, por mucho que los vagones de metro se asemejaran esta mañana a un disparatado coche de difuntos de serie B.

El caso es que no es que le tenga manía a la fiesta por el mero hecho de ser de importación (como me pasa con el insoportable Papá Noel), porque el equivalente patrio de visitas de compromiso a los cementerios portando claveles, tampoco es costumbre en mi casa. Al Halloween este moderno le reconozco su estética tan naranja y tan vistosa y ese don que tiene de quitarle hierro al espeluznante asunto de la muerte. Porque hoy es la fiesta del ‘terror’ sí, pero del terror fiestero y guasón -más del susto que del miedo- adaptada para todos los públicos, que lo mismo tenemos cocktail de cerebrito sanguinolento para adolescentes, que caramelos de fantasmas para los niños, amén de tartas-sepultura para adultos golosos…

En fin, trucos y tratos aparte, octubre se nos acaba por más golosinas con que le tentemos y con él se va el último reducto de calor del año, con el miedo que me da a mí el frío… Jueves y fin de semana ya: estos hachazos no están tan mal!! Buenos días!