Troya

24.04.2013

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Me he dado cuenta de que el peligro acecha en los trayectos cotidianos, en los recorridos comunes: del trabajo al metro, volviendo a casa… Cuando no tengo una acera nueva que pisar, un escaparate desconocido que cotillear o una distracción que me engatuse, me aburro. Y es ahí cuando saco el móvil del bolso y me da por enredar. Si tengo las neuronas en modo creativo estupendo: sueño, ensueño, escribo; pero si lo que tengo más activo son otras áreas del cortex cerebral apaga y vámonos: puedo liarla parda, haciendo bueno el dicho ‘Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo’ y os aseguro que, a juzgar por las que me he cargado, en modo aburrida no hay insecticida que me haga sombra… Al final van a tener razón los que dicen que la tecnología es un regalo envenenado, el caballo de Troya moderno, porque según cuenta la leyenda curiosamente hoy hace 3.197 años que el original desparramó su carga de griegos cabreados dispuestos a matar lo que fuera por tomar la ciudad.

Quizá la solución sea probar otras posibilidades de transporte, que para algo el barón Karl Dreis presentó al mundo un día como hoy en 1817 su laufmaschine, un prototipo de lo que hoy llamamos bicicleta similar al que ya había en la antigüedad en Egipto y China: dos ruedas unidas por un palo y sin pedales, que lograba una velocidad nada desdeñable deslizando los pies. Y así, con la velocidad, minimizo el tiempo de exposición al aburrimiento y dejo las moscas atrás…

Miércoles. La semana sí que se está pasando veloz. Buenos días!!