universo

08.09.2015

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En la pared del corral donde me ducho en verano me ha salido un mapamundi completo. El problema es que el mapa no es exactamente del “mundo” que conocemos. Están todos los continentes, pero un poco revueltos; como si la deriva continental que separó Pangea hubiera acontecido de forma similar, pero diferente.

Y recordé esa teoría que algunos mantienen según la cual nuestras decisiones a lo largo de la vida van abriendo infinitos universos paralelos según las distintas posibilidades. Con lo que he concluido que puede ser perfectamente que un baile diferente de las placas tectónicas que separara de otro modo los continentes, originase también un universo paralelo en el que el mapamundi, fuera ese.

La cosa es: una vez aceptada la teoría del multiverso y asumido que ese dibujo del globo terráqueo es posible… Cómo ha llegado éste a mi corral? Porque ahora dicen que los pasillos por los que hacer el trasbordo de un universo a otro son los agujeros negros, ergo, no sé si he tenido un amago de eso en mi propio patio trasero. Que no me extrañaría demasiado, porque disfruto tanto duchándome con agua fría y a cielo abierto en ese punto, que puedo haber despertado la voracidad de un agujero de esos…

Y la otra gran cuestión: en ese otro mundo parecido al nuestro, también es un martes de septiembre despistado en el que mis ojos son dos agujeros negros henchidos de sueño??

Buenos días. Ahí lo dejo.

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16.07.2015

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A pesar de que las estadísticas dicen que los radares se hinchan a poner multas de tráfico por exceso de velocidad, hay una especie de ley universal por la cual, cuando vas con el coche y con prisa, se te coloca delante el único que no la lleva: el lento, el pasmao, el equivalente de cuatro ruedas a una puñetera tortuga. Y esto pasa SIEMPRE ¡!

Que yo lo cuento y me dicen que será que yo voy demasiado rápida; pero eso no es necesariamente verdad. Es cierto que, en ciudad, me gusta conducir con cierta agilidad y que valoro esa cualidad en los que llevo por delante; pero entiendo que cada cual pueda llevar un ritmo… Lo que no podré entender jamás es que ayer, por ejemplo, me tocara hacer 10 kilómetros en una carretera de 90 km/hora detrás de una furgoneta que me llevó todo el camino a 40!! Y sin posibilidad de adelantar!!!

¡Hombre por favor!
Repito.
¡Hombre por favor!

Eso no se hace. Si llevas la furgo averiada, pones las lucecitas naranjas y te apartas, si te mareas, paras y vomitas, si no encuentras el acelerador, paras y lo buscas… Me da igual el motivo. Eso no se hace. Coño, que llevaba una caravana larga como ella sola y encima el tipo sacaba y mecía la mano por la ventanilla!! Guapo, que llevas una furgoneta blanca matriculada antes del whatsapp, no un BMW!!  Cómo sería la cosa que yo creo que iba cargada de melocotones y acabaron hechos mermelada. No digo más.

El caso es, a lo que íbamos, que el universo tiene sus propias leyes de la enseñanza y la ironía, que suelen darte curiosas bofetadas: que tú llevas prisa, te freno; que quieres calor, te asfixio; que te pones morbosa, te despierto.

Y de esta manera los planetas mantienen el equilibrio.

Es jueves y la Virgen (del Carmen). Buenos días!

20.04.2015

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¿No os ha pasado nunca que el mundo a vuestro alrededor se vuelve recurrente?

Ya no hablo solamente de números que se repiten como en un libro de conspiraciones, ni de esas palabras que no utilizas habitualmente -como monolito- y de repente se te aparecen hasta en las letras de las sopa (además de en las sopas de letras, si las hiciese), ni del típico día tonto que te da por ver la tele y te cascan dos películas seguidas de Morgan Freeman ¡Coño, que pensé que se había muerto el pobre hombre! (ya me he dado cuenta de que lo de Morgan Freeman es para hacer un estudio aparte, porque de tanto hacer de Dios se ha vuelto omnipresente…).

Pues resulta que no sólo esas minucias se repiten, si no que hay otras cuestiones de mayor calado que también tienen tendencia al tropel… Amores contrariados que te entristecen, gestos de aprecio que te reconfortan y decepciones, también conocidas como puñaladas. Los puñales, a veces, llueven. Como si fueras un alfiletero o llevaras una diana pintada en la espalda. Como si la esgrima esgrimida contra tu trasero fuera deporte nacional entre los que te conocen y crees que te quieren. Como si el sentirse traicionada fuera una herida que se reblandece pero nunca acabara de cicatrizar…

Y ya sé que la lealtad es una palabra en desuso y que no tiende a aparecerse en las letras de ninguna sopa, pero -a Morgan Freeman pongo por testigo- que me encantaría que así fuese porque, por definición, la lealtad entre amigos sólo existe cuando se da, no cuando se pide.

Lunes y 20 de abril. Que ironía, el día que escribieron la carta los Celtas.  Buenos días!

10.03.2015

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Según la paradoja de Fermi, si hay tantas civilizaciones en el universo, tanta vida inteligente en la galaxia, es contradictorio que no se comuniquen con nosotros.

 

Esto lo formuló el tal Fermi -a la sazón científico nuclear- mientras charlaba en el comedor con unos colegas con la muy elaborada y sintética sintaxis: ¿dónde están?

 

El gran silencio.

 

Y para explicar el gran silencio hay un río de teorías con mayor o menor rigor científico que van desde la inexistencia de extraterrestres hasta un complot interestelar para no decirnos ni mu.

 

Pero ninguna acierta.

 

El gran silencio está, en realidad, en nuestro planeta. Yo lo he visto.

 

El gran silencio es tener a una persona delante, hablar, y aún así no comunicarte.

 

El gran silencio está lleno de palabras que se hacen serpiente: se retuercen, envenenan y resbalan.

 

Es a la vez un escudo y una bala. Un proyectil que desgarra la propia carne y la carne ajena. Una perturbación en la dimensión del universo que crea vidas paralelas. Distorsiona la historia y arrasa con las certezas.

 

El gran silencio es un adversario taimado -todo humo, soledad y cervezas- que paraliza los músculos del cariño y deja los cuerpos rígidos, incapaces de buscarse para romper su barrera. Es un dardo en la lengua, que le amputa a ésta su parte buena.

 

El gran silencio trae los gritos y la guerra. En un bar con poca gente o en una plaza semi desierta. Comparte sustancia con las penas: que no matan, pero ayudan a no dormir…

 

Lo que ni el señor Fermi ni yo sabemos es si tiene escapatoria su paradoja. Si hay una puerta trasera que nos evite tanta batalla queda. Si existe la palabra mágica que anule tanta ausencia. Si ponerle un nombre, todas estas letras y dejarlo a la deriva en una botella es conjuro para que la comunicación vuelva.

 

Si el gran silencio tiene cura y si vamos a buscarla siquiera. Buenos días.

28.10.2014

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Siempre he entendido la curiosidad como una manera de enfrentarse a la vida. En concreto, mi manera.

 

También es verdad que aplico el término con cierta sutileza muy alejada de la acepción que la encadena a esos diseccionadores de corazones ajenos que encuentran su espacio en los medios.

 

No. Mi curiosidad no es eso. Es una sucesión de ojos y oídos abiertos que me empuja a viajar por todos los conocimientos que no tengo. Igual me eclipsa la materia oscura del universo que el sistema reproductivo de un cangrejo. Es la fascinación continua por este mundo nuestro tan complejo. Mi curiosidad vital, esa que llevo adherida al ADN y tatuada en un brazo, es la capacidad de la que me enorgullezco de interesarme absolutamente por todo lo que veo.

 

A pesar de eso, esta vena inquisitiva mía no acostumbraba a internarse por puertas entreabiertas de otros y, sin embargo, el otro día lo hizo. Sin malicia pero sin remordimientos abrí una caja de secretos que no eran propios. Y he terminado con un saber que probablemente no quería, ni era necesario, ni sé muy bien cómo manejarlo. Y aunque diste mucho de ser la caja de los truenos, comparte con ella algo: lo que una descubre ya no se puede volver a meter dentro.

 

Por eso hoy me planteo de qué murió exactamente el gato curioso y si la interrogación que me abandera no será, a la par que una bendición, una condena.

 

Martes. San Judas, qué ironía. Buenos días!

24.02.2014

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El que dijo que la perfección no existe sabía de lo que hablaba. Al universo no le gusta y los que en él moramos nos tenemos que aguantar. Por qué, si no, cuando más te emperifollas para una boda te sale un grano en mitad de la cara o cuando por fin lavas el coche hasta que reluce se pone a llover?

Este sábado, por ejemplo, tenía el plan perfecto de ruta en raquetas por la nieve (gracias al buen hacer de Andara Rutas) y estaba preparada: me hago el bocata, recojo todos los aperos invernales de casa de mi madre, tengo ganas, no me duele nada; todo a punto, vaya. Pues cuando vamos de camino, mis botas de montaña a las que adoro (adoraba) deciden que es el día perfecto para morir en batalla ¡Tócate las narices! Pero no fallecer discretamente, no. Lo que hicieron fue desintegrarse. Literal. Esa suela con la que he recorrido kilómetros de aventuras, se hizo migajas y quedó desparramada por el autobús de camino a Navacerrada; de tal manera que al llegar estábamos los tres (mis dos pies y yo) infinitamente más cerca de la nieve de lo que las buenas costumbres mandan, para consternación mía y cachondeo de todo el que me rodeaba…

Pero no pasa nada, el destino nos pone estas zancadillas para comprobar que podemos superarlas: botas alquiladas, calcetines secos y en marcha! Perfecto… Hasta que llegué a casa y tuve que limpiar los restos de las zapatillas incrustados en mi tarima… a cuatro patas ¡!

Aunque bien mirado ¿qué habría contado si las botas no me la preparan? Que todo fue bien, muy divertido y tal… como historia: una castaña. En las imperfecciones está la sal de la vida, ahí está la gracia, así es que llegados a esto y siendo lunes, os desearé buenos días y una imperfecta semana.

22.10.2012

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Brumoso el Madrid de esta mañana: un manto de espesa niebla dejaba el tráfico en sordina y a mí con la duda de si era lunes o todo era un cuento (era la opción a, vaya por Dios). Y es que este fenómeno atmosférico tiene tanto de atractivo como de intrigante: el atractivo del tiempo amortiguado y la intriga de no saber qué tienes al alcance la mano… Hoy, oculto por esas nubes bajas, podría estar cayendo sobre nuestras cabezas André Jacques Garnerin, el primer paracaidista del mundo, que un 22 de octubre de 1797 realizaba su primer salto sobre miles de parisinos que le miraban fascinados. Al año siguiente, su esposa sería la primera mujer en realizar un salto, y también le cogió el gusto su sobrina… vamos, que si llegan a ser más de familia se montan ellos solos una BRIPAC!!

O quizá la niebla no sea tal y se trate de la polvareda que levantó Yahvéh al crear el universo, lo que -según los cálculos del arzobispo anglicano James Usher- sucedió un día como hoy, 4.000 años antes de Cristo. Y es que el hombre de verdad lo calculó: agarró la Biblia, contó generaciones, y éstas, multiplicadas por años de vida media le dio el día y la hora (al anochecer) exactas de creación del universo… Que para qué tanto método científico teniendo ‘la cuenta la vieja’.

Lunes (ahora soleado) y San Heraclio…Fournier? Feliz día, entonces, del As de Oros. Creo que tengo fiebre. Buenos días…