velocidad

10.09.2015

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En contra de la lógica, la costumbre y el propio instinto de supervivencia, por más años que voy cumpliendo, tanto o más me siguen gustando los parques de atracciones.

A la mayoría de la gente que conozco les encantaba montarse de adolescentes pero, al madurar, van perdiendo las ganas porque se marean, o sienten vértigo o tienen pavor a que una tuerca esté mal apretada. Y es verdad que lo de la tuerca también pasa por mi cabeza, pero me puede más lo que disfruto en la primera bajada. No me mareo en nada: ni subiendo, ni bajando, ni girando… ni centrifugando, vaya (a veces pienso que debería haber sido astronauta). La única ocasión en la que la velocidad me marea es cuando se detiene; me sucede muchas veces que voy conduciendo tan contenta y, al parar en la gasolinera, se me descoloca un poco la cabeza ¡!

El problema es que una no suele encontrar el tiempo, la compañía ni el presupuesto para ir tan a menudo como quisiera y al final, se me pasan los años sin catarlo. Por eso este sábado -que me ha tocado- pensaba, mientras hacía cola para subirme en los cacharros, que hay un modo de solucionarlo… La lanzadera, por ejemplo, podríamos instalarla como ascensor en edificios de más de cuatro pisos. El metro también daría para mucho: en lugar de hacerlo tan monótono pueden construirse los raíles con subidas, bajadas y curvas cual montaña rusa y, en los tramos planos, con cuatro actores, nos valdría de túnel del terror. Lo de los coches chocones facilísimo: es ponerle goma a los parachoques, una banderita en la antena y aprovechar cualquier atasco…

 

Y así con cuatro duros y algo de imaginación, convertiríamos nuestra ciudad en un lugar lleno de emoción!!… O al menos de sensaciones que se pudieran resolver con un simple salto del estómago, porque de las que te atacan el hígado ya vamos sobrados.

Jueves. Buenos días!

16.07.2015

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A pesar de que las estadísticas dicen que los radares se hinchan a poner multas de tráfico por exceso de velocidad, hay una especie de ley universal por la cual, cuando vas con el coche y con prisa, se te coloca delante el único que no la lleva: el lento, el pasmao, el equivalente de cuatro ruedas a una puñetera tortuga. Y esto pasa SIEMPRE ¡!

Que yo lo cuento y me dicen que será que yo voy demasiado rápida; pero eso no es necesariamente verdad. Es cierto que, en ciudad, me gusta conducir con cierta agilidad y que valoro esa cualidad en los que llevo por delante; pero entiendo que cada cual pueda llevar un ritmo… Lo que no podré entender jamás es que ayer, por ejemplo, me tocara hacer 10 kilómetros en una carretera de 90 km/hora detrás de una furgoneta que me llevó todo el camino a 40!! Y sin posibilidad de adelantar!!!

¡Hombre por favor!
Repito.
¡Hombre por favor!

Eso no se hace. Si llevas la furgo averiada, pones las lucecitas naranjas y te apartas, si te mareas, paras y vomitas, si no encuentras el acelerador, paras y lo buscas… Me da igual el motivo. Eso no se hace. Coño, que llevaba una caravana larga como ella sola y encima el tipo sacaba y mecía la mano por la ventanilla!! Guapo, que llevas una furgoneta blanca matriculada antes del whatsapp, no un BMW!!  Cómo sería la cosa que yo creo que iba cargada de melocotones y acabaron hechos mermelada. No digo más.

El caso es, a lo que íbamos, que el universo tiene sus propias leyes de la enseñanza y la ironía, que suelen darte curiosas bofetadas: que tú llevas prisa, te freno; que quieres calor, te asfixio; que te pones morbosa, te despierto.

Y de esta manera los planetas mantienen el equilibrio.

Es jueves y la Virgen (del Carmen). Buenos días!

25.07.2013

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Pues no lo entiendo. No entiendo que si el tren salía de Chamartín a tal hora y tenía que estar en Ferrol a tal otra, tuviera necesidad de ir 110 km/h por encima de lo permitido en ese tramo; si se supone que el señor que pone los horarios conoce las paradas, las distancias, las limitaciones de velocidad en el recorrido y las ecuaciones de segundo grado con una incógnita, no comprendo esa necesitad de ir más rápido, pues se supone que acatando las normas cumple con su horario establecido ¡! ¡! ¿Entonces? ¿Porqué esa velocidad? ¿Porqué han fallecido 78 personas? No lo entiendo…

25 de julio, día de Santiago con Santiago hundido en el dolor y todos los demás acompañándoles en el sentimiento porque, aunque tragedias suceden todos los días a lo largo y ancho del planeta, parece que las de casa te encogen un poco más el corazón. Lo que me hubiera gustado es que todos tuviéramos hoy buenos días.

29.04.2013

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Jamás me mareo en los coches… ni en los aviones, ni en los columpios, ni en las atracciones de feria esas que te menean hasta dejarte el bazo a la altura de las orejas. Todo lo que sea movimiento me viene bien; los que habéis hecho algún viaje conmigo lo sabéis: mientras voy conduciendo, tan feliz; cuando me mareo es cuando paro a echar gasolina o tomar café ¡Qué cosas! Pues muchas veces tengo la impresión de que esa cualidad la he extrapolado al resto de mi vida. Sólo sé vivir en gerundio: yendo, viniendo, haciendo, llevando, pensando, hablando, corriendo, entrando, saliendo… Con un sentimiento de culpa perenne cuando invierto algo de tiempo en, simplemente, no hacer. Y ya sospechaba yo que este no es el camino de la felicidad, pero es que encima descubro que, efectivamente, el primer coche que superó los 100 km/h un 29 de abril de 1899 era la ‘Jamais Contente’ que, sin saber francés, a poco que apliques las raíces comunes de las lenguas romances, te das cuenta de que satisfecha del todo no estaba… Eso sí, era un prototipo de lo más pintón: eléctrico y con una carrocería de aleación ligera de forma de torpedo que, en manos de Camille Jenatzy, casi volaba. A lo mejor ahí estaba el problema: en el casi…

Casi mayo y casi Navidad. Con un frío que pela, no parece que estemos en el segundo día de Floralias, la fiesta en la que las cortesanas romanas lucían sus alegrías por las calles. Como para enseñar nada está la cosa hoy ¡!

Lunes Y Día Internacional de la Danza. Aunque no lo sean, buenos días…