verduras

18.09.2015

Posted on Actualizado enn

Estoy convencida: me traiciona mi propio subconsciente… La otra noche, que me quedé estampada cual cromo en el sofá, abrí un ojo a las cuatro de la mañana despistada, algo asustada y con una palabra esquiva que no dejaba de rondar mi mente: Amunike.

No me sonaba de nada, pero por pura fe en las propiedades extra cognitivas de mi ego durmiente, decidí ignorar el sueño que me embargaba y consultarlo con San Google, a ver si él sabía el por qué… Y resulta que averiguo que el tal Amunike era (o es, no sé) un jugador de fútbol especialmente mentado por una posible relación paterno-filial con otro de esos jugadores (¿mande?).

Como no le encontraba ni el chiste ni relación alguna con mi futuro inminente, pensé que en las confusas aguas de mis despertares impenitentes, había bailado cual disléxico las consonantes y que la palabra misteriosa que aún resonaba en mis adentros no era Amunike si no Amukina e, ignorando de nuevo unos párpados que no se tenían en pie, abrí otra pestaña de Google, gracias a la cual me enteré de que Amukina es el nombre comercial de un producto singular para lavar y desinfectar frutas, verduras y similares (¿mande [otra vez]?)

¿Pero esto qué leches es? En las pelis, cuando uno se despierta y dice “Amunike” (o “Amukina”) es que tiene una revelación!! Un dato que resuelve el asesinato, o el futuro del mundo o, como poco, el puñetero jeroglífico de hace un mes!! Pero el gilipollas de mi subconsciente me despierta, me dice tonterías que tengo que buscar en Internet y que no significan un ardite y, para colmo, me deja sin dormir el resto de la noche ¡¡¡!!!

Hombre por favor. Que Manolo García ya hace mucho tiempo que lo sabía: Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio.. ¡Cállese usted, señor subconsciente!

Viernes. Buenos días… Y buenas noches!!

03.06.2014

Posted on Actualizado enn

Cada vez que mi madre me honra con su presencia en mi mesa (dos veces al mes), intento sorprenderla con alguna de mis novedades culinarias que ella desconoce; por un lado porque quiero que la pruebe y, por otro, porque no quiero someterme a un examen comparativo de alguna de sus exquisiteces.

El caso es que ayer tuve la brillante idea de prepararle una deliciosa ensalada de hummus con crudités; receta directamente importada de la carta de un restaurante de la serranía de Ronda por el infalible método de ir separando cada ingrediente y preguntarle al personal ‘¿esto qué es lo que es?’

 

Con esa idea en mente me fui -más feliz que una perdiz antes de que el cuento acabe y la asen- a comprar los ingredientes. Miro el bloc de notas del móvil: calabacín, pepino, zanahoria y palmitos. Mande??? Que mira que yo peco de inocente, pero tanta acumulación de formas fálicas me hizo dudar si la receta estaría bien y dónde exactamente la tenía que comprar ¿sexshop o frutería? Al final me decidí por el término medio: un súper. Los tres primeros sin problemas (aunque me llevé de premio el guiño cómplice de la cajera), pero de palmitos niente. Vaaaale…No me rindo tan fácil… Me voy al chino de al lado, que seguro que tiene…

 

– Buenos días, palmitos tiene?

– Palomitas??

– No, palmitos

– Palomitos???

– Noooooo, pal-mi-tos

– Polomitos?

– Arrrrgggg!!! Mire, busco algo que parezca un pene, qué tiene?

 

Y os digo una cosa: la ensalada de hummus con crudités y salchichas, también está muy bien!

 

Martes 3. San Cono de Teggiano, ya veis… Buenos días!!

29.10.2013

Posted on Actualizado enn

No sé si es una leyenda urbana, pero todos hemos oído decir que ahora (avances de la ciencia aplicada a la agricultura mediante) fabrican sandías cuadradas y os digo una cosa: me parece una soberana gilipollez. Porque, la verdad, puestos a ingerir transgénicos mutantes presumiblemente cancerosos, preferiría que fueran algo más prácticos que una sandía cuadrada, no? Por ejemplo: la granada, con lo que me gusta en ensalada con escarola y no la compro por no pelarla! Eso de tener que desgranarla separando cada pepita de la pielecilla blanca interior una por una, desata mis peores instintos. Y la cebolla, ¿qué me decís de la cebolla? ¿Es razonable que en una sociedad supuestamente avanzada, se siga llorando a moco tendido al picar un alimento tan común? Pues no! Cebollas sin lágrimas ya, por favor.

Y otra cosa quiero plantear a los diseñadores de frutas y verduras: es necesario que calabacines y berenjenas broten todos de golpe? ¿No podría espaciarse su cosecha unos meses? Es que tengo la suerte de ser obsequiada por estas fechas con productos de huerta, pero me vienen todos de golpe, de tal manera que después de haber redactado ‘Las 101 formas de cocinar un calabacín’ y ‘No sin mi berenjena’, aún tengo la nevera llena… Bueno, es una idea, ahí lo dejo.

29 de octubre; el día en que se estrenó, en 1993 ‘Pesadilla antes de Navidad’ de Tim Burton. La auténtica pesadilla antes de Navidad es que, en el súper, ya han puesto los turrones ¡¡!! Buenos días….