zombie

25.04.2014

Posted on

Probablemente no os lo vais a creer, incluso espero no tener razón y que, cuando queramos reaccionar no sea demasiado tarde, pero la otra noche vi a uno de los walking dead. No a uno de los actores de la serie, si no a uno de los ‘caminantes’.

Me diréis que me equivoco y que sólo era un chaval con un cuelgue de tres pares; pues puede ser, pero sus andares y sus reacciones eran sin duda las de un muerto viviente: ojos vidriosos, hombros caídos, caminar errático y lento, orientación por sonidos… Después de haberme hecho frenar y pararse a pie de parachoques, me estuvo observado un rato como si fuera yo la que era de otra especie. Por suerte, no debí parecerle muy apetecible pues siguió su andar pesaroso parking adelante. En ese momento aparqué y salí del coche pero, al oír el portazo a sus espaldas, se detuvo en seco, se giró lentamente, y comenzó a caminar en mi dirección de nuevo… Fue terrorífico, en serio. Y lo peor es que antes de soltar la puerta del coche lo supe. Supe que reaccionaría al ruido. Afortunadamente no se acercó lo suficiente para morderme; logré quedarme muy quieta, sin respirar apenas y, como si en realidad todo fuera un montaje cinematográfico, por una calle lateral apareció mi salvación: un bullicioso grupo de gente a los que el zombi, tras levantar una oreja y olisquear el aire, decidió seguir…caminando…lenta, pero infatigablemente.

Reconozco que hoy es viernes y a estas alturas de la semana todos andamos ya un poco zombis pero -si sois muertos vivientes inteligentes- os recuerdo que es mejor morder primero y vagar por las calles después, que estos caminantes de las películas no lo saben hacer. Disfrutad del finde. Buenos días!

Anuncios

26.11.2013

Posted on Actualizado enn

Es curioso como, por más que conozcamos los efectos perniciosos que alguno de nuestros actos nos provocan, insistamos en caer en ellos una y otra vez. Por ejemplo: ver películas de terror.

¿Qué necesidad tenía yo de acostarme el otro día nerviosa y con taquicardias? ¡Pues ninguna! Pero se me ocurrió la brillante idea de ver ‘Guerra Mundial Z’ sin leer con detenimiento la sinopsis, por lo que desconocía que la “Z” venía de “Zombie” ¡para qué queremos más! No es que el metraje tenga más de un par de sustos tolerables (que llegué al final sin abusar del cojín tras el que me escondo de las amenazas televisivas), es que, con esa bendita empatía circunstancial que me rodea, a los 10 minutos de terminarla de ver, se fue la luz en mi casa; no sólo en mi casa: en todo el edificio y me tuve que acostar con la débil compañía de las luces de paso -que van a pilas- y la imaginación inundada de hordas de zombies recorriendo las calles de Madrid, a sabiendas de que mi aislamiento sólo era una protección temporal ante la hecatombe pero pensando -con una templanza heroica desconocida hasta ahora en mí- que, puesta a vérmelas con una marabunta de muertos cabreados que quieren morderme, mejor sería que me pillasen descansada…

Ahora ando con ganas de torturarme con Expediente Warren pero creo que voy a dejar que se asienten los zombies antes de despertar a los espíritus demoníacos, no?

Martes con M de miedo y de… Muy buenos días!!